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jueves, 12 de septiembre de 2024

Hojo undo, el pilar olvidado.

Siempre se habla de los 'tres pilares' del karate japonés/Shōtōkan-ryū, llamadas 'las 3 k' (kihon, kata y kumite) y de la importancia de estos en el desarrollo de nuestro karate, pero desde hace décadas se ha dejado de lado uno de los que en karate okinawense se considera el cuarto pilar, el hojo undo (補助運動).

Hojo undo significa 'ejercicios complementarios', los cuales complementan al junbi undo (準備運動, ejercicios de preparación) y son un conjunto de prácticas y ejercicios destinados a fortalecer y forjar nuestro cuerpo. Se conoce también como tai tanren no keiko (体鍛錬の稽古 entrenamiento de forjar el cuerpo) y hay mucha variedad: Kote kitae (小手鍛 fortalecimiento de muñeca), ude kitae (腕鍛 fortalecimiento de brazo), ashi kitae (足鍛 fortalecimiento de pierna), sune kitae (脛鍛 fortalecimiento de tibia) y un largo etcétera.

Entre los ejercicios que se incluyen encontramos el golpear tablas de madera e incluso rotas con los nudillos, bordes y palmas de las manos, brazos, punta de los dedos... Así como recibir golpes en todas estas zonas e incluso el torso, muslos y tibias por parte de un compañero. Es muy importante que se realice de forma segura, cuidadosa y progresiva para no provocar lesiones graves e incluso permanente, por lo que debe realizarse con sumo cuidado y estudio previo.

Pero todo el hojo undo no son darse golpes contra piedras. Parte de este apartado son también ejercicios tan comunes como las flexiones, las sentadillas e incluso el levantamiento de pesas. Muchísimas de las herramientas usadas en ejercicios de hojo undo son exactamente iguales a los actuales keetlebell, mancuernas y barras con discos. Cintas elásticas, balones medicinales, sacos de golpeo... El uso de todas esas herramientas forma parte del hojo undo. Son todo el conjunto de ejercicios, ajeno a la práctica técnica, que nos ayudan a tener un cuerpo más fuerte, ya sea por su resistencia al trauma (golpear respectivamente una superficie dura) o por su resistencia física y fuerza (hacer flexiones o sentadillas).

Obviamente, hoy día no es necesario golpear rocas hasta tener manos duras como piedras que puedan romper una cabeza de un puñetazo, pero es muy importante la práctica física en el karate y las artes marciales en general, por eso debemos realizar un mínimo de ejercicios físicos tipo flexiones, planchas abdominales, sentadillas y levantamiento ligero de pesas, en particular ejercicios que involucren el cinturón abdominal (peso muerto, dominadas, prensa de pecho, sentadilla con barra, empuje de cadera...) tanto para tener un cuerpo fuerte y sano como para poder mejorar y escalar nuestro karate.

Añado una muestra de alguno de los ejercicios que realizo para el endurecimiento de mis miembros usando el poco material del que dispongo en el dōjō.



domingo, 1 de septiembre de 2024

Kokyūhō, la respiración en el Budō

Aunque en la mayoría de prácticas actuales, ya sean modernas o herencia de tradicionales, se ha olvidado, el kokyūhō (呼吸法 método de respiración) es un elemento muy importante en la práctica marcial, sea a mano vacía o con armas. La respiración y su buen manejo es lo que nos permite movernos con agilidad, relajar la musculatura adecuadamente e imprimir potencia a las técnicas, además de ser el eje central del trabajo desde el hara (腹 abdomen). Por eso, conocer no sólo los tipos de respiración que pueden darse, si no también dominarlos, es crucial para la práctica de las artes marciales y, además, puede suponer una mejora significativa en otras actividades y en la vida diaria.

Como punto básico, hay que tener en cuenta que en las artes marciales la respiración es abdominal. Esto es que, al tomar aire, no mandamos el aire a la parte alta de los pulmones, de manera que se eleven los hombros, si no a la parte baja de estos, en el abdomen, similar a cuando vemos a alguien respirar cuando está dormido.

Aunque actual e inicialmente esto puede resultarnos complicado e infructuoso, en realidad esta es la forma natural de respirar de nuestro cuerpo, por eso cuando dormimos y todo está automatizado tendemos a respirar así. A partir de aquí, el tipo de respiración varía en función de la intensidad y profundidad de esta y la que usemos dependerá del contexto y lo que queramos trabajar. Los tipos de respiración son los siguientes:

Ibuki (息吹 aliento)

Es la respiración estándar al realizar técnicas y kata que consiste en inhalaciones por la nariz y exhalaciones por la boca de forma sonora. Sirve para contraer el hara y lanzar las técnicas con potencia. Modificar la duración tanto de la inhalación como de la expiración, de forma conjunta o alterna (corta-corta, larga-larga, corta-larta, larga-corta) permite realizar diferentes trabajos y ejercicios y ayuda a concentrarse en muchos aspectos de la técnica y de la autoconciencia corporal. Algunos kata como Sanchin, Tensho o Hangetsu utilizan este tipo de respiración, realizándose de forma lenta y extensa, pero sonora, llamado sankai ibuki (三回息吹). Sirve para trabajar la contracción dinámica, mejorar la respiración y circulación sanguínea y la concentración.

Nogare (逃れ escape, fuga)

Aunque sigue siendo abdominal, esta respiración es tranquila, relajada, sin contracción abdominal. Es adecuada para relajarnos y la práctica de ciertas disciplinas comola meditación zen. Los maestros zen recomiendan practicar esta respiración hasta conseguir automatizar la en sustitución a la respiración torácica normal, llamada dontokokyū (通常呼吸).

Gyakukokyūhō (逆呼吸法 método de respiración inversa)

Método respiratorio abdominal que consiste en encoger hacia dentro el abdomen en la inhalación y expandirlo hacia fuera en la exhalación. Se utiliza en el qigong (気功), el taijiquan (太極拳) y en algunos sistemas de yoga.

Beneficios de trabajar y dominar los tipos de respiración

- Generar mayor potencia

- Mejor manejo del estrés y el cansancio

- Reducción del tiempo de reacción

- Favorece la agilidad y el movimiento

- Mejora de la circulación sanguínea

- Ayuda al refuerzo del sistema inmunitario

- Favorece la concentración 

 - Ayuda a prevenir lesiones

- Mejora la resistencia

De omote a ōyō. Bunkai, el camino del kata.

En el mundo y estudio del kata hay una serie de conceptos de cara a la aplicación de las técnicas. Entender estos conceptos, lo que implican y aplicarlos en nuestra práctica diaria del karate es esencial si queremos una disciplina pragmática y efectiva. Estos conceptos son bunkai, omote, ura, henka y ōyō. A continuación, desarrollo cada término.

Bunkai (分解)

Es el término que todo el mundo utiliza como sinónimo de 'aplicación', pero en realidad significa 'desglosar', 'desmontar', y hace referencia a 'analizar' o 'estudiar' el kata. Engloba todo el proceso en el cual vamos conociendo los movimientos, observándolos, estudiándolos y asimilándolos. Dentro del 'bunkai' se abarcan los otros 4 conceptos, pues todos forman parte del estudio y análisis del kata.

Omote (表)

Significa 'principal', 'frontal'. Cuando se refiere a las técnicas de un kata, hace referencia a la técnica tal cual se aprecia. Por poner un ejemplo, el primer movimiento de Heian shodan, gedanbarai. La forma básica y principal de gedanbarai es que es una defensa de barrido externo con el brazo, generalmente, a una patada frontal al abdomen o un puñetazo a nivel medio o bajo. Eso es omote.

Ura (裏)

Significa 'reverso', 'oculto'. En este contexto, habla de aquello que no es obvio, que no se ve. Se refiere a elementos ocultos de la técnica. Siguiendo con el ejemplo de antes, la defensa de gedanbarai. Pensemos en el proceso completo de realizar gedanbarai, la preparación de la técnica (el cruzar los brazos, el ejecutor arriba, ukete, junto al rostro y el otro, hikite, extendido hacia abajo 'señalando' el camino que seguirá ukete).  Si se realiza frente a un tsuki jōdan, podemos usar el proceso preparatorio de ukete para defender ese ataque, y el proceso preparatorio de hikite como un golpe al torso del oponente. De este modo, en el proceso preparatorio de la técnica, ambos brazos cambian los roles. Es una forma 'inusual' de realizar esa técnica del kata, pero realmente sigue el mismo patrón de movimiento y la misma mecánica corporal, por lo que es válido desde la perspectiva del análisis del kata. Esto sería ura. Antiguamente, era una parte esencial de las artes marciales, pues la idea era que en la práctica estándar pareciese que hacías algo (omote), pero en realidad trabajabas otra cosa poco evidente (ira), de modo que si alguien espiaba o trataba de robar tus técnicas le fuese más difícil.

Henka (変化)

Significa 'variación', 'cambio'. Hace referencia a una modificación o forma alternativa de aplicar la técnica. Son mecánicas de aplicar la técnica que, aunque en cuanto a mecánica corporal se mantenga igual o similar, la técnica en sí misma es diferente o incluso una técnica diferente. Usando el mismo ejemplo del gedanbarai inicial de Heian shodan, frente a tsuki chūdan, la fase preparatoria de hikite puede defender el ataque de puño, y ukete, al hacer gedanbarai, al tiempo que nos desplazamos por detrás del pie delantero del oponente (irimi 入り身), podemos empujar al oponente hacia atrás, realizando un kuzushi con kurumawaza. De este modo, lo que era ukewaza se convierte en nagewaza aunque mantiene todos los principios de mecánica corporal y siendo fiel a la dinámica de movimiento del kata. Esto, podría ser henka. Cabe decir que no hay un solo henka a una técnica, si no que puede haber varios.

Ōyō (応用)

Significa 'aplicar' o 'poner en uso. Es el último término en torno a la aplicación del kata. Es la palabra que realmente significa 'aplicación' y consiste en tomar los modos anteriores y ponerlos en práctica en contextos realistas. Ya sean ejercicios predefinidos o combate libre (yakusoku kumite y jyū kumite), deben trabajarse con resistencia del oponente y frente a ataques realistas para comprobar que nuestra técnica es adecuada y pragmática. Es el paso final de toda la práctica del kata, junto con el desarrollo personal, y debe ser honesto y sincero, siendo conscientes de cuándo un análisis o idea ha podido ser erróneo y debemos desecharlo o modificarlo.

Eso es todo sobre la concepción de las técnicas y aplicación del kata. Y recordad, aunque algunos digan lo contrario, la aplicación de los movimientos del kata no es algo fijo e inamovible. Si respeta la mecánica corporal del movimiento del kata y, sobre todo, si funciona, es válido. Del mismo modo que los tiempos y el modo y contexto en que se producen los enfrentamientos cambian, el modo de ver y aplicar un movimiento puede, y debe, cambiar también. Si un kata tiene una única forma de aplicarse sin lugar a discusión, está condenado o bien a extinguirse por quedar obsoleto o a limitarse a ser poco menos que una coreografía preservada por el mero hecho de preservarla. Los kata están vivos y ya sean estos mismos o sus interpretaciones deben adaptarse al contexto y tiempos para seguir siendo útiles y enseñarnos técnicas y métodos de defensa eficaces para la época en que vivimos, no para situaciones que se daban hace 400 años.

sábado, 31 de agosto de 2024

Kiai. ¿Qué es? ¿Para qué sirve?

Hay muchísima especulación sobre el kiai (気合), cómo se hace, para qué sirve... Y, realmente, muy, muy, poca bibliografía sobre el tema. Al menos, bibliografía sería, documentada y con datos verificados. La mayoría de información que recibe cualquier persona, incluyendo practicantes de artes marciales, es tradición oral transmitida normalmente de sus maestros y, en muchos casos, inventada por uno mismo basándose en suposiciones y asunciones. Para abordar un tema tan sombrío y poco documentado, vamos a empezar con lo más sencillo y básico:


¿Qué significa kiai (気合)?

La expresión está compuesta de dos símbolos. El primero, 気 (ki, energía, aire) y el segundo 合 (ai, unión, unificar, juntar). La traducción literal viene a ser algo así como 'juntar o unificar la energía'. En el sentido literal de la expresión, su sentido puede ser algo bastante abstracto. Diciéndolo de forma rápida y muy superficial, generalmente se representa en la forma de un grito. Aún así, la realidad es que nunca es un grito sin más, si no una serie de elementos que, unificados y focalizados en un solo momento, se materializan en la forma sonora de un grito. También hay contextos en los cuales el kiai no se concibe como algo físico, si no algo más trascendental o espiritual, haciendo referencia al aura que transmite el luchador, esa sensación de congoja y empequeñecimiento que nos inspira en ocasiones un luchador fuerte e imponente, a la vez que éste nos parece enorme y abrumador. Teniendo estos dos conceptos de kiai en mente, entonces...


¿En qué consiste el kiai?

Basandonos en la concepción más espiritual sobre el kiai, se puede afirmar que realmente la 'unificación de la energía' se da cuando alcanzamos la unificación del shin-gi-tai (心技体, espíritu-técnica-cuerpo), el equilibrio absoluto entre nuestro espíritu y actitud de batalla (donde toma gran importancia el mushin [無心] y el fudōshin [不動心]), nuestro nivel técnico (basado no simplemente en la corrección de la técnica a nivel postural, si no a nivel de principios y fundamentos) y de nuestro cuerpo (que tengamos el nivel y entendimiento del cuerpo necesarios para respetar los principios de uso y ergonomía de movimiento). El control de todo esto nos permitirá transmitir en combate un aura no solo de tranquilidad y relajación en nosotros, si no también de peligrosidad y tensión hacia nuestro oponente. Esto, en algunos contextos, se llama kiai, esa aura que acobarda y repele al oponente.

 Si nos centramos enfocamos en la parte más física del kiai, el grito, descubrimos varias cosas con un análisis un poco más exhaustivo. Aunque siempre se percibe así y, al principio, todos nos limitamos a dar un grito, la realidad es que éste es simplemente una consecuencia de toda una serie de elementos ajenos al unificarse. Es sabido que al realizar técnicas cobra gran importancia el core, el cinturón abdominal (abdominales frontales y laterales y músculos lumbares), el hara (腹, abdomen), el cual debe contraerse y descontraerse con cada técnica rápidamente. Es natural, con la contracción y descontracción rápida del cinturón abdominal, que se produzca una expulsión sonora de aire por la boca, similar a cuando tosemos. Es importante, aunque al principio se nos dice que hay que 'expulsar aire con la técnica', que esa expulsión de aire no sea simplemente 'soplar' fuerte hacia fuera, si no que la expulsión de aire sea una consecuencia de la rápida y súbita contracción del abdomen, que vacía los pulmones y nos permite relajar la musculatura para generar potencia conectados con los dorsales y el tren inferior.

¿Por qué es esto importante para el kiai? Porque cuando realizamos esta acción de contracción abdominal súbita de un modo enérgico y lo acompañamos de sonido, tenemos un kiai. En apariencia, un grito, pero que no viene de la garganta, si no desde el abdomen, producido por esa contracción del core. Utiliza una mecánica similar a la de los cantantes de ópera, que cantan desde el abdomen y proyectan la voz al frente. El kiai es exactamente igual.

Lo que se suele ver en las artes marciales no deportivas (dado que en las vertientes deportivas el kiai es simplemente un grito que da un aviso de un punto marcado) del grito al atacar, es una unión de ambos conceptos mencionados anteriormente, el kiai como concepto espiritual y el físico, la unificación espíritu-técnica-cuerpo junto a la contracción abdominal, de modo que la energía de nuestro cuerpo se libera en ese momento manifestándose como un intenso grito.


Ahora sí, se debe hablar también de que, según el uso que se le dé al kiai, también hay diferentes momentos para usarlo. Por esto...


¿Cuándo se suelta el kiai?

Los momentos para soltar el kiai son: en estático, antes de la técnica y durante la técnica.


En estático

En ocasiones, ya sea porque el aura de nuestro oponente nos abruma o porque nos sentimos física y/o mentalmente agotados, necesitamos un empujón, una dosis de vitalidad y energía.  No es raro, ni absurdo, recurrir al kiai para autoinfundirse esa energía que sentimos que nos falta. Se rige por los mismos principios antes mencionados, no siendo tampoco un simple grito, si no una liberación abrupta y sonora de toda nuestra tensión y energía que brota desde el hara.

Usarlo en este momento puede tener también otra intención, que es la de provocar intimidación en el oponente. Realizar un kiai poderoso y correcto puede desmoralizar a nuestro oponente e incluso borrar su deseo de hacerte frente. Se cuenta la historia de que el maestro Matsumura, en un enfrentamiento contra otro poderoso maestro, en las montañas, consiguió vencer el combate únicamente con el aura que transmitía y con un poderoso kiai que hizo a su oponente hincar la rodilla y rendirse, sin necesidad de asestar un solo golpe.

Siendo sincero, creo que la posibilidad de vencer a un oponente con un kiai, más aún en un confrontamiento real, son muy bajas, pero existen 


Antes de la técnica

Hay ocasiones en las cuales podemos soltar un kiai justo antes de lanzar nuestra técnica. Esto tiene múltiples usos. Puede ser antes de un ataque, una defensa o un contrataque. En este caso, y aunque se siguen respetando los matices técnicos mencionados anteriormente, el kiai tiene un propósito más distractorio, busca desconcertar al oponente, provocar que durante un breve instante su ataque sea menos potente o su reacción más lenta y eso nos facilite el acertar un golpe o realizar una defensa, o que nuestro ataque cause más daño al provocarle una leve distracción. Obviamente, para que funcione no sólo debemos respetar la técnica del kiai, si no también elegir el momento adecuado para hacerlo y no abusar de él, pues como con cualquier otra estrategia, pierde efectividad con su uso 


Durante la técnica

Dentro de este punto hay dos vertientes, quienes defienden que el kiai debe realizarse desde el inicio de la técnica hasta el final y quienes defienden que debe realizarse justo en el momento de contacto del ataque/defensa.

De principio a fin: El argumento a esto es que se busca imprimir potencia y energía a la técnica en sí misma, por lo que todo su recorrido debe tener kiai. En el caso de un tsuki, si sale desde la cadera, en el trayecto entre que el codo abandona la cadera y el impacto, si es un keri, desde el kakaekomiashi hasta el keri kanashi.

En el momento del impacto: El argumento en éste método es que ayuda a enfocar y concentrar la energía en un solo punto y en un momento concreto. En esta modalidad cobra gran importancia el concepto de chikara no kyōjaku (力の強弱) y el de tai no shinshuku (体の伸縮), pues requiere una gran precisión en cuando a la contracción-descontracción del cuerpo y del lugar y momento adecuado de concentrar la energía.

Entonces, dicho todo esto...


¿Cómo se pega un kiai?

Los puntos técnicos generales ya los he mencionado. El kiai surge desde el abdomen, fruto de la contracción abdominal junto a nuestro espíritu de lucha. No debe ser simplemente un grito desde la garganta, pues no solo carecerá de efectividad, si no que restará efectividad a nuestra técnica y mermará nuestra defensa (además de dejarnos un buen dolor de garganta). Algún ejercicio para trabajarlo es, precisamente, hacer como si diésemos un kiai, con todos sus elementos (no hace falta hacer técnicas), pero sin gritar. Cuando digo 'todos sus elementos' me refiero a incluso simular el grito. La gesticulación facial necesaria para dejar escapar el grito también se realiza, pero no dejamos escapar sonido. Un kiai mudo. Puede parecernos ridículo y tonto, pero es una gran forma de trabajar toda la mecánica del kiai sin obsesionarnos con el sonido (y sin molestar a los vecinos).

Pero ¿Y qué hay que gritar en un kiai?

Hay discrepancias. Cuando somos novicios, en sistemas como el karate, solemos simplemente gritar 'kiai' porque A: nos da vergüenza y B: no sabemos bien qué sonido emitir.

Algunas tradiciones afirman que hay un kiai específico para el ataque y otro para la defensa. Algunos estudiosos afirman que el kiai debe ser una sílaba con la A (A, TA, JA, SA, etc), ya que la apertura de boca de la A permite una liberación de aire más súbita y rápida que otras vocales, ayudando en la contracción explosiva y acortando el tiempo requerido para la técnica.

Hay escuelas como la Jigen-ryū que tienen kiai característicos, únicos y propios (Enkyō 猿叫, grito de mono), que consiste en un 'EIII' alto y muy prolongado, único en el mundo de las escuelas japonesas. El kiai del Shōtōkan-ryū deriva, en buena parte, de este kiai.

Y también hay quien afirma que no debe realizarse kiai. La mayoría de sistemas modernos ignoran el kiai y sólo se practica en sistemas tradicionales o de herencia tradicional, pero incluso en el mundo de las escuelas tradicionales había detractores. Sin ir más lejos, Miyamoto Musashi dice en su Libro de los cinco anillos que bajo ningún concepto debe realizarse kiai ni antes ni durante la técnica.


Por supuesto, hay muchísimas teorías sobre que el kiai era parte de una serie de técnicas secretas para matar a oponentes con la voz, destruir sus órganos y otras muchas cosas. Hay discrepancias sobre si realmente el kiai hace que nuestras técnicas sean más fuertes o no, pero es un hecho que en nuestro sentir personal tiene un efecto positivo (tal es así, que tenistas y otros deportistas gritan al golpear la bola en ocasiones) y está estudiado y contrastado. Respecto a matar y hacer explotar órganos con gritos, siento afirmar que es fantasía. Si un ser humano pudiese alcanzar una frecuencia de grito en la cual matase o destruyese cuerpos, ¿No sería él mismo el primero en autodestruirse por ello?


Pero entonces... ¿Los kiai de los kata de karate por qué tienen un orden y un lugar específico?

Siendo sincero, llevo años buscando información sobre esto y la realidad es que no hay absolutamente nada escrito sobre ello. Nada formal y mínimamente serio al menos. Lo que sí he encontrado es que hay escuelas de karate en las que no solo no es obligatorio dar kiai en los kata, si no que se permite darlos donde quieras y las veces que quieras siempre y cuando sean reales. Esto me lleva a pensar que, en realidad, antiguamente no había puntos establecidos para los kiai en los kata pero que, a medida que se iba intentando facilitar el aprendizaje y la práctica del karate, se fueron estableciendo puntos en los que dar el kiai simplemente para que los practicantes los realizasen y se acostumbrasen, ya que muchos kiai están en puntos ligeramente aleatorios del kata, algunos muy separados uno de otro, otros muy pegados, etc. Por eso creo que, más allá de la formalidad y sistematización, no hay ningún significado especial ni trascendental a los puntos de kiai en los kata y que, si se practican para uno mismo y de corazón, es perfectamente válido el dar kiai donde a uno verdaderamente le salga de dentro, ignorando sistematizaciones.

domingo, 25 de octubre de 2020

La realidad (y la falsedad) sobre los samurai y los ninja. Parte 2 - Ninja, ¿qué son? ¿dónde y cuando surgen?

Para la primera parte:

La realidad (y la falsedad) sobre sobre los samurai y los ninja. Parte 1 - Samurai, ¿qué son? ¿dónde y cuando surgen?


Si el mundo del samurai ya estaba lleno de mitos, leyendas, misticismos y malconcepciones debido al romanticismo e idolatría de estos guerreros a lo largo de los años, el mundo del ninja, bastante más oscuro y carente de pruebas escritas, manchado por la cultura pop de los 80 y usado por personajes sin escrúpulos para vender su producto (falsas escuelas ninja) y lucrarse, no iba a ser menos.

De las primeras cosas que me gustaría tratar es el nombre en sí y algunas creencias generales de los ninja. Aunque generalmente, y debido a la cultura pop de los 80, se les llama ninja (忍者), el nombre real y completo de este colectivo es shinobi no mono (忍びの者) y se traduce, de forma más o menos sistemática, por 'espía', pues shinobu (忍), aunque tiene como posibles significados 'tolerancia' o 'perseverancia' o 'resistencia', también se utiliza como 'sigilo'. De nuevo, fruto de la cultura pop de los 80, se cree que los shinobi no mono vestían de negro, con capuchas, espadas cortas de hoja recta y que lanzaban estrellas. Todo esto es falso. O parcialmente falso en realidad. Siendo los shinobi no mono espías principalmente, lo ideal para estos sería pasar desapercibidos, por lo que no tiene sentido tener una vestimenta específica y característica que los delate. Los shinobi no mono se vestían como aldeanos, jardineros, cocineros o como cualquier persona normal de la región o zona donde tuviesen que ejercer su trabajo. Tampoco tenían una espada propia y característica. El famoso mito del ninjatō (忍者刀) es eso, un mito. Aunque hay indicios de la existencia de espadas de hoja recta, nada indica que esta espada fuese exclusiva de los samurai, si no que era, simplemente, un tipo de espada más que existía y se usaba en general, posiblemente entre los ashigaru incluso. El shuriken (手裏剣), generalmente identificado como la estrella ninja, es en realidad una técnica ya existente en muchas ryūha (流派, escuelas) de kenjutsu (剣術, esgrima japonesa), incluso en el Heihō Nitenichi-ryū (兵法二天一流) de Miyamoto Musashi, que se basaba en el lanzamiento de la espada, generalmente el wakizashi, como técnica de distracción y sorpresa, no una técnica exclusiva y única de los ninja, deshonrosa e impensable para los samurai. Tampoco eran, principalmente, asesinos. De hecho, hay pocos asesinatos encargados a los shinobi no mono y, de los pocos atribuidos a ellos, se les atribuyen únicamente por las raras condiciones en las que se ha producido la muerte o por carencia de datos escritos de dicha muerte (por ejemplo, la muerte de Uesogi Kenshin se dice que la realizó un shinobi no mono en su baño, pero estudiosos modernos creen que murió de cáncer estomacal, esofágico o de enfermedad cerebrovascular).

Cabe apuntar que, del mismo modo que nosotros, en ocasiones, no conocemos matices y detalles sobre nuestra historia y personajes famosos de nuestro país, en Japón tampoco hay un conocimiento general, por parte del pueblo, amplio sobre la temática ninja (y, en ocasiones, samurai), por lo que incluso allí se ha extendido y popularizado la visión ninja de la cultura pop de los 80, lo cual favorece la perpetuación de ideas y mitos erróneos sobre estos colectivos.

Pero, entonces, si todos estos datos son falsos o medias verdades,

¿Qué son? ¿dónde y cuando surgen los shinobi no mono?

Aunque en ocasiones se atribuye el título de ninja al príncipe semilegendario Yamato Tokeru, del s.IV, porque en el Kojiki se cuenta cómo se disfraza de mujer para matar a dos jefes de la tribu de los Kumaso, son hechos tan remotos que es cuestionable que guarden relación real con los ninja de tiempos más recientes. No es hasta el s.XV que realmente se comienza a entrenar de forma más profesional a los espías. Hay escritos de shinobi, haciendo referencia a agentes de inteligencia, espías, ya durante el Sengoku Jidai. Solían ser mercenarios que se contrataban para recabar información, provocar reyertas, sabotear, expandir rumores y tareas similares.

En general, cualquier persona dedicada al espionaje o enviada como agente doble era catalogada como shinobi, independientemente de que tuviese cualquier tipo de formación marcial, de ocultación, de venenos o de explosivos. La formación marcial no era necesaria y, de hecho, lo realmente considerado ninjutsu (忍術) no era ningún sistema de combate ni de arma de ningún tipo, si no las habilidades de infiltración, de camuflaje y ocultación, de recabar información y de causar reyertas o alzamientos, lo que hoy día se conoce como 'contrainteligencia'. Como shinobi podían ejercer desde trabajadores del castillo hasta un aldeano contratado para ese fin, pasando por samurai o mercenarios con formación más amplia en lucha y otros ámbitos. En ocasiones se usaban prostitutas, enviadas a estados enemigos para ejercer allí, ya que los generales enemigos que acudiesen a usar sus servicios podían irse de la lengua al relajarse hablando con ellas. Otras veces era un jardinero del castillo, que llevaba años tratando de conseguir esa posición. Otras veces era un samurai que había conseguido un cargo entre sus lineas. Y otras, efectivamente, era alguien con formación en infiltración y camuflaje que paseaba por los pasillos como si fuese un sirviente, solo para unas horas después huir sin que nadie le vea, tras haber escuchado furtivamente una conversación privada.

Entre los clanes más conocidos de ninja están el de Koga (甲賀) y el de Iga (伊賀), pertenecientes a las provincias del mismo nombre. Eran dos clanes de mercenarios especializados en infiltración y camuflaje, de los cuales se dice Yagyu Munenori, maestro de esgrima del shogun, era muy cercano al tener su aldea cerca de ambos. Como ya he mencionado, Koga e Iga preparaban ninjas profesionales, especializados en la tarea de obtener información y pasar desapercibidos. También recibían formación marcial, pero su especialidad era el ninjutsu, el espionaje y contrainteligencia. Los diferentes Daimyō hicieron buen uso de estos hasta que Oda Nobunaga atacó y arrasó la aldea de Iga, acabando con los clanes. Algunos de los supervivientes huyeron hacia Tokugawa Ieyasu, el cual los acogió y trató bien, convirtiéndose en parte importante de su ejército y recibiendo el rango de samurai ejerciendo como guardaespaldas, siendo Hattori Hanzo uno de los más famosos y conocidos. Tokugawa también hizo uso de los ninjas de Koga para diferentes tareas, incluyendo algún asesinato y la defensa del castillo de Fushimi durante la Batalla de Sekigahara. Se dice que, tras la victoria de Tokugawa, los ninjas de Iga ejercieron como guardias del interior del castillo de Edo mientras que los de Koga eran guardias de la puerta exterior.

El último testimonio escrito del uso de ninja en batallas fue en 1637 durante la Rebelión de Shimabara, donde Tokugawa Iemitsu usó mercenarios Koga contra rebeldes cristianos liderados por Amakusa Shirō. Ya en el período Edo, con la paz consolidada y el país unificado bajo un único señor, la mayoría de ninja, al igual que los samurai, perdieron su trabajo y tuvieron que dedicarse a otras tareas como médicos, vendedores de medicina, mercaderes, artistas marciales o fabricantes de fuegos de artificio aprovechando sus conocimientos. Otros tuvieron la suerte de ser contratados como guardaespaldas, espías, patrulleros anti incendios, etc. por los diferentes daimyō. Los que tuvieron peor suerte cayeron en el vandalismo, al igual que los samurai, siendo famosos algunos como Fūma Kotarō o Ishikawa Goemon.

A principios del s.XVIII, Tokugawa Yoshimune funda el Oniwaban (御庭番, Guardianes del jardín), un grupo de onmitsu (隠密, encubierto) una agencia de inteligencia y servicio secreto que recababan información sobre los daimyō y gobernantes oficiales. Debido a la tradición del gobierno Tokugawa de usar a los ninjas de Iga y Koga, se cree que el Oniwaban podía estar formado, al menos en parte, por miembros de estos clanes, aunque no hay ningún tipo de información escrita que verifique esta teoría ni nada que certifique un vínculo entre el shinobi y el Oniwaban.

Más allá de esto, lo único que hay son rumores sobre el uso de ninja en los finales del período Tokugawa para espiar a los opositores al shogunato e incluso a los EEUU, pero esto son solo rumores y teorías, no hay certeza escrita y contrastada sobre esto.

Con la información contrastada y verificada presente, podemos afirmar que los ninja ejercían como espías, recabadores de información, propagadores de rumores, tramperos, conocedores de química y farmacología e iniciadores de reyertas principalmente, que en ocasiones puntuales se contrataban mercenarios para cometer asesinatos y que lo que llamaban ninjutsu son las técnicas de infiltración, espionaje, contrainteligencia, trampería, farmacología y sabotaje de la época, elementos con los que la mayoría de ninjas estaban familiarizados, al menos con la infiltración, camuflaje y recabado de información, mientras que algunos, además, también estaban familiarizados con el taijutsu (体術) o bukijutsu (武器術), la lucha cuerpo a cuerpo o con armas. Incluso si ojeamos algunos de los manuales ninja de la época, como el Shoninki (正 忍 記), el Bansenshukai (萬川集海) y el Ninpiden (忍秘傳), descubriremos que ninguno de los pergaminos de estos libros están dedicados al taijutsu o al bukijutsu, si no exclusivamente al espionaje, ocultación, herramientas y similares. Con las pruebas y datos oficiales y certificados que tenemos, se puede afirmar que los ninjas aprendían ninjutsu (infiltración y espionaje) y algunos aprendían taijutsu y bukijutsu, pero esto último no era obligatorio en todos los casos, ni siquiera en los ninja profesionales de Koga e Iga. Si a eso le sumamos que los supervivientes de Koga e Iga se convirtiesen en samurai de Tokugawa, formando y enseñando las técnicas a nuevos samurai que entraban a su cargo, cabe pensar que, al final, las técnicas de ninjutsu que eran exclusivas de Koga e Iga se fuesen diluyendo poco a poco y acabasen formando parte del compendio de bujutsu que aprendían los samurai de Tokugawa, convirtiéndose ambos grupos, samurai y ninja, en uno solo que aprendían un compendio de lecciones comunes de bujutsu (con taijutsu, bukijutsu, heihō [兵法, estrategia], ninjutsu y un largo etcétera). Es posible que, precisamente, en ese momento fuese cuando nació el Oniwaban, cuando los supervivientes de Koga e Iga pierden su identidad específica al mezclarse esta con las enseñanzas internas de los samurai de Tokugawa, naciendo un grupo completamente nuevo de espías e inteligencia.

Como cierre a ambas partes de los artículos creo que podemos concluir que para los samurai no existen cosas como técnicas o armas deshonrosas, al menos hasta bien entrado el período Tokugawa (s.XVII), que su código de honor es algo relativamente moderno que se comenta en el s.XVII por Yamamoto Tsunemoto y Daidōji Yūzan y algunas historias/novelas, con pocas fuentes más, y que no consta escrito hasta el XX por Nitobe Inazō. Que los ninja no son opuestos a los samurai ni hacían cosas que estos no podían, pues muchos samurai ejercían de shinobi, que lo que conocemos por ninjutsu o shinobijutsu era en realidad el espionaje, contrainteligencia y ocultación y que el ninja no necesitaba saber luchar, aunque algunos supiesen hacerlo y tuviesen formación en algún taijutsu. Hoy día, con las pruebas verdaderas y contrastadas que tenemos, podemos afirmar que el ninjutsu no es ningún tipo de lucha y que cualquier persona que enseñe ninjutsu como un arte de lucha con o sin armas no está enseñando ninjutsu, si no otra cosa, efectiva o no, pero otra cosa que no es ninjutsu.

Espero os haya sido útil el artículo en dos partes sobre los samurai y los ninja para esclarecer algunos puntos sobre estos y descubrir algunas falsas concepciones sobre ellos, como la romantización de unos, la apariencia física de otros o la supuesta rivalidad y oposición entre ambos.

jueves, 22 de octubre de 2020

La realidad (y la falsedad) sobre los samurai y los ninja. Parte 1 - Samurai, ¿qué son? ¿dónde y cuando surgen?

 Desde hace ya bastante tiempo, hay mucho debate sobre la temática de los samurai y los ninja, sobre qué son uno y otro, qué los diferencia, son opuestos, etc. Este debate se ha reavivado recientemente y se le han añadido nuevos temas debido a la reciente aparición del videojuego Ghost of Tsushima, que hace una representación (bastante libre) de la invasión mongola a la isla de Tsushima y cómo nuestro protagonista comienza a ignorar las tradiciones de honor y lucha samurai para adoptar posturas más duras y efectivas contra el invasor. En este artículo quiero comentar algunos puntos sobre la realidad, a nivel histórico, de los samurai y los ninja, así como desbancar algunos mitos y malconcepciones que hay sobre ellos. Lo separaré en dos partes, una para los samurai y otra para los ninja, ya que nada más que hablar de uno de ellos da para largo y tendido, más aún si hablamos de los dos. Aún así, intentaré hacerlo lo más breve posible y claro para todos. Sin más dilación, comienzo con la primera parte de este artículo:


Samurai,  ¿qué son? ¿dónde y cuando surgen?

Lo primero que deberíamos tener claro es ¿qué son los samurai? la mayoría de la gente tiende a limitarse a categorizar como 'samurai' a cualquier persona que lleve espada japonesa, generalmente categorizada como katana. La realidad es que 'samurai' (侍) es un título nobiliario. Sí, representa a un tipo de guerrero y sí, es japonés, pero es un título nobiliario. Un punto intermedio entre el soldado raso, ashigaru (足軽), y la aristocracia, kuge (公家). Eran nobles, con poder y riquezas. Evidentemente, dentro de la casta samurai había niveles, y había samurai con menos poder adquisitivo que los mercaderes y muchos tan pobres como los campesinos, pero a donde quiero llegar es que cualquier persona con una espada no era un samurai. Para ser samurai, había que recibir el título, que se representaba simbólicamente por el permiso a llevar el daishō (大小), el kit de espada larga, daitō (大刀), ya fuese uchigatana o katana, y espada corta, shōtō (小刀), ya fuese wakizashi o tantō. Estrictamente hablando, nadie fuera de la casta samurai tenía permiso para llevar ese kit a efectos sociales. Tampoco era necesario ser diestro en la lucha, ni estratega ni nada. A lo largo de la historia de Japón se le ha otorgado el título de samurai a monjes, a extranjeros sin formación en lucha, a políticos y un largo etcétera. De un modo similar a cuando hoy se le otorga el título de 'Sir' a alguien sin que lleve armadura y espada y cabalgue por Inglaterra.

Pero, entonces, ¿cómo se llaman todos esos guerreros con sus espadas, lanzas y arcos que había en Japón cuando no eran samurai? Mientras que samurai es una palabra que hace referencia a una clase social, que realmente no tiene traducción directa en nuestro idioma si nos limitamos a ese significado de casta, la palabra japonesa para guerrero es bushi (武士). Se pueden usar varias más para referirse a un guerrero, como senshi (戦士), bugeika (武芸家) o budōka (武闘家), la cual no debemos confundir con budōka (武道家) aunque tengan significados similares, pero en general y simplificando podemos limitarnos a bushi como término estándar para guerrero. De este modo, los yamabushi (山伏) o ascetas de la montaña eran bushi, pero no samurai. Una persona que practicase artes marciales de cualquier tipo, fuese noble o lacayo, sin vinculación a la casta samurai, era bushi pero no samurai. Muchos rōnin (浪人) eran bushi, pero no samurai. Todos estos eran guerreros, pero no eran samurai ni tenían derecho a portar el daishō. Del mismo modo podía darse al revés y, como he dicho, había personas que recibían el título de samurai pero no eran bushi al no tener formación en lucha como podían ser monjes, políticos e incluso extranjeros. Estos no eran guerreros, pero sí eran samurai y tenían derecho a portar el daishō, o al menos la espada corta, generalmente un tantō

¿Confuso? sí, un poco. Simplificándolo todo, como digo al principio, samurai es un título nobiliario que podía recibir cualquier persona, aunque generalmente se otorgaba a guerreros a cargo de un daimyō o se heredaba, que pertenecían a la nobleza y disfrutan de privilegios sociales, fiscales y políticos, a pesar de que hubiese samurai tan pobres como campesinos. Pero cualquier guerrero no es un samurai.

Entonces, ¿cuándo aparece el samurai?

La concepción actual del samurai es, en realidad, bastante moderna (menos de 500 años) y tiene muchísimos cambios a lo largo de la historia a medida que cambiaban las épocas y tiempos en Japón. El samurai comienza a aparecer como concepto alrededor del siglo VII-IX (Período Heian) cuando la corte imperial, buscando suprimir rebeliones y grupos que se oponían al gobierno en regiones lejanas de la capital (los emishi), comenzó a mandar representantes militares de la corte a dichas regiones bajo el nombre de ei'i-taishōgun (征夷大将軍). Estos representantes comenzaron a hacer uso, cada vez más, de poderosos clanes locales que se habían formado en las regiones, diestros en arquería y lucha a caballo.

Poco a poco, los clanes poderosos alrededor de Kyoto, capital imperial de la época, fueron asumiendo más y más poder, tomando posiciones políticas y como magistrados y tomando control sobre terrenos, imponiendo impuestos y pagos a los campesinos para enriquecerse o pagar deudas, impuestos que en ocasiones no podían pagar, provocando que los campesinos perdiesen sus terrenos. Muchos de estos clanes surgieron como grupos de campesinos que se unían para oponerse a los cobradores de impuestos, acumulando armamento y recursos, posteriormente uniéndose a otros clanes para defenderse de clanes más poderosos y así sucesivamente. Aunque al principio eran herramientas del emperador y la nobleza, mediante alianzas y respaldo político, recursos y aumento en su número consiguieron el primer gobierno samurai (la palabra viene de 'saburau', un término que hacía referencia a 'aquellos que servían a la nobleza', a pesar de que acaban siendo una casta social en sí misma y gobernantes del país). A medida que se hacían más poderosos, los líderes de estos clanes comenzaron a ser descendientes del emperador y representantes menores de los clanes Taira, Minamoto o Fujiwara. El mandato era temporal, de 4 años, pero los gobernantes, pasado el tiempo, se negaron a volver a Kyoto y su cargo acabó siendo heredado por sus hijos. Tras finalizar la guerra Genpei (1180-1185), con la victoria de Minamoto no Yoritomo, este recibió el derecho de nombrar shugo (守護, gobernador militar) y jitō (地頭, lugarteniente general), así como el poder de organizar policía y ejército y de cobrar ciertos impuestos. Originalmente, la labor de estos clanes labor era suprimir rebeliones y tomar provisiones militares, teniendo prohibido interferir en asuntos oficiales, pero poco a poco sus responsabilidades se extendieron, volviéndose la casta samurai el poder político gobernante en Japón.

Ya en el período Kamakura (1185-1333) estaba establecido el mandato del Shogun, quedando el emperador como una figura simbólica, y se dio el alzamiento como clase de los samurai al ser catalogados 'guardianes de la seguridad de los estados' y modelos a seguir de guerreros y ciudadanos. En esta época, el budismo zen comenzó a ser popular entre los samurai, comenzando a moldear sus ideales y conducta, principalmente superar el miedo a la muerte o a matar y buena parte de su desarrollo interno en busca del Satori, del mismo modo que buena parte de la mentalidad social estuvo moldeada por el confucionismo y el taoismo, hasta el punto de que hoy día la sociedad japonesa mantiene un patrón de conducta jerárquico a todos los niveles (marcial, escolar, laboral e incluso social en ocasiones) que proviene de estas enseñanzas. De este modo, por la influencia del zen, los samurai comenzarán a estudiar diversos textos y meditar, pero aún queda tiempo para que se dediquen de pleno y por costumbre a artes como el shodō, la pintura, la escritura de haiku o similares.

En 1274 se produce la primera invasión mongola a Japón, empezando en la isla de Tsushima. En esta época, aún se dista mucho del modelo de samurai que conocemos hoy día, culto y espiritual que busca el desarrollo interior. Del mismo modo, la katana que conocemos hoy día no existía aún. La espada usada en aquel entonces era el tachi (太刀), una espada bastante grande, pensada para usar a caballo, y pesada, además de tener una hoja poco flexible que se rompía y mellaba con facilidad. Lo difícil que era usar estas espadas a pie, junto a lo pesadas que eran y la rigidez de sus hojas fueron determinantes en la derrota, a nivel bélico, que los japoneses sufrieron contra los mongoles, pues las hojas de las armas japonesas (espadas y lanzas) no eran capaces de atravesar el cuero de las armaduras mongolas.

Tras ser expulsados los mongoles por un tifón que destruyó su flota y buena parte de su ejército, los samurai revisan toda su estrategia militar y armamentística, comenzando en este momento el método de herrería usando hierro laminado (ya usado en Europa y el Mediterraneo desde 2000 años atrás) en el que se alternan láminas de hierro duro y blando reforzado por una espina resistente y flexible que perfeccionarían en el s.XIV dando lugar a la icónica katana. Es en este período, posterior a la primera invasión de los mongoles, que los samurai ven el inicio de lo que posteriormente sería el guerrero letrado, estudioso y dedicado a las artes, pues hasta ahora su dedicación era la guerra. Aún así, tras repeler por segunda vez a los mongoles en 1281, comienza a producirse una 'relajación moral' entre los clanes samurai, siendo comunes las invasiones de unos a otros para ocupar sus terrenos. Todo esto desembocaría en el Sengoku Jidai (戦国時), la Era de los Estados en Guerra (1467-1615).

Una de las características de este período fue que la escalada social era relativamente sencilla, dándose muchos casos de personas nacidas en diferentes estratos sociales, ganándose un nombre como guerreros y convirtiéndose en samurai de facto. Uno de los ejemplos más claros de esto es Toyotomi Hideyoshi, que era un campesino, pasó a convertirse en uno de los generales de Oda Nobunaga y acabó siendo Daimyō. Es en esta época donde hay más evolución en las costumbres, estudios y prácticas de los samurai hacia lo que hoy día conocemos y concebimos como tal, parte de ellos introducidos por Oda Nobunaga, sobre todo a nivel militar. Comienzan a usarse términos como 'ser un auténtico samurai' o 'comportarse como un samurai', pero realmente no hay nada oficialmente establecido como la actitud o código de un samurai. Aún no se han escrito obras como el Hagakure (葉隠) o su contemporáneo el Budō Shoshin-shū (武道初心集), que datan del s.XVIII y son los máximos exponentes de la ética y moral samurai. Al final, lo que se consideraba una auténtica ética samurai variaba mucho de una persona a otra, de un señor feudal a otro e incluso de una región a otra, dependiendo de las necesidades específicas del señor feudal y lo que este valorase. Contra creencia popular, durante este período se generaliza el uso de cañones y arcabuces y, como enseña El arte de la guerra, uno de los textos estudiados en la época, el engaño y las artimañas eran comunes en esta época. Akechi Mitsuhide traicionó a Oda Nobunaga. Este último atacó templos budistas en los que se refugiaban monjes guerreros rebeldes que se oponían al gobierno, ignorando la ley de acogimiento a sagrado que tenían. Los estilos de lucha contaban con cientos de técnicas que hoy se catalogan como 'sucias'. Remates a enemigos caídos, lanzamientos de espada o de tierra, técnicas de distracción y otras mil cosas que se catalogan de 'poco honorables'. Algunos estilos de esgrima eran tan brutales, como el Jigen-ryū (示現流), que los cuerpos de las víctimas de los practicantes se encontraban en los campos de batalla partidos del hombro a la cadera, a pesar de la armadura. Los kata de esta escuela carecen de saludos iniciales y finales, dando a entender que provienen de una época donde el que está delante es un enemigo y nada más, alguien a quien eliminar, sin protocolos ni moralismos, fin.

En 1586, Toyotomi Hideyoshi sube al poder y comienza una reforma social completa. Prohibe la escala social, de modo que los campesinos no podían pasar a ser samurai y los samurai, por pobres que fuesen, no podían pasar a ser campesinos, de modo que el rango de samurai se vuelve hereditario (a pesar de que alguien podía ser nombrado samurai por el shogun, como es el caso de William Adams o los Shinsengumi) . Obliga a los samurai a abandonar sus hogares para mudarse a las ciudades-castillo y prohibe la movilidad por el país salvo que se tenga permiso específico para ello, favoreciendo cierta estabilidad en todos los niveles, militar, social y económico. En esta época, la diferencia entre samurai y no-samurai era tan fina que casi cualquier campesino varón pertenecía a alguna organización militar. Las únicas familias samurai que quedaron autorizadas después del s.XVII fueron aquellas que siguieron a Oda, Toyotomi y Tokugawa.

Tras finalizar el Sengoku Jidai en 1615, se establece un período de paz que durará hasta el final de período Tokugawa en 1868, la casta samurai pierde su razón de ser. Nacida por y para el confrontamiento bélico, una vez unificado Japón bajo un único señor, sin guerras, miles de samurai se quedan sin trabajo. En este momento, comienza una modificación de todo lo que implica ser samurai, convirtiéndose principalmente en sirvientes del Daimyō y cargos públicos. Servían en el castillo, ejercían de guardias, llevaban las cuentas, se convirtieron en instructores de lucha y similares. Una vez estos puestos, junto con los de gobernadores de regiones y otros puestos políticos, estaban cubiertos, el resto de samurai provenientes del Sengoku Jidai (que podían ser perfectamente el 90%) quedaron sin trabajo, muchos de ellos limitándose a crear escuelas de lucha en ciudades y regiones lejanas, otros buscaban empleos como buenamente podían y, finalmente, los que peor suerte tenían, caían en el mundo de los bajos fondos y la delincuencia.

Es en esta época de paz, reforma e introspección que la casta samurai comienza a ser lo que hoy día concebimos como samurai. Aunque el estudio de Confucio y El arte de la guerra, entre algunos otros clásicos, ya se daban desde antes, es ahora cuando se profundiza en todo el zen, los haiku, el shodō, el desarrollo personal y el entrenamiento para alcanzar la iluminación y el summun de la técnica. Es ahora cuando comienza a surgir, aunque levemente, la idea de Budō (武道) frente al bujutsu (武術). Aún era importante la práctica por la efectividad, pues se daban duelos, torneos, además de asaltos de bandidos en los caminos y similares, pero es aquí donde los samurai, por un lado, abandonan las vías de la guerra para comenzar a adoptar, por otro, un camino más introspectivo y espiritual. De hecho, algunas de las grandes obras del período, como el Hagakure mencionado anteriormente, así como historias y novelas de la época, hablarán de los tiempos de guerra con nostalgia y como envidiables, maldiciendo esa época de paz y 'afeminamiento' que le ha tocado vivir al samurai. Es en esta época también donde comienzan a dejarse de lado muchas técnicas de las ryū-ha por considerarse demasiado violentas, toscas o poco atractivas, favoreciéndose modos de combate más 'deportivos' (honorables) y criticándose ciertas actitudes, como podían ser lanzar tierra a los ojos o similares. Pero hasta esta época, durante el Sengoku Jidai o incluso en la época de Miyamoto Musashi, una de las figuras clave y más admiradas en lo referente a los samurai, absolutamente todo valía en el combate, incluso atacar a tu rival desprevenido y sin previo saludo (de hecho, así gana Musashi su primer duelo siendo un niño). No existía nada así como el 'duelo honorable' o las 'técnicas deshonrosas' hasta bien asentado el período Tokugawa. Aún así, cabe apuntar que, como todo, sigue siendo una visión idealizada y romántica del samurai el pensar que en esta época eran todo honorables y benevolentes, pues como en todas partes existían samurai corruptos, crueles, explotadores y abusadores que ascendían a posiciones de poder mediante engaños y pisoteando a otros. Como ya he mencionado, realmente no existía un código común de conducta del samurai y hacer alusión a este era algo bastante ambiguo y libre a interpretación.

A pesar de esto, realmente, no hay indicios de ningún texto que hable sobre el famoso Bushidō (武士道) ni de las 7 virtudes de los samurai. Más aún, incluso el mismo Hagakure pasó bastante desapercibido hasta que, ya en la era Meiji (1868-1912), se usó como herramienta política para favorecer el nacionalismo japonés frente a las demás naciones, sobre todo tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial. No es hasta 1900 que Nitobe Inazo escribe, en EEUU, un libro llamado 'Bushidō: The soul of Japan' que ilustra las supuestas virtudes del samurai y el código de honor de estos y de todo Japón, comparándolo de algún modo con el cristianismo. Es este el primer escrito que consta sobre el Bushidō como tal y las virtudes del samurai, quizá basado y extraído de ideas de textos antiguos e historias, pero hasta ese momento no existía nada de 'las 7 virtudes de los samurai' ni su código de honor, más allá de lo escrito por Yamamoto Tsunemoto y Daidōji Yūzan y algún escrito más.

Podemos resumir, por lo tanto, que samurai (侍) era un título nobiliario otorgado y heredado, que podía o no llevar de la mano el conocimiento de artes de lucha, y que su desarrollo como guerreros cultos, con introspección y mundo interior y honorabilidad comienza en el s.XVII durante los períodos de paz, mientras que anteriormente su principal preocupación era la guerra y ser los mejores en esta y que, hasta bien entrado el período Tokugawa, no había nada como tácticas o técnicas deshonrosas, ni en el combate ni en la guerra.

Como detalle, añadir por lo tanto que, aunque Ghost of Tsushima es un juego bastante bueno, con una trama entretenida y unos paisajes espectaculares, a nivel histórico el juego es extremadamente inexacto, pues los samurai como guerreros honorables no existían en esa época (borrando de golpe toda la base de la trama, que es que el protagonista utiliza 'estrategias deshonrosas' e insinuando que es el surgimiento del primer ninja exclusivamente por esto), la katana no existía en aquel entonces (usaban el tachi, y no era el arma principal del samurai, si no el arco y la lanza) y, además, el tachi era ineficaz contra las armaduras mongolas, una de las cosas que desencadeno la derrota de los samurai en dicha invasión.

Y con esto finaliza la primera parte sobre este artículo. La segunda parte, sobre los ninja, la tendréis disponible en el siguiente artículo. Espero os haya gustado y haya resuelto algunas dudas sobre el concepto de samurai y su código de honor.

domingo, 14 de junio de 2020

La realidad (y la falsedad) de la defensa personal. 1- El mito de la técnica definitiva.

Generalmente veo muchísimos lugares, vídeos y páginas donde se habla de estilos, sistemas, técnicas y entrenamientos enfocados a la defensa personal. Muchos sistemas de lucha que se califican de superiores, ya sea por ser súper nuevos y adaptados a las necesidades actuales de la defensa personal o por ser antiguos y tradicionales de los que se han usado en batallas y guerras de verdad. Técnicas de defensa contra cuchillo, contra pistola, contra varios oponentes, contra agarres al cuello, por la espalda, a las muñecas... La realidad sobre todo esto es que todos, absolutamente todos los que veis hablando de esto os mienten, de un modo más o menos consciente y más o menos miserable, pero todos mienten.

Son muy normales las preguntas de la gente: ¿dónde puedo aprender artes marciales? pero quiero aprender a defenderme, no a marcar puntos ni a ganar combates, quiero saber defenderme de algo que me pase en la calle y, además, quiero aprender rápido, no después de 5 años. Cuando esta gente llega a la escuela X, desde su desconocimiento, su único modo de saber si eso es lo que buscan es preguntar directamente 'Si alguien me hace esto, ¿enseñáis cómo evitarlo/anularlo?'. El instructor de turno le va a responder que por supuesto que sí y usará o a uno de sus alumnos o al mismo recién llegado para mostrarlo. Como es de esperar, hará una demostración que convencerá al sujeto y este se iniciará en ese sistema convencido de que aprenderá a ser Jason Bourne o El último samurai o Huang Fei Hung, dependiendo de en qué tipo de sistema se haya metido.

Luego también están aquellos que llevan X tiempo practicando su estilo o sistema y que han trabajado cientos de trabajos 'reality based' y 'contra técnicas de la calle'. Luego, todos esos trabajos 'reality based' y con técnicas callejeras resultan ser ejercicios en los cuales el oponente es extremadamente colaborativo, todo muy ideal, el compañero se deja hacer, tú con poco esfuerzo le das 3 hostias y lo derribas y santas pascuas. El compañero te ataca desde un metro y medio de distancia, haciéndote una serie de ataques bastante estandarizados y trabajados que, en realidad, poco se parece a cómo te atacan en la calle, sobre todo en los ataques de cuchillo. Que si ataque descendente de cuchillo, que si puñalada desde un metro de distancia... ¿habéis visto alguna puñalada así en la calle? la respuesta es no.

Voy a exponer algunos mitos y falsedades de la defensa personal, con vídeos que me ayuden a ilustrar lo que intento expresar y que sirvan de ejemplo cuando sea posible. Voy a tratar de hacerlo de modo que plasme algunos temas o concepciones típicas y similares, pero erróneas, que tengan también una respuesta o explicación veraz similar.

Sí quiero dejar bien claro desde el principio que, personalmente, me dan exactamente igual las creencias místicas, esotéricas o religiosas de cada uno, así como el modo en que cada uno decide expresarse o hacer comunidad con personas afines. No tengo nada en contra de quienes, de algún modo, tienen idealizado y romantizado, o simplemente se sienten representados y lo adoptan como forma propia de expresión, el concepto de ninja de las pelis americanas de los 80, por ejemplo, y les gusta hacer ejercicios basados en cosas vistas en esas películas y disfrazándose de negro con capucha y usando palos y espadas. Cada cual es libre de expresarse como se sienta mejor identificado y es libre de hacer comunidad con personas que coincidan con él, yo soy el primero que lo hace. Lo que sí estoy en contra es de la falsedad, de la evidente mentira aprovechándose de la necesidad, miedo o debilidad mental de unos colectivos para venderles una historia que no es cierta e incluso desprestigiando otros métodos o sistemas que sí son veraces. Me parece menos grave cuando esto lo hacen supuestas escuelas de shaolin, o supuestas escuelas ancestrales de ninjutsu o supuestas escuelas de lo que sea que únicamente venden una supuesta historia de que son reales y desde hace más de 600 años y todo se queda en una película que se montan, pero me parece especialmente grave y peligroso cuando se dedican, añadido o no a lo anterior, a vender supuestas habilidades que te van a permitir evitar una agresión ya no de un tipo con sus puños, si no en ocasiones de varios tipos armados, porque eso da una falsa sensación de seguridad a la persona que puede ser peligrosa. Estoy en contra de aprovecharse de la gente vendiéndoles una mentira, abusando de su incredulidad, de su necesidad de formar parte de un colectivo, de su miedo a ser agredidos o necesidad de defenderse, de su debilidad mental para dejarse influenciar por un 'grand master guru' con habilidades superiores al resto de los mortales. Y esa clase de cosas son las que denuncio y lo que generalmente se califican como McDojos, porque te dicen y te venden que hacen o son una cosa que luego resulta ser mentira, aprovechándose de la incredulidad, desconocimiento o necesidad de las personas.

El artículo voy a dividirlo en cinco partes diferentes que voy a citar a continuación:

1- El mito de la técnica definitiva
2- ¿Qué implica un sistema completo?
3- Técnica VS principio
4- La defensa personal y el combate
5- La defensa más allá de las artes marciales

Empezamos:

1 - EL MITO DE LA TÉCNICA DEFINITIVA

     Es uno de los mitos más extendidos. Se refiere al pensamiento de 'con esta técnica/sistema ancestral/novedosa podrás defenderte de cualquier agresión. Suele englobar diferentes 'submitos', como el mito de 'este método te permite defenderte de cualquier agresión en pocos meses' o el de 'la patada en los cojones' y el de 'los puntos de presión mágicos', entre otros tantos. Como ejemplos a esto puedo poner cientos de vídeos.

En este vídeo vemos bastantes ejemplos de 'técnica definitiva'. 'Si te agarran el brazo, haces esto y listo', 'Si te agarran por detrás, haces esto y listo', 'Si pasa tal, golpea/patea la entrepierna y listo'. Hay sistemas que un gran porcentaje de su repertorio técnico o la base sobre la que se sustenta la mayoría de la defensa es el ataque a los testículos. Mucha gente es incluso propensa a argumentar para según qué cosas cosas así como 'bueno, y si no/entonces/simplemente le doy una patada en los cojones y listo'. Ok, de entrada los testículos no es una zona tan fácilmente accesible y golpeable. Mucha gente cree que simplemente lanzar un golpe 'a la zona genital' sirve, y no. Toda la zona genital masculina no es súper sensible, sólo lo son los testículos, que están en una zona muy concreta. No solo eso, si no que incluso acertar en la zona no te garantiza ningún resultado. Puede que des en la zona pero no los pilles bien, o que el efecto sea menor al esperado, o que tarde más en hacer efecto. Mil cosas. Esto lo sé de primera mano, me han agredido en la calle entre dos personas y, mientras agarraba a una, la otra intentó golpearme en los testículos, desde atrás, con una buena patada. ¿Sabéis qué pasó? Nada, noté el golpe en la zona y de forma automática adopté una posición de piernas que protegía mis testículos, simplemente cerrando los muslos un poco. Me intentaron dar como 4 o 5 patadas más y yo estaba tan tranquilo, sujetando al otro, con mis muslos ligeramente cerrados impidiendo que cualquier golpe llegase a la zona de peligro. No me malinterpretéis, no digo que los golpes a genitales sean inútiles ni que no deban trabajarse, digo que siendo una zona de acceso, cuanto menos, medio difícil, hay que tener claro cuándo y cómo vamos a atacarlos y que todo nuestro mecanismo de defensa no puede basarse en el golpe a los genitales.

También vemos los clásicos 'Si te agarran así simplemente haz este movimiento/desplaza tu cuerpo un poco al lado y te liberarás'. ¿Alguna vez os ha agarrado alguien, ya sea el cuello, la muñeca o desde atrás? quiero decir agarraros de verdad, sin intención alguna de soltaros o, peor aún, con intención plena de golpearos tras agarraros. Bueno, pues no hace falta que sea alguien mucho más fuerte que vosotros para ver que esta clase de movimientos la mitad de las veces no funcionan. Si alguien te agarra por detrás de verdad, fuerte, no vas a poder 'desplazarte a un lado para abrir hueco para darle un codazo/puñetazo'. Si alguien te agarra fuerte la muñeca, seguramente no puedas hacer ese amplio movimiento, menos aún soltar el agarre. Lo que quizá sí consigas es colocarte a ti mismo en una posición que le resulte al agresor más fácil controlarte. Pasa igual con agarres de pelo y casi cualquier otro tipo de agarre. Quien te agarra de verdad no va a darte, tal cual, margen o libertad de que hagas la lagartija para intentar soltarte, te va a agarrar con firmeza y limitar todos tus movimientos.

También quiero matizar que no todo en este vídeo está mal, sólo uso algunos ejemplos para ilustrar mi argumento. Hay un parte al final que la usaré posteriormente en lo referente a las realidades de la defensa personal y elementos a tener en cuenta.

El típico kyusho jutsu, pariente cercano del Ki KO, esa vertiente que afirma que es capaz de hacer perder la conciencia a otra persona mediante proyección de energía, en ocasiones, a distancia. Se han puesto a prueba estos 'puntos de presión' en mil millones de ocasiones. Sobra decir que, tal cual tienden a verse aplicados, no funcionan, sencillamente. Efectivamente, hay zonas sensibles en el cuerpo, puntos y regiones, zonas más o menos dolorosas, más o menos blandas, etc. pero no funcionan así. Jamás va a darse el caso de que des una leve torta a un agresor en 'vesícula biliar 1 y triple calentador 23' y el tío caiga al suelo mareado y casi desmayado, como se aprecia en el vídeo. Matizo, absolutamente nadie que esté mínimamente acostumbrado a recibir tortas y que no sea un quejica va a tener más efecto por un golpe así más allá de, simplemente, cabrearse más aún. El kyusho es algo que, de servir, podría servir como complemento a otras habilidades de combate, generalmente de grappling, y que podría usarse en contextos y situaciones muy específicas y ejerciendo una presión o golpe realmente fuerte sobre la zona. Si alguien intenta venderos que en mitad de una pelea real puede tocar con un golpecito a un agresor en el punto X y dejarlo KO o mareado así tal cual, os está mintiendo, sin más.

Podría poner cientos de vídeos más hablando de que si golpes a los ojos, golpes a la oreja, golpes a, golpes a, golpes a... pero el asunto es que si nos centramos o basamos un sistema en simplemente eso estamos entrenando una mentira. Entonces...

¿Cual es la realidad en este aspecto?

La realidad es que las técnicas definitivas no existen. No hay un 'movimiento de oro' para cuando te agarran 'así o asao'. No hay un punto especial en el cual si haces una pizca de presión el oponente se caerá al suelo. No existe el toque supremo que 'si le das al agresor este golpecito aquí de este modo caerá al suelo/soltará su agarre/entrará en pánico seguro. Cualquiera que intente venderte que conoce un método infalible, una técnica imparable o un punto mágico te está mintiendo. No debemos caer en este tipo de métodos que, supuestamente, nos permiten defendernos sin necesitar absolutamente nada, ni entrenamiento, ni forma física, ni clases durante meses y años... La defensa personal no va de eso, va de otra serie de factores y elementos que trataré más adelante y de forma más progresiva, pero lo primero y primordial es saber identificar la clase de sitios que quieren vendernos algo como esto y huir de ellos, porque suele ser de lo primero en lo que cae la gente que busca aprender a defenderse.

Pero, ¿si la técnica X o la técnica Y del vídeo/maestro Fulano no funciona, qué es lo que necesitamos aprender para poder defendernos? La respuesta tiene dos partes, una es que las técnicas nos sirven como herramientas para asimilar una serie de conceptos y fundamentos, que es de lo que trata la defensa personal y de lo cual hablaré más adelante en el tercer apartado de este artículo, y la otra parte es que lo que necesitamos es un sistema completo. ¿Qué es un sistema completo, os preguntáis? Pues eso nos lleva a nuestro siguiente punto:

2- ¿Qué implica un sistema completo?