jueves, 30 de julio de 2026

Linaje completo de Shōtōkan-ryū Kase-ha

 


Reflexión sobre los Heian kata

Como sabe la mayoría de karateka que se interesa en más profundidad por la historia y trasfondo del karate, los Heian son fuente de bastante controversia en cuanto a su origen y su función.


Una teoría dice que surgen de un kata anterior bastante más largo, Channan, que se dividió en cinco partes. Otra que se crearon a raíz de Kushanku/Kanku o de Passai/Bassai. Otra que cada kata está relacionado con otro superior del cual surgió (Passai/Bassai, Kushanku/Kanku y Jion). Hay quien dice que los crea Itosu, quien dice que los crea Matsumura o incluso Sakugawa. Hay quien dice que son kata de principiantes y quien dice que, por el contrario, contienen la esencia del karate avanzado.


Independientemente de esto, es un hecho que los Heian kata se enseñan de los primeros, generalmente por la simpleza de variedad técnica y de su enbusen. También es un hecho que la mayoría de técnicas que contienen se encuentran en los 3 primeros kata superiores, Passai/Bassai, Kushanku/Kanku y Jion.


Con todo esto en mente, mucha gente afirma que no se puede/debe avanzar a estos tres kata sin previamente haber dominado adecuadamente los 5 Heian, y que se debe mejorar en los 5 Heian para mejorar en esos 3 kata superiores.


Pero mi visión es justamente la contraria. Sí, efectivamente los 5 Heian deben aprenderse primero, y bien, antes de aprender los 3 superiores, pero pienso que, precisamente, el mejorar y pulir los kata Passai/Bassai, Kushanku/Kanku y Jion debe servirnos para que, cuando realicemos posteriormente los Heian kata, estos tengan una calidad superior, y no al revés. Creo que es a través del estudio de los kata superiores que se consigue encontrar y captar la esencia de los 5 Heian y nos permite practicarlos y desarrollarlos a un nivel más allá del de simplemente kata de principiante.


Por eso es importante siempre volver atrás y revisar y entrenar los kata considerados inferiores una vez hemos dominado los superiores. Podemos encontrar matices y elementos que en la visión y mentalidad de cuando los aprendimos pudimos haber pasado por alto y perdernos así la esencia del propio kata y del karate en sí.


¿Y tú, qué opinas sobre los Heian kata?

El origen de yokogeri y mawashigeri

A raíz de una publicación de un conocido YouTuber karateka, más y más gente ha ido creyendo de forma ciega y sin una prueba real que el origen de estas patadas proviene de la fascinación de Funakoshi Gigo con el savate francés, pero la realidad es que de esto no solo no hay evidencias, si no que la naturaleza de ambas patadas es diferente, así como la zona de golpeo, puesto que el savate se practica con calzado, al contrario que el karate.


Sí, por el contrario, nos fijamos en el modo de ejecución de ambas patadas, nos damos cuenta de que su origen es más cercano y sencillo que el copiarlas de un sistema francés.


En el caso de yokogeri, si vemos el método de preparación de la rodilla, la colocación de costado, el golpeo con el canto del pie y la vuelta de la pierna por el mismo trayecto, vemos claramente que tiene una relación directa con sokutōgeri, patada que proviene directamente del karate okinawense y está presente en muchos de sus kata. La única diferencia, la altura de ejecución. Funakoshi Gigo alteró la altura de la patada, manteniendo el modo de ejecución, para usarla como ataque al cuerpo y la cara. De ahí surge la actual yokogeri.


Por otra parte, mawashigeri también tiene un origen muy cercano. La patada ha ido variando en ejecución con los años, por lo que hoy día puede costar un poco reconocerlo, pero si observamos las primeras imágenes de mawashigeri y pensamos en su forma de ejecución, podremos ver la relación bastante clara. El modo de elevar la rodilla, cómo la pierna estira y recoge haciendo una trayectoria circular, el golpe con el koshi, base de los dedos, y la vuelta por el mismo trayecto. Efectivamente, es un maegeri. Mawashigeri es un maegeri realizado en horizontal, para llegar a zonas de golpeo que el maegeri y el yokogeri no alcanzan. Como menciono antes, las primeras imágenes de mawashigeri muestran claramente cómo se inclinaban lateralmente, colocándose en horizontal, y lanzaban una patada con la misma trayectoria de ejecución que maegeri.


Este es el claro, lógico y natural origen de ambas patadas, una modificación de dos patadas ya existentes, alterando su altura y trayectoria, algo bastante ingenioso. A raíz de ahí, muchas escuelas readaptaron sus sistemas y añadieron ambas patadas a su repertorio técnico, que anteriormente únicamente incluía maegeri (yokogeri era un maegeri hacia los lados) y sokutōgeri, contribuyendo a la riqueza técnica del karate.





miércoles, 29 de julio de 2026

El odio hacia Funakoshi Gichin. La realidad sobre el viejo maestro.

 Desde hace un tiempo, vengo observando en diferentes medios cierta antipatía hacia la figura de Funakoshi Gichin, padre del karate moderno y fundador de Shōtōkan-ryū, uno de los estilos de karate más practicadas en la actualidad y casi el primer estilo puramente japonés. Las críticas hacia su persona son variadas y de diversa índole, a pesar de que muchas de estas críticas o bien no son ciertas o son inmerecidas. Aquí voy a recopilar y analizar algunas de estas críticas con mis argumentos sobre por qué éste maestro no merece que se sea tan duro con su memoria.

- Funakoshi Gichin llevó el karate a Japón -

Efectivamente, él fue el responsable de la expansión del karate en Japón. Nadie, antes que él, lo había hecho. Fue su proyecto de vida, el cual compartió con sus maestros Azato e Itosu y estos le apoyaron. La llegada del karate a Japón facilitó y permitió su expansión no solo por el resto de Japón, si no por todo el mundo. Posiblemente, todos los que practicamos actualmente karate, sea japonés u okinawense, debamos agradecérselo a Funakoshi Gichin, ya que es posible que, sin él, este arte marcial hubiese seguido siendo un sistema desconocido de Okinawa sin mayor acceso a gente de fuera. Por otra parte, después de él, otros maestros enseñaron karate en Japón sin recibir críticas por esto, como vienen siendo Kenwa Mabuni, Yamaguchi Gōgen, Motobu Choki u Oyama Masutatsu.

- Funakoshi Gichin descafeinó el karate para Japón y dejó de lado la defensa personal -

Esta afirmación no la creo cierta. Hay muchísimos testimonios sobre cómo eran los entrenamientos de karate en el Shōtōkan dōjō y todos son referentes a lo duros que eran. Kase Taiji cuenta que había ocasiones en las que algunos alumnos literalmente salián corriendo del dōjō, huyendo de las condiciones de entrenamiento. Pero, incluso si aceptamos esta afirmación como cierta, Funakoshi no fue el primero. Ya Itosu rebajó el karate previamente para posibilitar su aceptación en las escuelas okinawenses. Nadie critica a Itosu por hacerlo, pero Funakoshi Gichin es un paria por, supuestamente, hacer lo mismo. Más aún, no veo a nadie de ninguna escuela practicando ese supuesto karate letal que Funakoshi ocultó a los japoneses. El karate de Funakoshi estaba tan descafeinado y tan poco enfocado a la defensa personal que muchísimos de sus alumnos lo usaron en situaciones reales. Muchos de ellos lo usaron en altercados durante el Japón de la postguerra, el cual tenía un ambiente extremadamente hostil, incluido el propio Funakoshi Gichin. Kase Taiji trabajó de guardaespaldas durante una temporada.

- Funakoshi Gichin deportivizó el karate -

No, Funakoshi Gichin no deportivizó el karate. Tampoco lo hizo su hijo, Funakoshi Gigo. Gigo modificó las posiciones, creó las nuevas patadas (yokogeri, mawashigeri, kaiten ushirogeri y ura mawashigeri) y también fue el que modificó algunos de los kata, pero ninguno de los dos deportivizó el karate. El responsable de esto fue Nakayama Masatoshi, quien estuvo al mando de la Nihon Karate Kyokai (JKA) y fue parte fundamental en la sistematización del primer torneo de karate en Japón en 1957.

- Funakoshi Gichin adoptó el sistema kyu-dan cuando en karate no había grados, sólo entrenamiento -

Todos los sistemas aedoptaron el sistema kyu-dan en aquella época. Kano Jigoro lo creó y aplicó al judō, lo asumió el kendō, el aikidō, absolutamente todos los sistemas de la época. No solo eso, también lo adoptaron el resto de escuelas de karate, japonesas y okinawenses. Fue un consenso al que se llegó en conjunto, junto al uso del dōgi, también instaurado por Kano, para adaptarse a la etiqueta y uniformidad japonesa y que se reconociese el karate como Budō japonés. Se hizo, entre otras cosas, porque ya muchos maestros okinawenses tenían alumnos japoneses y todo el mundo quería una parte del pastel de Japón. Nadie de los que se queja de la presencia de grados y cinturones decide abandonarlo para volver a la noble pureza del entrenamiento del karate, por el contrario, acumulan grados y títulos como cualquiera y se enorgullecen de ellos.

- Funakoshi Gichin recibió el título de renshi de un comité encabezado por su alumno -

Funakoshi Gichin movió cielo y tierra para conseguir no solo la expansión y conocimiento del karate por todo Japón, si no también su aceptación como un Budō japonés más entre todo el curriculum de sistemas reconocidos por la Dai Nippon Butokukai. Entrenó con Azato, Itosu, Matsumura y otros tantos maestros memorables y los dos primeros le apoyaban en su labor de expandir el karate. Bajo su instrucción han salido grandes karateka y es un hombre que vivió por y para el karate, tanto para la práctica como para su reconocimiento. Que un alumno suyo, que tenía un largo recorrido en las artes marciales, no sólo en karate, fuese el cabeza del comité encargado de otorgar los títulos y le diese uno a Funakoshi Gichin no es, para nada, enchufismo, y sugerirlo es ser muy estrecho de miras. Funakoshi merecía ese título tanto como cualquier otro. Sería igual que criticar a Oyama Masutatsu porque sus títulos se los otorgó la misma organización que él creó para promover el karate Kyokushin.

- Funakoshi Gichin era un mal karateka y perdió en un duelo contra Motobu Choki -

Por algún motivo, se insiste mucho en que Funakoshi no era buen karateka, que era malo combatiendo. Nadie sabe de dónde surge este rumor pero muchos lo propagan. Nadie ha visto a Funakoshi en acción, pero todos saben cual era su nivel. La única muestra que hay de su nivel en combate es ese famoso duelo con Motobu Choki, en el cual Motobu dice que le hizo 3 kotegaeshi a Funakoshi sin que éste pudiese defenderse. Pero la versión de Otsuka Hironori es bastante diferente. Sobre esto mismo hablo en otra publicación, así que no le dedicaré mucho más espacio a esta afirmación sin fundamento.

- Funakoshi Gichin no tiene un linaje ancestral de grandes maestros a sus espaldas -

Funakoshi Gichin fue alumno directo de Itosu y Azato, dos de las grandes figuras del karate de la época. También entrenó ocasionalmente con Matsumura y con otros tantos maestros, hasta el punto de aprender kata tanto de Shorin-ryū como de Shorei-ryū, de Tomari-te, Shuri-te y Naha-te, para poder practicar un sistema completo y equilibrado. Su linaje es tan lícito y veraz como el de cualquier otro maestro.

sábado, 16 de noviembre de 2024

Kōbō ittai, ataque y defensa como uno.

Recientemente se está hablando del concepto de kōbō ittai (攻防一体 ataque y defensa son uno). En algunos espacios se habla, refiriéndose a su significado, de que se traduce como 'el equilibrio entre ataque y defensa', que hace referencia a que hay que trabajar y entrenar tanto el ataque como la defensa, que son igual de importantes y muchas cosas más. Algunos incluso aportan vídeos de secuencias y ejercicios en los cuales realizan combinaciones con ataques y defensas. Aunque la afirmación que hacen esos espacios sea cierta y aunque los ejercicios puedan ser buenos y útiles, realmente poco tienen que ver con esta afirmación.

El sentido real de esta frase se saca de una interpretación bastante más literal de las palabras. Ittai (一体) significa 'un cuerpo', haciendo referencia a que el ataque y la defensa son uno solo, son lo mismo. En las artes marciales, cuando se alcanzan niveles avanzados, la frontera y distinción entre lo que es un ataque y lo que es una defensa se difumina, llegando a desaparecer. Cualquier técnica puede ser o convertirse en ataque y cualquier técnica puede ser o convertirse en defensa. En karate, tenemos diversos ejemplos evidentes de esto. Shutōuchi/shutōuke es el más básico. Tanto es así que las aplicaciones de bunkai de Heian shodan, en el final, los 4 shutōuke se aplican independientemente como ataques o como defensas. Ejemplos menos claros pueden ser ageuke, que puede ser una defensa, una luxación de codo/hombro o un golpe con el antebrazo (senwanuchi), o sotouke y otoshiuke, que pueden defender golpes o convertirse en demoledores ataques de antebrazo al brazo, hombro o clavícula. Tenemos incluso tsukiuke, donde se usa un agetsuki independientemente para defender o para golpear de forma ascendente la barbilla del oponente.

Todos estos son ejemplos que empiezan a verse ya manejarse en niveles relativamente altos de karate, pero el verdadero nivel de maestría se da cuando las técnicas en sí se transforman incluso a mitad de la trayectoria. Elegir hacer un ataque o defensa y realizarlo en el momento adecuado sigue siendo nivel básico. La maestría viene cuando somos capaces de modificarla incluso a medio camino. Estamos lanzando un tsuki, pero durante la trayectoria el oponente también nos lanza un ataque. Una opción es continuar el ataque e intentar alcanzar primero, pero otra es cancelar la trayectoria de nuestro tsuki y reconvertirlo en una defensa adecuada. Del mismo modo, se puede realizar al revés, convertir defensas en ataques. Y está es la realidad detrás de dicha afirmación, kōbō ittai. Ataque y defensa son uno, porque cualquier ataque y cualquier defensa pueden convertirse en el opuesto en cualquier momento.

Para conseguir este nivel, es necesario un nivel técnico muy alto, así como un gran desarrollo del mushin (無心 no-mente), para tener el correcto estado mental que nos libre de fijación de ideas e intenciones, del kime (決め), para atacar con decisión absoluta e incluso con sutemi (捨身 sacrificio, abandono del ego), y del chikara no kyōjaku, karada no shinshuku y waza no kankyū o wasuruna (力の強弱体の伸縮技の緩急を忘るな el correcto uso de la energía, la expansión-compresión del cuerpo y la contracción-descontracción de la técnica).

Estos tres últimos conceptos los comenta Funakoshi Gichin en su 19⁰ principio del Nijukun (二十訓 20 principios) y, juntos, comprenden el principio del chinkuchi (チンクチ), los elementos necesarios para conseguir una correcta técnica que implican el uso de la energía en la zona correcta de nuestro cuerpo, el buen uso del movimiento y mecánica corporal, y la correcta contracción tanto de la parte adecuada como del momento correcto.

Cuando estos 3 puntos se dan, se alcanza el chinkuchi y, junto con un buen kime, nuestra técnica es verdaderamente efectiva y correcta.

De ese modo, los 3 elementos (mushin, kime y chinkuchi) permiten alcanzar el auténtico kōbō ittai. Sobra decir que esto requiere no solo años de entrenamiento para desarrollar cada principio adecuadamente y poder usarlos bajo presión y juntos, si no que además es necesario realizar un entrenamiento adecuado y exhaustivo. Es un nivel muy elevado en las artes marciales.

jueves, 14 de noviembre de 2024

Bujutsu y Budō, ¿Cómo sé qué es mi escuela?

Los términos Budō 武道 y bujutsu 武術 se usan mucho en el mundo de las artes marciales. En general, se usan casi indistintamente cuando se quiere dejar claro que un sistema es la quintaesencia de lo espiritual y desarrollo personal (pero aun así es un arte de guerra 100% eficaz en la calle) o cuando se quiere dejar claro que es un sistema centrado en el aprendizaje pragmático y efectivo de técnicas que nos ayudarán en la calle (pero, aún así, es 100% espiritual y enseña valores y te hace crecer como persona). Básicamente, ambos términos son cajón de sastre para la conveniencia del discurso del practicante del sistema que sea para indicar que es una auténtica tradición guerrera espiritual. La gente utiliza ambos, pero realmente no sabe cuál es la diferencia ni qué matices tienen ni qué hace que un sistema se encasillen en un término o en otro.

Empecemos hablando del término Budō 武道. Literalmente significa 'camino marcial'. En concepto de 'camino', dō 道, se utiliza en las filosofías orientales desde la perspectiva de un desarrollo interno, personal y/o espiritual, para crecer y mejorar uno mismo. Con base en esto, el Budō sería el camino para crecer y desarrollarse internamente mediante la práctica marcial. En este término, estrictamente hablando, no se engloba ni baraja la efectividad de las técnicas aprendidas. De hecho, en muchos casos, ni siquiera se baraja la aplicación directa de las técnicas aprendidas. La técnica es un medio para un fin, pero este fin no es la efectividad, si no la meditación y crecimiento interno. Por eso, no es necesario aplicarla, sólo realizarla y pulirla, una y otra vez hasta que sea perfecta y seamos uno con ella. En esta categoría podemos meter disciplinas como el kyudō o el iaidō, que mediante el disparo de la flecha o la realización de kata en solitario, busca la meditación e iluminación del practicante, olvidándose de la efectividad técnica o, al menos, no dándole un peso importante y directo en su enseñanza.

El término bujutsu 武術 significa literalmente 'arte marcial'. Al contrario que el Budō, en el bujutsu sí se busca y trabaja para la efectividad técnica. Contiene el concepto de kakutōgi 格闘技 que, literalmente, significa 'técnica de lucha', pero realmente hace referencia al conjunto de métodos de estudio de las técnicas para asegurar la victoria, al método más eficiente de realizarlas y aplicarlas. La unión de ambos conceptos, 'desarrollo espiritual mediante la marcialidad' (Budō ) y 'práctica de las técnicas marciales buscando la máxima eficiencia' (kakutōgi) es lo que hace el arte marcial (bujutsu). Generalmente suelen englobarse en esta categoría las koryū, pues se entrenaban para la guerra y enfrentamientos reales, pero personalmente creo que cualquier escuela moderna que cubra ambos objetivos puede ser llamado bujutsu, dando pie a que cualquier sistema (karate, judō, aikidō, kendō...), con la metodología adecuada, pueda entrenarse como bujutsu.

Y, evidentemente, también existen sistemas que son únicamente kakutōgi 格闘技. Sistemas como krav maga, Wing Revolution, jeet kune do, entre otros, se basan y promocionan en este concepto de primar la eficacia a lo demás sin poner más contenido o adornos.

Dicho esto, al final la práctica marcial es algo personal y propio. Cada cual elegimos qué práctica queremos hacer y cómo queremos tomarnos nuestro entrenamiento. Que practiquemos una koryū no supone un contrato vinculante a tener que aprender a luchar en una guerra con espadas, del mismo modo que practicar un sistema Budō no es vinculante a no poder buscar la eficacia y practicidad. Es importante recordar que estos tres conceptos se definen por nuestra práctica y el cómo interiorizamos lo que aprendemos y/o cómo lo enseñamos, por lo que realmente está en cada uno el practicar Budō, kakutōgi o bujutsu.

viernes, 25 de octubre de 2024

La adoración a los fundadores

 En el mundo de las artes marciales, es muy extendida la costumbre de rendir adoración y admiración hacia los diversos fundadores de estilos y escuelas. Siendo natural admirar a dichos personajes y tenerlos como ejemplos, sobre todo en los sistemas que ellos mismos han fundado, en ocasiones caemos en la fe ciega y pleitesía, no admitiendo ni consintiendo que dichos personajes eran, a fin de cuentas, humanos. Personas, como cualquiera de nosotros, con ideas y perspectivas que podían ser erróneas o a día de hoy desfasadas. Y no hay ningún problema en admitir eso. No hay soberbia ni ego en manifestar 'Creo que Ueshiba estaba equivocado en esto' o 'creo que Kano hizo esto mal'. Más aún, creo que no hay absolutamente nada de malo en decir 'realmente no creo que X fuese tan bueno/estuviese hacertado en lo que decía'.


Al afirmar estás cosas, mucha gente en seguida salta a la defensiva, '¿Cómo osas criticar a los ancestrales y sagrados maestros? Ellos eran perfectos y no cometían un solo error de pensamiento, juicio o acción'. En una ocasión, hice un comentario respecto a que tal o cual detalle de un fundador me parecía erróneo. Rápidamente acudió un defensor y fan (esta clase de gente no tiene otra palabra salvo 'fan') del mismo y, con sorna, me dijo '¿Qué pasa? ¿Te crees que sabes más maestros que fundaron su propia escuela como para criticarlo?', como si fundar tu propia escuela fuese, realmente, indicador de algo. Cualquiera funda una escuela. Yo, mañana. Tú, hoy. Tú primo que jamás ha dado una patada puede fundar una. No es indicador de nada, salvo de que la has fundado, punto. No demuestra tu nivel, ni tus conocimientos. De hecho, las personas con peores niveles técnicos, que no llegan a ningún lado en escuelas establecidas, son propensos a crear la suya propia, ponerse un cinturón rojo 10⁰dan e ir de gurús y grandes maestros. Y, otros tantos, efectivamente, han fundado su escuela siendo grandes maestros que han pasado un legado. Pero el hecho de fundar tu escuela, hoy o hace 500 años, es indicador de nada.

Esa conversación que menciono, cuando ese fan me hizo tal pregunta, di una respuesta simple: sí, creo que a día de hoy puedo saber más que X sobre esto'. Puede sonar soberbio, pero ¿Acaso, con el tiempo que ha pasado desde la fundación de las grandes escuelas de karate, con los avances en ciencia deportiva y mecánica corporal, así como en los estudios de la ciencia del combate, no cabe esperar que, efectivamente, hoy seamos capaces de saber más sobre karate, judō, aikidō o kendō que quienes crearon las diferentes escuelas hace 2, 4, 5 siglos? Sinceramente, espero que los practicantes de Kyokushin de hoy sepan más que lo que sabía Ōyama cuando creó el sistema. ¿Acaso no es eso para lo que se creo el sistema kyu-dan? ¿Para sistematizar los niveles y poder afirmar que, efectivamente, dos rokkudan estaban al mismo nivel? Si no somos capaces de aceptar que podemos saber lo mismo, o más, que quienes pusieron nombre a un sistema hace 150 años, estamos admitiendo que somos extremadamente limitados.

Ante esta respuesta, el fan me soltó 'Bueno pues si tan bueno eres y tan mal te parece lo que hizo X, ¿Por qué no te vas y creas tu propia escuela en vez de andar criticando?😂'. Contradictoriamente, lo que antes era indicador de casi divinidad, ahora es motivo de sorna, indicador de ser un bocazas. Antes, no se podía criticar a un fundador simplemente por ser fundador. Ahora, como 'soy un charlatán', que por qué no fundó mi estilo. Debemos aclararnos, porque fundar una escuela no puede ser al mismo tiempo indicador de conocimiento supremo y, a la vez, indicador de ser un charlatán. Más aún, precisamente las críticas y cuestionamientos es lo que hace crecer y mejorar las escuelas. Aizu Kage-ryū derivó en Shinkage-ryū y está en Yagyū Shinkage-ryū. Mediante la crítica y cuestionamiento, Funakoshi Gigo desarrolló el Shōtōkan-ryū a partir del karate okinawense de su padre Gichin. La crítica y cuestionamiento enriquece los sistemas y ayuda a que no quede desfasado. Como digo en otra publicación, un estilo que no cambia, se adapta y es puesto a prueba, es un estilo muerto, y los estilos muertos están condenados a desaparecer.

Debemos superar el hecho de que haber registrado y dicho algo hace 2 siglos no nos convierte en autoridad ad eternum, que se pueden cuestionar las enseñanzas de los grandes maestros, ya sea porque las consideremos inexactas o porque puedan estar desfasadas. Que se puede incluso criticarlos como personas, por hechos o afirmaciones que han tenido. Una cosa es la admiración, otra es la pleitesía. Admiremos a los antiguos maestros, y a los nuevos, sin rendirles pleitesía. Cuestionar y criticar nuestros estilos y a nuestros maestros nos ayuda a convertirnos en mejores budōka, además de ayudarnos a ser honestos con nuestra práctica e incluso a verificar si lo que hacemos funciona o no. No convirtamos las artes marciales en otra religión en la cual la figura divina es incuestionable. Todos eran humanos y lo seguimos siendo.

viernes, 18 de octubre de 2024

La falacia de lo tradicional.

En el mundo de las artes marciales existe la tendencia a la adoración a lo tradicional, hasta el punto de elevarlo a un tipo de actuar divino, incuestionable e inmutable. Y en la mayoría de casos, además, se busca o bien relacionar la escuela propia con una mucho más antigua o, en su defecto, aportar pruebas de que la escuela en sí fue fundada hace varios siglos.

Todo esto ocurre por una costumbre a pensar que lo tradicional (AKA lo antiguo) es mejor. Lo antiguo, ha sobrevivido el paso de los años hasta hoy, y si le servía a un señor en un campo de batalla fangoso hace 6 siglos, a mí debe servirme hoy en la jungla de asfalto del siglo XXI. Pero todo este pensamiento es un error. Decir que por ser tradicional es mejor es como decir que saber conducir un coche de caballos, hoy en 2024, es mejor que saber conducir un vehículo a motor. Conducir un coche de caballos puede ser divertido, puede ser interesante y puede ser un reto, pero la realidad es que para prácticamente todo el mundo civilizado hoy día resulta una práctica inútil. No solo nadie se desplaza a caballo por norma general, si no que no está permitida su circulación, a nivel particular, por la mayoría de vías. Por mucho que nos guste el carro de caballos, su aprendizaje y manejo no resulta práctico y útil para hoy día, por muy tradicional y muchos años de existencia que tenga.

Con las artes marciales pasa exactamente lo mismo. Que algo fuese usado hace 6 siglos por un señor en los campos de batalla no lo hace útil, práctico y aplicable al día de hoy. Eso ocurrió con la Kage-ryū de Aizu, fundada en 1490. Está escuela estaba enfocada a la lucha en campos de batalla, pensando en que tanto el practicante como el oponente portaban armadura. Eso definía y modelaba la forma del estilo. Tras acabar la guerra civil en Japón y unificarse bajo el shogunato Tokugawa, las escuelas de espada comenzaron a modificar su forma, pues los espadachines ya no portaban armadura, permitiendo no solo moverse más ágilmente, si no dañar al oponente sin necesidad de cortar con tanta fuerza. Por eso, los movimientos y técnicas comenzaron a ser más fluidos y ágiles.

Tanto las artes marciales como los kata están vivos, son dinámicos y cambian con los tiempos. De ese modo, Kage-ryū kenjutsu derivó en Yagyū Shinkage-ryū, siendo su legado el único resquicio que queda de esta escuela. También la escuela Jigen-ryū, enfocada enteramente al enfrentamiento con armadura, hoy día se practica desde un enfoque de conservación cultural, no desde lo aplicable del sistema. 

Del mismo modo, la sociedad cambia, y con ella los tipos y modos en que se generan los conflictos. No surgen ni se manejan igual que hace 50 años. Por eso los estilos, aunque tengan una base y modelo de entrenamiento tradicional, deben adaptarse y dar al budōka las herramientas para defenderse y manejar el conflicto en los tiempos modernos, no en un modelo de enfrentamiento de hace 400 años. Un estilo fijo e inmutable es un estilo muerto, y los estilos muertos están condenados a desaparecer en beneficio de otros que sí son capaces o bien de adaptarse o bien de suplir las necesidades contemporáneas, sean estilos tradicionales o nuevos, del mismo modo que el judō suplantó a buena parte de las escuelas de jujutsu de la época cuando los estudiantes de Kano vencieron a varias escuelas en la época. Se debe afrontar esto con la mente abierta y asumir que quizá lo que hemos aprendido o lo que enseñamos esté desfasado y requiera o una revisión o incluso una eliminación.

Del mismo modo, las aplicaciones del kata deben analizarse y ser conscientes no solo de cuales son realistas y honestas, si no también si dicho contexto es actual y factible. Igual que muchas aplicaciones originalmente eran defensas contra ataques con espadas o lanzas y hoy día se han modificado para que sean frente ataques a mano vacía, cuchillos o palos cortos.

Eso no significa que se deban abandonar sistemas exclusivamente basados en algo tradicional y desfasado, como pueden ser las artes de espada o de naginata. Está bien practicarlas y amarlas, cultivarlas. Incluso hacerlo desde la perspectiva pragmática, es decir, 'si alguien me atacase con una espada y tuviese que defenderme con una espada, haría esto'. Es completamente válido, pero no debemos engañarnos pensando que aplicaciones de ese tipo, además de ese tipo de escuelas, son algo realísticamente aplicable al contexto histórico-social actual.

Como practicante de iaidō, koryū iaikenpō y karate, soy plenamente consciente y honesto con respecto a la aplicabilidad de lo que practico y qué cosas pueden ser realmente utilizables y cuales no en la sociedad actual.

Todo esto, al final, forma también parte del shōshin (初心 espíritu de principiante), el afrontar y enfocar las cosas siempre como si fuésemos principiantes, como si siempre tuviésemos algo que aprender, como si todo pudiese ser de un modo diferente al que creamos.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Waza no maai, el intervalo de la técnica

Waza no Maai (技の間合い Intervalo de la técnica) es un concepto relacionado con la distancia y timing de aplicación de las técnicas. Hace referencia tanto al trayecto de la técnica como la distancia a la que se aplica. Existen tres niveles, ōwaza (大技 técnica amplia), chūwaza (中技 técnica intermedia) y kowaza (小技 técnica corta), ambos aplicables tanto al recorrido como a la distancia de la técnica. Al mismo tiempo, el recorrido y la distancia son combinables entre ellos.

Es un tipo de trabajo importante, ya que es determinante este tipo de manejo de la distancia y recorrido de la técnica para el trabajo de goshin (護身 defensa personal), dado que un oponente real puede encontrarse a cualquier distancia y debemos saber realizar técnicas de ataque o de defensa a diferentes distancias de nuestro cuerpo y con diferentes recorridos.

En este tipo de trabajo cobra gran importancia el uso correcto de la respiración (呼吸法 kokyūhō) y que todos nuestros movimientos provengan del hara (腹 tandem). Los hombros deben estar relajados y la articulación de las técnicas, sobre todo en distancias cortas, debe ser con control en el codo, que no debe sobresalir al lateral, además del control adecuado del jyushin no hantei (重心の半体 buena posición del centro de gravedad). Si alguno de estos elementos falla, perderemos conexión con los músculos dorsales, el hara, las piernas y el suelo y nuestra técnica será ineficaz

En el vídeo a continuación se ven ejemplos con tsuki, donde en cuanto a la distancia se ve aplicado chokutsuki en distancia completa, tatetsuki en distancia media y uratsuki en distancia corta, mientras que en cuanto a la trayectoria, se ve el tsuki a distancia completa lanzado desde tres posiciones, cada una más cercana al cuerpo del oponente y con menos recorrido. Cabe notar que en el recorrido natural del chokutsuki están las 3 formas del golpe (choku, tate y ura) según la distancia a la que necesitemos golpearlo. También se ven ejemplos con shutouchi, sotouke y ageuke.


En este otro vídeo corto, hay algunos otros ejemplos en base a la trayectoria de la técnica.




jueves, 26 de septiembre de 2024

Maai: tiempo, espacio y mente.

El concepto de maai (間合い intervalo), en el contexto de las artes marciales suele referirse a la distancia que nos separa del oponente. Aunque puede parecer simple, la realidad es que no es tan sencillo. Cuando hablamos de maai, no nos referimos simplemente al espacio físico que separa a dos o más oponentes, si no también al tiempo. Maai es tanto el espacio físico que separa a los oponentes como el tiempo que ocupa a uno de ellos acortar ese espacio y alcanzar al oponente. Cuanto más rápido es uno, más largo es su maai. Lo ideal es ser capaz de mantener el maai propio y evitar que el oponente conserve el suyo, en lugar de que ambos ataquen y se alcalcen simultáneamente. Dentro del aspecto físico, podemos hablar de 3 tipos de maai:

Tōma (遠間)

Es la distancia larga. Se entiende con distancia larga aquella que requiere más de un desplazamiento simple (como kaeashi) para que nuestro golpe alcance. Claramente, será diferente si luchamos a mano vacía o si luchamos con un bastón largo. En las koryū de armas, era la distancia para hacer uso de shuriken (手裏剣 cuchillas arrojadizas), que permitían distraer al oponente para darnos la oportunidad de acortar espacio y atacarle. Descartando este matiz, es claramente la distancia más segura pero la que menos permite el ataque.

Chūma (中間)

La distancia media. Es la distancia estándar que, en el lapsus de un desplazamiento simple (kaeashi, yoriashi, ayumiashi...) nos permite acertar con un golpe a nuestro oponente. Es una distancia que nos permite alcanzar fácilmente al oponente pero también ser alcanzados, por lo que queremos usarla con precaución y cuidado y con gran nivel de atención.

Chikama (近間)

Distancia corta. No necesitamos el más mínimo desplazamiento para acertar a nuestro oponente. Un arma de doble filo en la cual prácticamente no tenemos tiempo ni espacio para defender un ataque. Es altamente peligroso y suele ser recomendable evitarla todo lo posible por la descompensación riesgo/recompensa que implica.

Kumikatama (組み方間)

Distancia de agarre. Es cuando entramos en la distancia de grappling o clinch. Es la distancia estándar para técnicas de derribos y proyecciones, como las usadas en judō, aikidō y otras escuelas especializadas o que incluyen ese tipo de técnicas. Al igual que con chikama, la realidad es que no es una distancia en la que queramos mantenernos permanentemente, pues el riesgo de recibir un golpe del oponente, de que saque un arma oculta y no la veamos, de que acuda un compañero de este o de que cualquier elemento del entorno nos afecte es muy alta, pues en esta distancia, por su naturaleza, perdemos control y atención del entorno. Debemos ser conscientes de entrar sólo en esta distancia el tiempo justamente necesario y estando seguros de lo que hacemos.

Newazama (寝技間)

Distancia de sumisión. Es la lucha en suelo. En la mayoría de sistemas, en esta distancia se busca la sumisión del oponente mediante estrangulaciones, luxaciones, etc. Pero, si hablamos de un contexto de defensa personal, suele ser más seguro y conveniente, cuando se caiga en esta distancia (por ejemplo al caerse, solo o agarrado al oponente), buscar el modo más rápido de salir y tomar distancia segura, ya que al igual que en kumikatama, se pierde la conciencia y atención del entorno, sin mencionar la de elementos cercanos que pueden dañarnos, incluido el propio suelo.

Kokoro no maai (心の間合い)

Este es el maai del espíritu, y se refiere al ritmo mental que lleva cada luchador, el nivel de atención y alerta. Implica que, en una igualdad de condiciones de maai físico (equipamiento similar, cualidades físicas similares...), lo que determinará cual de los dos saldrá victorioso será el 'intervalo mental'.

Hay que entender que, aunque en los sistemas deportivos el maai puede ser estático (como en el judō), En las luchas más permisivas o reales es algo dinámico y cambiante de forma constante. Manejar y dominar el maai, y evitar que el oponente conserve el suyo, es esencial en la práctica marcial, hasta el punto de que no se puede ser un buen luchador, sea cual sea la disciplina, si no se entrena y controla.