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jueves, 12 de septiembre de 2024

Hojo undo, el pilar olvidado.

Siempre se habla de los 'tres pilares' del karate japonés/Shōtōkan-ryū, llamadas 'las 3 k' (kihon, kata y kumite) y de la importancia de estos en el desarrollo de nuestro karate, pero desde hace décadas se ha dejado de lado uno de los que en karate okinawense se considera el cuarto pilar, el hojo undo (補助運動).

Hojo undo significa 'ejercicios complementarios', los cuales complementan al junbi undo (準備運動, ejercicios de preparación) y son un conjunto de prácticas y ejercicios destinados a fortalecer y forjar nuestro cuerpo. Se conoce también como tai tanren no keiko (体鍛錬の稽古 entrenamiento de forjar el cuerpo) y hay mucha variedad: Kote kitae (小手鍛 fortalecimiento de muñeca), ude kitae (腕鍛 fortalecimiento de brazo), ashi kitae (足鍛 fortalecimiento de pierna), sune kitae (脛鍛 fortalecimiento de tibia) y un largo etcétera.

Entre los ejercicios que se incluyen encontramos el golpear tablas de madera e incluso rotas con los nudillos, bordes y palmas de las manos, brazos, punta de los dedos... Así como recibir golpes en todas estas zonas e incluso el torso, muslos y tibias por parte de un compañero. Es muy importante que se realice de forma segura, cuidadosa y progresiva para no provocar lesiones graves e incluso permanente, por lo que debe realizarse con sumo cuidado y estudio previo.

Pero todo el hojo undo no son darse golpes contra piedras. Parte de este apartado son también ejercicios tan comunes como las flexiones, las sentadillas e incluso el levantamiento de pesas. Muchísimas de las herramientas usadas en ejercicios de hojo undo son exactamente iguales a los actuales keetlebell, mancuernas y barras con discos. Cintas elásticas, balones medicinales, sacos de golpeo... El uso de todas esas herramientas forma parte del hojo undo. Son todo el conjunto de ejercicios, ajeno a la práctica técnica, que nos ayudan a tener un cuerpo más fuerte, ya sea por su resistencia al trauma (golpear respectivamente una superficie dura) o por su resistencia física y fuerza (hacer flexiones o sentadillas).

Obviamente, hoy día no es necesario golpear rocas hasta tener manos duras como piedras que puedan romper una cabeza de un puñetazo, pero es muy importante la práctica física en el karate y las artes marciales en general, por eso debemos realizar un mínimo de ejercicios físicos tipo flexiones, planchas abdominales, sentadillas y levantamiento ligero de pesas, en particular ejercicios que involucren el cinturón abdominal (peso muerto, dominadas, prensa de pecho, sentadilla con barra, empuje de cadera...) tanto para tener un cuerpo fuerte y sano como para poder mejorar y escalar nuestro karate.

Añado una muestra de alguno de los ejercicios que realizo para el endurecimiento de mis miembros usando el poco material del que dispongo en el dōjō.



domingo, 1 de septiembre de 2024

Kokyūhō, la respiración en el Budō

Aunque en la mayoría de prácticas actuales, ya sean modernas o herencia de tradicionales, se ha olvidado, el kokyūhō (呼吸法 método de respiración) es un elemento muy importante en la práctica marcial, sea a mano vacía o con armas. La respiración y su buen manejo es lo que nos permite movernos con agilidad, relajar la musculatura adecuadamente e imprimir potencia a las técnicas, además de ser el eje central del trabajo desde el hara (腹 abdomen). Por eso, conocer no sólo los tipos de respiración que pueden darse, si no también dominarlos, es crucial para la práctica de las artes marciales y, además, puede suponer una mejora significativa en otras actividades y en la vida diaria.

Como punto básico, hay que tener en cuenta que en las artes marciales la respiración es abdominal. Esto es que, al tomar aire, no mandamos el aire a la parte alta de los pulmones, de manera que se eleven los hombros, si no a la parte baja de estos, en el abdomen, similar a cuando vemos a alguien respirar cuando está dormido.

Aunque actual e inicialmente esto puede resultarnos complicado e infructuoso, en realidad esta es la forma natural de respirar de nuestro cuerpo, por eso cuando dormimos y todo está automatizado tendemos a respirar así. A partir de aquí, el tipo de respiración varía en función de la intensidad y profundidad de esta y la que usemos dependerá del contexto y lo que queramos trabajar. Los tipos de respiración son los siguientes:

Ibuki (息吹 aliento)

Es la respiración estándar al realizar técnicas y kata que consiste en inhalaciones por la nariz y exhalaciones por la boca de forma sonora. Sirve para contraer el hara y lanzar las técnicas con potencia. Modificar la duración tanto de la inhalación como de la expiración, de forma conjunta o alterna (corta-corta, larga-larga, corta-larta, larga-corta) permite realizar diferentes trabajos y ejercicios y ayuda a concentrarse en muchos aspectos de la técnica y de la autoconciencia corporal. Algunos kata como Sanchin, Tensho o Hangetsu utilizan este tipo de respiración, realizándose de forma lenta y extensa, pero sonora, llamado sankai ibuki (三回息吹). Sirve para trabajar la contracción dinámica, mejorar la respiración y circulación sanguínea y la concentración.

Nogare (逃れ escape, fuga)

Aunque sigue siendo abdominal, esta respiración es tranquila, relajada, sin contracción abdominal. Es adecuada para relajarnos y la práctica de ciertas disciplinas comola meditación zen. Los maestros zen recomiendan practicar esta respiración hasta conseguir automatizar la en sustitución a la respiración torácica normal, llamada dontokokyū (通常呼吸).

Gyakukokyūhō (逆呼吸法 método de respiración inversa)

Método respiratorio abdominal que consiste en encoger hacia dentro el abdomen en la inhalación y expandirlo hacia fuera en la exhalación. Se utiliza en el qigong (気功), el taijiquan (太極拳) y en algunos sistemas de yoga.

Beneficios de trabajar y dominar los tipos de respiración

- Generar mayor potencia

- Mejor manejo del estrés y el cansancio

- Reducción del tiempo de reacción

- Favorece la agilidad y el movimiento

- Mejora de la circulación sanguínea

- Ayuda al refuerzo del sistema inmunitario

- Favorece la concentración 

 - Ayuda a prevenir lesiones

- Mejora la resistencia

De omote a ōyō. Bunkai, el camino del kata.

En el mundo y estudio del kata hay una serie de conceptos de cara a la aplicación de las técnicas. Entender estos conceptos, lo que implican y aplicarlos en nuestra práctica diaria del karate es esencial si queremos una disciplina pragmática y efectiva. Estos conceptos son bunkai, omote, ura, henka y ōyō. A continuación, desarrollo cada término.

Bunkai (分解)

Es el término que todo el mundo utiliza como sinónimo de 'aplicación', pero en realidad significa 'desglosar', 'desmontar', y hace referencia a 'analizar' o 'estudiar' el kata. Engloba todo el proceso en el cual vamos conociendo los movimientos, observándolos, estudiándolos y asimilándolos. Dentro del 'bunkai' se abarcan los otros 4 conceptos, pues todos forman parte del estudio y análisis del kata.

Omote (表)

Significa 'principal', 'frontal'. Cuando se refiere a las técnicas de un kata, hace referencia a la técnica tal cual se aprecia. Por poner un ejemplo, el primer movimiento de Heian shodan, gedanbarai. La forma básica y principal de gedanbarai es que es una defensa de barrido externo con el brazo, generalmente, a una patada frontal al abdomen o un puñetazo a nivel medio o bajo. Eso es omote.

Ura (裏)

Significa 'reverso', 'oculto'. En este contexto, habla de aquello que no es obvio, que no se ve. Se refiere a elementos ocultos de la técnica. Siguiendo con el ejemplo de antes, la defensa de gedanbarai. Pensemos en el proceso completo de realizar gedanbarai, la preparación de la técnica (el cruzar los brazos, el ejecutor arriba, ukete, junto al rostro y el otro, hikite, extendido hacia abajo 'señalando' el camino que seguirá ukete).  Si se realiza frente a un tsuki jōdan, podemos usar el proceso preparatorio de ukete para defender ese ataque, y el proceso preparatorio de hikite como un golpe al torso del oponente. De este modo, en el proceso preparatorio de la técnica, ambos brazos cambian los roles. Es una forma 'inusual' de realizar esa técnica del kata, pero realmente sigue el mismo patrón de movimiento y la misma mecánica corporal, por lo que es válido desde la perspectiva del análisis del kata. Esto sería ura. Antiguamente, era una parte esencial de las artes marciales, pues la idea era que en la práctica estándar pareciese que hacías algo (omote), pero en realidad trabajabas otra cosa poco evidente (ira), de modo que si alguien espiaba o trataba de robar tus técnicas le fuese más difícil.

Henka (変化)

Significa 'variación', 'cambio'. Hace referencia a una modificación o forma alternativa de aplicar la técnica. Son mecánicas de aplicar la técnica que, aunque en cuanto a mecánica corporal se mantenga igual o similar, la técnica en sí misma es diferente o incluso una técnica diferente. Usando el mismo ejemplo del gedanbarai inicial de Heian shodan, frente a tsuki chūdan, la fase preparatoria de hikite puede defender el ataque de puño, y ukete, al hacer gedanbarai, al tiempo que nos desplazamos por detrás del pie delantero del oponente (irimi 入り身), podemos empujar al oponente hacia atrás, realizando un kuzushi con kurumawaza. De este modo, lo que era ukewaza se convierte en nagewaza aunque mantiene todos los principios de mecánica corporal y siendo fiel a la dinámica de movimiento del kata. Esto, podría ser henka. Cabe decir que no hay un solo henka a una técnica, si no que puede haber varios.

Ōyō (応用)

Significa 'aplicar' o 'poner en uso. Es el último término en torno a la aplicación del kata. Es la palabra que realmente significa 'aplicación' y consiste en tomar los modos anteriores y ponerlos en práctica en contextos realistas. Ya sean ejercicios predefinidos o combate libre (yakusoku kumite y jyū kumite), deben trabajarse con resistencia del oponente y frente a ataques realistas para comprobar que nuestra técnica es adecuada y pragmática. Es el paso final de toda la práctica del kata, junto con el desarrollo personal, y debe ser honesto y sincero, siendo conscientes de cuándo un análisis o idea ha podido ser erróneo y debemos desecharlo o modificarlo.

Eso es todo sobre la concepción de las técnicas y aplicación del kata. Y recordad, aunque algunos digan lo contrario, la aplicación de los movimientos del kata no es algo fijo e inamovible. Si respeta la mecánica corporal del movimiento del kata y, sobre todo, si funciona, es válido. Del mismo modo que los tiempos y el modo y contexto en que se producen los enfrentamientos cambian, el modo de ver y aplicar un movimiento puede, y debe, cambiar también. Si un kata tiene una única forma de aplicarse sin lugar a discusión, está condenado o bien a extinguirse por quedar obsoleto o a limitarse a ser poco menos que una coreografía preservada por el mero hecho de preservarla. Los kata están vivos y ya sean estos mismos o sus interpretaciones deben adaptarse al contexto y tiempos para seguir siendo útiles y enseñarnos técnicas y métodos de defensa eficaces para la época en que vivimos, no para situaciones que se daban hace 400 años.

sábado, 31 de agosto de 2024

Kiai. ¿Qué es? ¿Para qué sirve?

Hay muchísima especulación sobre el kiai (気合), cómo se hace, para qué sirve... Y, realmente, muy, muy, poca bibliografía sobre el tema. Al menos, bibliografía sería, documentada y con datos verificados. La mayoría de información que recibe cualquier persona, incluyendo practicantes de artes marciales, es tradición oral transmitida normalmente de sus maestros y, en muchos casos, inventada por uno mismo basándose en suposiciones y asunciones. Para abordar un tema tan sombrío y poco documentado, vamos a empezar con lo más sencillo y básico:


¿Qué significa kiai (気合)?

La expresión está compuesta de dos símbolos. El primero, 気 (ki, energía, aire) y el segundo 合 (ai, unión, unificar, juntar). La traducción literal viene a ser algo así como 'juntar o unificar la energía'. En el sentido literal de la expresión, su sentido puede ser algo bastante abstracto. Diciéndolo de forma rápida y muy superficial, generalmente se representa en la forma de un grito. Aún así, la realidad es que nunca es un grito sin más, si no una serie de elementos que, unificados y focalizados en un solo momento, se materializan en la forma sonora de un grito. También hay contextos en los cuales el kiai no se concibe como algo físico, si no algo más trascendental o espiritual, haciendo referencia al aura que transmite el luchador, esa sensación de congoja y empequeñecimiento que nos inspira en ocasiones un luchador fuerte e imponente, a la vez que éste nos parece enorme y abrumador. Teniendo estos dos conceptos de kiai en mente, entonces...


¿En qué consiste el kiai?

Basandonos en la concepción más espiritual sobre el kiai, se puede afirmar que realmente la 'unificación de la energía' se da cuando alcanzamos la unificación del shin-gi-tai (心技体, espíritu-técnica-cuerpo), el equilibrio absoluto entre nuestro espíritu y actitud de batalla (donde toma gran importancia el mushin [無心] y el fudōshin [不動心]), nuestro nivel técnico (basado no simplemente en la corrección de la técnica a nivel postural, si no a nivel de principios y fundamentos) y de nuestro cuerpo (que tengamos el nivel y entendimiento del cuerpo necesarios para respetar los principios de uso y ergonomía de movimiento). El control de todo esto nos permitirá transmitir en combate un aura no solo de tranquilidad y relajación en nosotros, si no también de peligrosidad y tensión hacia nuestro oponente. Esto, en algunos contextos, se llama kiai, esa aura que acobarda y repele al oponente.

 Si nos centramos enfocamos en la parte más física del kiai, el grito, descubrimos varias cosas con un análisis un poco más exhaustivo. Aunque siempre se percibe así y, al principio, todos nos limitamos a dar un grito, la realidad es que éste es simplemente una consecuencia de toda una serie de elementos ajenos al unificarse. Es sabido que al realizar técnicas cobra gran importancia el core, el cinturón abdominal (abdominales frontales y laterales y músculos lumbares), el hara (腹, abdomen), el cual debe contraerse y descontraerse con cada técnica rápidamente. Es natural, con la contracción y descontracción rápida del cinturón abdominal, que se produzca una expulsión sonora de aire por la boca, similar a cuando tosemos. Es importante, aunque al principio se nos dice que hay que 'expulsar aire con la técnica', que esa expulsión de aire no sea simplemente 'soplar' fuerte hacia fuera, si no que la expulsión de aire sea una consecuencia de la rápida y súbita contracción del abdomen, que vacía los pulmones y nos permite relajar la musculatura para generar potencia conectados con los dorsales y el tren inferior.

¿Por qué es esto importante para el kiai? Porque cuando realizamos esta acción de contracción abdominal súbita de un modo enérgico y lo acompañamos de sonido, tenemos un kiai. En apariencia, un grito, pero que no viene de la garganta, si no desde el abdomen, producido por esa contracción del core. Utiliza una mecánica similar a la de los cantantes de ópera, que cantan desde el abdomen y proyectan la voz al frente. El kiai es exactamente igual.

Lo que se suele ver en las artes marciales no deportivas (dado que en las vertientes deportivas el kiai es simplemente un grito que da un aviso de un punto marcado) del grito al atacar, es una unión de ambos conceptos mencionados anteriormente, el kiai como concepto espiritual y el físico, la unificación espíritu-técnica-cuerpo junto a la contracción abdominal, de modo que la energía de nuestro cuerpo se libera en ese momento manifestándose como un intenso grito.


Ahora sí, se debe hablar también de que, según el uso que se le dé al kiai, también hay diferentes momentos para usarlo. Por esto...


¿Cuándo se suelta el kiai?

Los momentos para soltar el kiai son: en estático, antes de la técnica y durante la técnica.


En estático

En ocasiones, ya sea porque el aura de nuestro oponente nos abruma o porque nos sentimos física y/o mentalmente agotados, necesitamos un empujón, una dosis de vitalidad y energía.  No es raro, ni absurdo, recurrir al kiai para autoinfundirse esa energía que sentimos que nos falta. Se rige por los mismos principios antes mencionados, no siendo tampoco un simple grito, si no una liberación abrupta y sonora de toda nuestra tensión y energía que brota desde el hara.

Usarlo en este momento puede tener también otra intención, que es la de provocar intimidación en el oponente. Realizar un kiai poderoso y correcto puede desmoralizar a nuestro oponente e incluso borrar su deseo de hacerte frente. Se cuenta la historia de que el maestro Matsumura, en un enfrentamiento contra otro poderoso maestro, en las montañas, consiguió vencer el combate únicamente con el aura que transmitía y con un poderoso kiai que hizo a su oponente hincar la rodilla y rendirse, sin necesidad de asestar un solo golpe.

Siendo sincero, creo que la posibilidad de vencer a un oponente con un kiai, más aún en un confrontamiento real, son muy bajas, pero existen 


Antes de la técnica

Hay ocasiones en las cuales podemos soltar un kiai justo antes de lanzar nuestra técnica. Esto tiene múltiples usos. Puede ser antes de un ataque, una defensa o un contrataque. En este caso, y aunque se siguen respetando los matices técnicos mencionados anteriormente, el kiai tiene un propósito más distractorio, busca desconcertar al oponente, provocar que durante un breve instante su ataque sea menos potente o su reacción más lenta y eso nos facilite el acertar un golpe o realizar una defensa, o que nuestro ataque cause más daño al provocarle una leve distracción. Obviamente, para que funcione no sólo debemos respetar la técnica del kiai, si no también elegir el momento adecuado para hacerlo y no abusar de él, pues como con cualquier otra estrategia, pierde efectividad con su uso 


Durante la técnica

Dentro de este punto hay dos vertientes, quienes defienden que el kiai debe realizarse desde el inicio de la técnica hasta el final y quienes defienden que debe realizarse justo en el momento de contacto del ataque/defensa.

De principio a fin: El argumento a esto es que se busca imprimir potencia y energía a la técnica en sí misma, por lo que todo su recorrido debe tener kiai. En el caso de un tsuki, si sale desde la cadera, en el trayecto entre que el codo abandona la cadera y el impacto, si es un keri, desde el kakaekomiashi hasta el keri kanashi.

En el momento del impacto: El argumento en éste método es que ayuda a enfocar y concentrar la energía en un solo punto y en un momento concreto. En esta modalidad cobra gran importancia el concepto de chikara no kyōjaku (力の強弱) y el de tai no shinshuku (体の伸縮), pues requiere una gran precisión en cuando a la contracción-descontracción del cuerpo y del lugar y momento adecuado de concentrar la energía.

Entonces, dicho todo esto...


¿Cómo se pega un kiai?

Los puntos técnicos generales ya los he mencionado. El kiai surge desde el abdomen, fruto de la contracción abdominal junto a nuestro espíritu de lucha. No debe ser simplemente un grito desde la garganta, pues no solo carecerá de efectividad, si no que restará efectividad a nuestra técnica y mermará nuestra defensa (además de dejarnos un buen dolor de garganta). Algún ejercicio para trabajarlo es, precisamente, hacer como si diésemos un kiai, con todos sus elementos (no hace falta hacer técnicas), pero sin gritar. Cuando digo 'todos sus elementos' me refiero a incluso simular el grito. La gesticulación facial necesaria para dejar escapar el grito también se realiza, pero no dejamos escapar sonido. Un kiai mudo. Puede parecernos ridículo y tonto, pero es una gran forma de trabajar toda la mecánica del kiai sin obsesionarnos con el sonido (y sin molestar a los vecinos).

Pero ¿Y qué hay que gritar en un kiai?

Hay discrepancias. Cuando somos novicios, en sistemas como el karate, solemos simplemente gritar 'kiai' porque A: nos da vergüenza y B: no sabemos bien qué sonido emitir.

Algunas tradiciones afirman que hay un kiai específico para el ataque y otro para la defensa. Algunos estudiosos afirman que el kiai debe ser una sílaba con la A (A, TA, JA, SA, etc), ya que la apertura de boca de la A permite una liberación de aire más súbita y rápida que otras vocales, ayudando en la contracción explosiva y acortando el tiempo requerido para la técnica.

Hay escuelas como la Jigen-ryū que tienen kiai característicos, únicos y propios (Enkyō 猿叫, grito de mono), que consiste en un 'EIII' alto y muy prolongado, único en el mundo de las escuelas japonesas. El kiai del Shōtōkan-ryū deriva, en buena parte, de este kiai.

Y también hay quien afirma que no debe realizarse kiai. La mayoría de sistemas modernos ignoran el kiai y sólo se practica en sistemas tradicionales o de herencia tradicional, pero incluso en el mundo de las escuelas tradicionales había detractores. Sin ir más lejos, Miyamoto Musashi dice en su Libro de los cinco anillos que bajo ningún concepto debe realizarse kiai ni antes ni durante la técnica.


Por supuesto, hay muchísimas teorías sobre que el kiai era parte de una serie de técnicas secretas para matar a oponentes con la voz, destruir sus órganos y otras muchas cosas. Hay discrepancias sobre si realmente el kiai hace que nuestras técnicas sean más fuertes o no, pero es un hecho que en nuestro sentir personal tiene un efecto positivo (tal es así, que tenistas y otros deportistas gritan al golpear la bola en ocasiones) y está estudiado y contrastado. Respecto a matar y hacer explotar órganos con gritos, siento afirmar que es fantasía. Si un ser humano pudiese alcanzar una frecuencia de grito en la cual matase o destruyese cuerpos, ¿No sería él mismo el primero en autodestruirse por ello?


Pero entonces... ¿Los kiai de los kata de karate por qué tienen un orden y un lugar específico?

Siendo sincero, llevo años buscando información sobre esto y la realidad es que no hay absolutamente nada escrito sobre ello. Nada formal y mínimamente serio al menos. Lo que sí he encontrado es que hay escuelas de karate en las que no solo no es obligatorio dar kiai en los kata, si no que se permite darlos donde quieras y las veces que quieras siempre y cuando sean reales. Esto me lleva a pensar que, en realidad, antiguamente no había puntos establecidos para los kiai en los kata pero que, a medida que se iba intentando facilitar el aprendizaje y la práctica del karate, se fueron estableciendo puntos en los que dar el kiai simplemente para que los practicantes los realizasen y se acostumbrasen, ya que muchos kiai están en puntos ligeramente aleatorios del kata, algunos muy separados uno de otro, otros muy pegados, etc. Por eso creo que, más allá de la formalidad y sistematización, no hay ningún significado especial ni trascendental a los puntos de kiai en los kata y que, si se practican para uno mismo y de corazón, es perfectamente válido el dar kiai donde a uno verdaderamente le salga de dentro, ignorando sistematizaciones.

miércoles, 27 de enero de 2021

Karate japonés y karate okinawense: Falsas concepciones de uno, otro y sobre el papel de ambos en la defensa personal. La realidad sobre Motobu y Funakoshi.

En vista de las recientes discusiones que hay por diferentes medios sobre las diferencias entre el karate japonés y el okinawense y la superioridad como sistema de defensa personal y de metodología de uno respecto al otro (buena parte de estas discusiones iniciadas a raíz de la visualización de algún vídeo del YouTuber e instructor de karate Jesse Enkamp), me he decidido a hacer una recapitulación de varias afirmaciones y concepciones que se hacen sobre ambos tipos de karate, la supuesta eficacia superior de uno con respecto al otro en una situación real y la mecánica de trabajo para afrontar dichas situaciones de uno y otro para desmentir algunas falsas creencias que hay en torno a toda esta temática. Sin más dilación, voy a comenzar a enumerar algunas de estas afirmaciones y a comentarlas y mencionar por qué o en qué medidas son falsas.

El karate okinawense es para la defensa personal y el japonés es para competir porque la defensa personal se da en distancia corta, que es la distancia en la que trabaja el karate okinawense. El japonés es deportivo porque la distancia media-larga es para conseguir puntos.

Esta afirmación, muy concurrida de un tiempo para acá por practicantes de karate okinawense (sobre todo tras habérsela escuchado repetir hasta la saciedad al YouTuber arriba mencionado) es una verdad (o mentira) a medias. Efectivamente, la defensa personal no sólo puede empezar en la distancia corta, si no que es muy posible que en algún momento el agresor acorte la distancia quedando muy cerca de nosotros. Evidentemente, cuando esto ocurre, debemos saber defendernos y desenvolvernos en esta situación. 

¿Significa esto que la distancia corta es la distancia ideal y suprema para la defensa personal? Absolutamente no. La distancia corta debe ser una distancia de transición, un lugar en el que no debemos querer estar y debemos buscar salir lo más rápido posible y, sobre todo, evitar entrar todo lo posible. Como refuerzo para mi argumento, voy a usar este vídeo en el cual Yagi Ippei, maestro de Goju-ryū, en el minuto 1:30 dice, claramente, hablando sobre cómo manejaría una situación de defensa personal real, 'No dejaría que el oponente se acerque más de esta distancia', procediendo a indicar que usaría una mano para mantener la distancia y si lo ve claro golpear. Segundos después dice 'No me gusta acercarme demasiado'. La distancia que está manejando es media, media-corta a lo sumo, una de las distancias en las que se especializa, precisamente, el Shōtōkan-ryū.

En una situación real, la distancia segura es la media-larga. En esa distancia, controlamos al agresor, controlamos sus movimientos tanto de cuerpo como de mano (por si intenta agarrar o sacar un arma cercana o escondida), controlamos nuestro entorno (al mantener la distancia con el oponente, podemos tener una visión más clara de nuestros alrededores sin dejar de vigilar al agresor) y, de este modo, controlar a otras personas alrededor (por si alguno de ellos es acompañante del agresor, o si están escondidos esperando una oportunidad). Cuando entramos en la distancia corta dejamos de ser capaces de ver y controlar el entorno, la gente que nos rodea y la totalidad del oponente. Todo esto implica y aumenta la probabilidad de una serie de riesgos peligrosos, desde que podemos tropezar con algo en el movimiento hasta que si aparecen acompañantes del agresor podemos no verlos o que el mismo agresor saque o alcance un arma sin que podamos verlo con claridad. Por eso, la distancia corta es el segundo peor lugar en el que podemos estar en una situación real (ya hablaré más adelante del primero) y debemos, en primer lugar, tratar de evitar llegar a este por todos los medios. De nuevo, ¿qué estilo trabaja, precisamente, buscando mantener y trabajar desde la distancia media-larga, tanto en ataque como en defensa? Shōtōkan-ryu.

¿Significa esto que es mejor no aprender a luchar en distancia corta y aprender únicamente distancia media-larga? De ninguna manera. Hay que aprender a manejar todas las distancias ya que, como he dicho anteriormente, no es raro que más pronto o más tarde una situación real nos lleve a la distancia corta y la única forma de saber desenvolverse en ella es haberla trabajado. Lo que significa todo esto que digo es que nuestra prioridad en una situación real debe ser siempre mantener la distancia media-larga y, cuando la perdamos, poner todos nuestros recursos para recuperarla y volver a ella.

Por eso, por ser un sistema que nos enseña a trabajar en la distancia media-larga (y, tras el bunkai del kata y su aplicación desde una perspectiva pragmática, también en distancia corta), el Shōtōkan-ryu es un estilo tan bueno para la defensa personal y las situaciones reales como cualquier sistema de karate okinawense. Creer que, como el karate japonés se especializa y predomina (que no significa que se centre únicamente en ello) la distancia media-larga, su única utilidad es la deportiva es un error. Si bien, por normativa, esa distancia es la que se usa en el karate deportivo, deportivo no es sinónimo de japonés, entre otras cosas porque también participan en karate deportivo practicantes de karate okinawense. Aprendamos a distinguir el karate deportivo del karate Budō, sea japonés u okinawense y a ver los puntos fuertes de uno y otro para poder aprenderlos y ser mejores budōka.

El karate japonés es irreal porque busca terminar con un solo golpe. El 'ichi geki, hisatsu' es mentira y en el karate okinawense no se busca, se quiere derribar y finalizar al oponente.

Aquí se puede hablar largo y tendido, desde la concepción errónea de ese concepto hasta la mentira de que en el karate okinawense no se busca esa idea. Muchos insisten en golpes más similares a los atemi de aikido, krav maga o similares, que se realizan como golpes leves que, supuestamente, desconciertan y aturden al oponente para permitirnos realizar nuestro numerito de técnicas. Sobra decir que cuando alguien está acostumbrado a recibir golpes (cosa nada rara en agresores callejeros, sobre todo si han recibido formación en lucha, cosa nada rara hoy día), no los va a frenar un golpecito en la cara. ¿Habéis visto los combates de boxeadores o de UFC, en los cuales uno avanza lanzando golpes, el otro retrocede dando golpes, los dos se están dando en la cara con fuerza y ninguno se detiene? Pues imaginad que, en lugar de esos golpes potentes, uno de ellos está dando atemi suave para aturdir. Sería irrisorio. Eso sí es irreal desde la visión de la defensa personal, el pensar que un golpe leve en la cara a alguien acostumbrado a recibir golpes lo va a aturdir o frenar para que nos permita realizar un derribo.

Pero, retomando el tema, si nos remitimos de nuevo al vídeo mencionado anteriormente sobre Yagi Ippei, en el minuto 2:41, dice textualmente 'El karate okinawense debe terminar con un solo golpe'. Algunos podrían decirme que Yagi Ippei practica Goju-ryū moderno, que está 'aguado' o 'contaminado' por ideas del karate japonés. En ese caso, podemos remitirnos a Itosu Anko, alumno de Matsumura Sokon, practicante de Shuri-te y maestro no solo de Funakoshi Gichin, si no también de otros como Motobu Choyu y Choki (Motobu-ryū), Yabu Kentsū (Shorin-ryū), Hanashiro Chōmo (Shorin-ryū), Mabuni Kenwa (Shito-ryū) o Chibana Chōsin (Kobayashi-ryū).

Itosu era famoso por su gran fuerza y su capacidad, habilidad y preferencia para acabar combates con un solo golpe. Es considerado por muchos eruditos y estudiosos del karate no solo como el abuelo del karate, si no como el primero en poner en práctica y fomentar la preferencia de 'un golpe, una muerte'. Hay diversas fuentes que cuentan cómo Itosu era famoso por esto, por vencer a sus oponentes con un golpe, incluso en una agresión de varios oponentes. Ya son dos fuentes que hablan de que el karate okinawense (ya que Itosu practicaba karate okinawense puro) también busca esa idea de finalizar con un solo ataque.

Ahora, ¿es realista esa perspectiva de la defensa personal? sí y no. Es realista porque, por un lado, efectivamente nuestra intención debe ser esa, que nuestro golpe sea definitivo, que no necesitemos nada más que eso para finalizar a un agresor. No es realista porque hay demasiados factores a tener en cuenta para que dicho concepto se manifieste: nuestra constitución física/fuerza, la del agresor, el contexto en que se produce la agresión, dónde aplicamos ese primer golpe, etc. ¿Significa eso que es mejor entrenar para golpes rápidos y continuos que para un solo golpe poderoso y definitivo? realmente no. Significa que debemos entrenar para conseguir que cada golpe nuestro sea definitivo, y que luego cuando realicemos una combinación de golpes seamos capaces de que cada golpe de esa combinación sea definitivo. Debemos golpear con esa determinación, con esa intención. Poner el 200% de nosotros en cada golpe, aunque sea una combinación. La concepción que tienen muchas personas externas (e internas) al karate japonés de que no hay que trabajar combinaciones porque 'se debe buscar un golpe una muerte' es no solo absurda e irreal, si no errónea. Y, de nuevo, no es exclusiva al karate japonés si no que se hereda del okinawense.

En el karate okinawense no hay patadas altas, son un invento del karate japonés para la competición, son imprácticas para el objetivo del karate, sólo útiles en competición y no es necesario entrenarlas.

De nuevo, esta es una de esas afirmaciones que, aunque no son completamente falsas, sí son erróneas. Por un lado, el insistente comentario de que 'en el karate okinawense no existen las patadas por encima de la cintura'. Por mucho que algunos lo hayan olvidado, Funakoshi Gichin era practicante de karate okinawense, y era lo que enseñaba incluso cuando se fue a Japón. Fue su hijo, Gigo, quien sistematizó buena parte de las patadas altas y, además la mayoría de patadas que tenemos hoy en karate (mawashigeri, kaiten ushirogeri, ura mawashigeri, etc.) y las diferentes variaciones de estas (keage, kekomi...). Y, a pesar de las recientes creencias, debidas a las afirmaciones plenas de cierta personalidad de YouTube, no hay ningún indicio ni prueba de que tomase o copiase esas patadas del savate francés. Pudo tomarlas del savate, o de algún sistema de kung fu norteño, o del taekkyon koreano o se le podrían haber ocurrido (los que ayudaron a Gigo a sistematizar el Shōtōkan-ryū insisten en que Gigo inventó mawashigeri pensando en la idea de dar un maegeri pero desde el lado), pero esa es discusión para otra publicación.

El caso, es que Gichin era practicante de karate okinawense, y en su libro Karate-do Kyōhan, considerado en su edición original el máximo exponente de Shōtōkan-ryū pre-Gigo, es decir, previo a las modificaciones que este realizó, menciona, por un lado, las zonas a las que se puede lanzar kebanashigeri (que, a efectos prácticos, vendría a ser lo que hoy llamamos maegeri keage), mencionando entre los objetivos el pecho del oponente. Llamadme loco, pero el pecho de una persona está bastante más arriba de su cadera y abdomen. Quizá no llegue a ser una patada nivel jōdan, pero es una patada bastante alta, nada que ver con el chūdan bajo de las patadas al abdomen o costados. No solo eso, si no que también habla de las tobigeri, las patadas en salto. De nuevo, llamadme loco, pero las patadas en salto, por su naturaleza, tienden a ser no solo patadas vistosas, si no también altas.

Esto se ocupa del erróneo pensamiento de que no hay patadas altas en el karate okinawense, pero ¿es necesario aprender patadas jōdan o kaitengeri? ¿son útiles para defensa personal, o sólo sirven para que queden bonitas y den puntos en competición? una vez más, la respuesta no es tan simple como 'sí' o 'no'. Es una verdad evidente que las patadas por encima de la cintura en una situación real implican una relación beneficio/riesgo que, normalmente, no sale a cuenta. Pasa igual con las patadas con giro o kaitengeri. El riesgo de resbalar, tropezar, que la ropa nos incomode o el tiempo de vulnerabilidad si el agresor es capaz de esquivarnos o, peor, agarrarnos, no se ve compensado por el beneficio de acertar esa patada en su cara, más aún habiendo otras muchas opciones con una ratio beneficio/riesgo bastante más positiva.

¿Significa eso que no debemos aprender, entrenar y trabajar ataque y defensa de patadas jōdan y kaitengeri? no, todo lo contrario. Debemos trabajarlas exactamente igual que las patadas chūdan y las patadas gedan. Pasa algo similar que con el trabajo de distancias. Por un lado, no podemos desechar la posibilidad de que nuestro agresor sea alguien que ha recibido formación en lucha. Cada día son más la gente que practica artes marciales, y muchísima gente se apunta a deportes de contacto como kick boxing, thai boxing o sistemas como wing tsun, jeet kune do y otros sistemas, con la intención de usar los conocimientos que adquieren de mala manera. Por eso, de entrada, no podemos asumir que nuestro oponente no sabrá luchar, si no todo lo contrario. Con esto en mente, o simplemente teniendo en mente lo aleatoria y caótica que puede ser una situación de agresión real, no podemos desechar la posibilidad de que nuestro oponente vaya a lanzarnos una patada a la cara, incluso una buena patada.

¿Qué pasa si no estamos acostumbrados a recibir patadas a nivel jōdan, tanto en entrenamiento de yakusoku kumite como en trabajos de jyū kumite? No sé si recordáis que ocurrió cuando los Gracie comenzaron a expandir y popularizar su sistema de ne waza, el Brazilian jiujitsu. Resumiendo, lo que ocurrió básicamente fue que decenas de luchadores de decenas de sistemas, no acostumbrados a trabajar derribos y entradas a piernas, en cuanto se veían venir a un tipo para agarrarles y derribarlos, se bloqueaban sin saber qué hacer, o trataban de golpearles esperando que uno o dos golpes lo aturdiese y frenase. ¿Resultado? todos al suelo y hechos un nudo en segundos. Exactamente lo mismo pasa con las patadas altas. Si no estás acostumbrado a trabajar con patadas altas, cuando alguien lance una tu cuerpo no va a reaccionar contra eso, porque le es desconocido. Pero no basta con soltar una patada y ya, del mismo modo que no basta tirarte a las piernas del otro para trabajar derribos, es necesario aprenderlo adecuadamente, con técnica, de modo que las defensas se realicen contra ataques efectivos y nuestras defensas sean verdaderamente pragmáticas y efectivas. Si trabajamos defensas contra técnicas inefectivas o erróneas, lo que aprenderemos no será realmente útil y pasaremos un mal rato si nos vemos en esa situación el día de mañana.

Pero este no es el único motivo por el cual es necesario y adecuado trabajar patadas altas (además de medias y bajas). El karate, como la mayoría de artes marciales, no se basa simplemente en lo que va a serme útil y necesario para defensa personal, también trata de desarrollo personal y físico, de mejorar nuestra salud, fuerza y control sobre nuestro cuerpo. Las patadas altas con precisión y potencia, patadas con giro y de más son trabajos para condicionar nuestro cuerpo y nuestras aptitudes. Además, cuando más y mejor desarrollemos las patadas a niveles más altos, mejor vamos a ser capaces de realizar las patadas a niveles más bajos del mismo modo que, si somos capaces de realizar con una técnica correcta un derribo a alguien que pese 20kg más que nosotros, cuando derribemos a alguien de nuestro peso nos resultará mucho más sencillo. Evidentemente, habrá personas que por su contexto personal (edad, problemas físicos, fisiología, etc.) no puedan dar vistosas patadas altas, pero no se trata de eso, si no de conseguir poner a prueba nuestros límites y ver hasta dónde podemos llegar con esfuerzo y trabajo y de mejorar al máximo, de ser lo mejor que nos permita nuestro cuerpo.

Por supuesto, todo este asunto de las patadas altas, que de algún modo conecta también con el tema anterior de las distancias en la defensa personal, también guarda relación con el trabajo de suelo, ne waza, y el trabajo de kumite, del cual ya hablo en la publicación sobre la defensa personal y el combate. Para aprender a desenvolvernos frente a algo, o en un contexto, debemos trabajarlo y aplicarlo en situaciones de estrés y no colaboración y, sobre todo, con la técnica y metodología correcta. Porque nunca sabemos qué puede surgir en una situación real, ni a qué puede recurrir el agresor.

Las posiciones bajas del karate japonés son innecesarias y únicamente útiles para el contexto de competición. Sólo las posiciones altas del karate okinawense son útiles para la defensa personal.

Nos vemos, una vez más, en el mismo contexto que con la distancia y las patadas altas. Se insiste mucho en que las posiciones más amplias y bajas del karate japonés, como zenkutsudachi, no sirven en la defensa personal y que en una situación real no vamos a tener espacio para usar semejantes posiciones. Por un lado, olvidamos que buena parte de las posiciones de karate, altas o bajas, son transicionales y contextuales, es decir, que se utilizan o bien para pasar de una fase a otra o bien para unos contextos bastante específicos. Cualquier practicante de karate japonés que conozca y domine mínimamente la defensa personal, en una situación real, va a usar de modo general una posición más cómoda como motodachi, bastante más similar a la posición estándar del karate okinawense, y pasará de forma transicional a una posición u otra según las acciones que realice, sin mantenerse fijo en una posición por mucho tiempo.

Pero, además, posiciones como zenkutsudachi o fudōdachi, ligeramente acomodadas y adaptadas, son posiciones ideales para desplazarse de forma rápida y ágil a la vez que recorremos una buena distancia, siendo ideales para ayudarnos a mantener la distancia con el oponente y, al mismo tiempo, ayudarnos a acortarla rápidamente para encajar un buen ataque en el momento adecuado que, como ya hemos dicho al principio de esta publicación, debería ser nuestro objetivo principal siempre que nos sea posible, buscar y mantener la distancia media-larga y tratar de finalizar con un golpe en el momento adecuado, evitando todo lo posible caer en la distancia corta. Una vez más, eso no significa que no deban trabajarse posiciones altas y cortas, si no todo lo contrario. Como siempre podemos vernos en un contexto en que salir de la distancia corta no sea una opción, o simplemente hemos caído en ella, debemos ser capaces de desenvolvernos en ese ambiente con una posición adecuada y buscar resolver la situación o salir de ahí lo más rápido posible.

Y, al igual que con las patadas, las posiciones bajas nos ayudan y permiten trabajar y condicionar nuestro cuerpo y nuestras piernas, ganar potencia y resistencia, mejorar el uso de la cadera, la conexión con el suelo y el modo de canalizar la energía desde el suelo hasta el puño, codo, rodilla, etc. facilitándonos luego trasladar esa sensación a posiciones más altas y cómodas. Por eso, el trabajar posiciones bajas es beneficioso e ideal, a la vez que útil.

El karate okinawense sirve para la defensa personal, Motobu Choki lo probó en cientos de enfrentamientos. El karate japonés es para el deporte, Funakoshi Gichin no era buen luchador ni le gustaba el combate, así que el karate que se desarrolla en Japón es peor. Motobu venció a Funakoshi en combate.

Hay mucho revuelo, y medias verdades, sobre esta afirmación, sobre todo después de que cierto YouTuber, de nuevo, sacase a la luz cierto vídeo esgrimiendo teorías, verdades parciales u opiniones como si fuesen la verdad absoluta, aprovechándose de su posición como 'personalidad' del karate. Vamos por partes: 

Motobu Choki. Un personaje que, durante mucho tiempo, no se le ha prestado nada de atención y, de repente, se ha convertido en la quintaesencia y máximo exponente del karate okinawense y, parece ser, el único que ha probado su karate en 'confrontamientos reales'. ¿Quién es Motobu Choki? Descendiente de la familia real de Okinawa, tercer hijo de su familia, por lo que no tuvo derecho a aprender el sistema de karate (llamado 'te' en aquella época) familiar. Según los testimonios, de mal carácter, camorrista y poco educado, pero parte de la realeza okinawense. Por su naturaleza, los maestros de karate de la época no solo no lo aguantaban, si no que realmente tampoco querían enseñarle, ya que era propenso a ir a buscar pelea a los barrios rojos, pero no podían negarse a ello por su origen noble. Por ello, se limitaban a enseñarle lo básico a regañadientes, para cumplir, y poco más, sin atreverse nadie a llevarle la contraria por sus actividades de camorrista al considerarse una falta de respeto.

Ahora, analicemos bien eso de 'confrontamientos reales en los barrios rojos'. Si cualquier persona presume de 'experto en defensa personal con amplia experiencia en el campo', sospecha. ¿Cómo adquiere alguien 'amplia experiencia en la defensa personal' para ser un experto en esto? quiero decir, a cualquiera puede habernos ocurrido algún altercado y haber tenido que defendernos, pero por norma general lo natural es tratar de evitar esos conflictos y, cuando se producen, evitar la confrontación al máximo. Como ya menciono en la publicación de la defensa más allá de las artes marciales, la defensa personal más efectiva es aquella que no se produce, es decir, cualquier día que logramos evitar un enfrentamiento, y en caso de enfrentamiento logramos evitar la agresión, es una defensa personal efectiva. Si una persona 'tiene amplia experiencia en situaciones de defensa personal', ¿no será que, más que defensa personal, esa persona ejerce la agresión ajena?. Imaginemos la situación: Motobu se va al barrio rojo y se para en mitad de la calle. Ojea y tantea el terreno, buscando con quién pelearse. Entonces, un pobre desgraciado, que lo mismo era algún mafiosillo, un cobrador, o lo mismo un mercader o noble medio borracho y que jamás ha soltado un bofetón, cruza miradas con él. Motobu decide que ese tipo le ha provocado y, sin previo aviso, se va hacia él y le suelta la primera hostia. Si te vas al primer desgraciado que te cruces, posiblemente borracho, y le sueltas la primera hostia sin que se la vea venir, está claro que las tornas de ese combate van a ir en tu favor. Pero ni eso es experiencia real, ni es defensa personal, es camorra pura y dura.
Pero vamos a ir más allá, vamos a imaginar que se peleaba con gente más curtida. Con los vigilantes de los locales o con los yakuza de la zona. Para que sea defensa personal, la otra persona debe ser quien intente provocarnos y agredirnos, y nosotros debemos tratar de evitar el altercado y defendernos (lo cual no significa no golpear primero) de su agresión. Pero si él iba al barrio rojo a probar sus habilidades, en muchos casos él sería el instigador de la pelea y buscaría activamente la búsqueda del conflicto, seguramente forzando, precisamente, a la otra persona a defenderse, o provocando un combate, algo muy diferente de una defensa personal. Incluso mirándolo desde esta perspectiva, al final toda la leyenda de Motobu encaja más o en la vida de un simple matón frustrado que golpeaba a cualquier desgraciado y se creía fuerte o, en su defecto, en la de alguien cuyo karate, en el mejor de los casos, es equiparable al de un luchador de MMA, kenka karate que lo llamaban, karate callejero, nada que ver con el karate para la defensa personal de Okinawa del que tanto se enorgullecen muchos de los que, hoy día, ensalzan la figura de Motobu.

Respecto al supuesto enfrentamiento entre Motobu y Funakoshi, ya la mayoría conoce la versión en la cual Motobu aparece en la escuela de Funakoshi, le reta y, sin que Funakoshi pueda evitarlo, Motobu le hace tres derribos de kotegaeshi y se marcha triunfante. Ok, pues esta es una de las al menos tres versiones que hay sobre esta historia. Y esta versión tiene, como único respaldo y fuente, la autobiografía de Motobu Choki. Es decir, esta maravillosa versión en la cual Motobu levanta la liebre de lo mal karateka que es Funakoshi y sale triunfal de la escuela consta únicamente en un libro escrito por el propio Motobu.

Otra versión de este mismo encuentro dice que Motobu estaba haciéndole preguntas a Funakoshi sobre cómo se defendería de un puñetazo y, cuando Funakoshi fue a mostrárselo, Motobu, de improviso, realizó la proyección, de forma sucia y bajuna.

Pero una versión que parece ser más creíble, básicamente porque es la versión contada por una tercera persona presente, Otsuka Hironori, fundador de Wadō-ryū, estudiante de Funakoshi Y uno de los que ayudó y apoyó a Motobu a establecerse en Japón, es decir, alguien ajeno e imparcial a ambas personas. Otsuka cuenta que, estando en la escuela de Funakoshi, Motobu apareció junto a un yondan de judō. El judōka agarró firmemente a Funakoshi de las solapas y Motobu le dijo 'Tan orgulloso que estás de tu kata básico, venga, libérate de este agarre, a ver qué utilidad tienen'. Sobra decir que un judōka joven, con un agarre firme y asentado, a un Funakoshi ya mayor, las probabilidades estaban en contra del viejo maestro. No hay que ser un genio para saber que es bastante difícil liberarse de un agarre fuerte, finalizado y consolidado. Aún así, Funakoshi intentó liberarse, tras lo cual fue alzado y lanzado por el judōka. Tras esto, se le preguntó a Otsuka si quería probar suerte, el cual con su trasfondo de jujutsu se ocupó sin dificultad del duelo.

Pero, incluso si la primera versión fuese cierta, pongámonos también en contexto: Motobu, miembro de la realeza okinawense. Funakoshi, de buena familia pero un simple profesor. Incluso fuera de Okinawa, la jerarquía entre ambos se mantiene. Y el primero aparece en la escuela del segundo demandando un duelo. Es absolutamente impensable que, incluso su Funakoshi fuese mil veces más fuerte que Motobu, le hubiese vencido, mucho menos dado una paliza. Funakoshi se habría dejado vencer una y otra vez porque habría sido una falta de respeto enorme que él, un simple profesor, diese una tunda a un miembro de la familia real de Okinawa. Y eso era algo que, irremediablemente, Motobu sabía.

Pero quiero llegar mucho más lejos en este tema, ya que esta historia se utiliza como mantra para decir que 'el karate okinawense es más efectivo para la defensa personal que el japonés porque Motobu probó su karate en cientos de combates'. Motobu no fue el único que probó su karate en enfrentamientos reales. Antes y después de él ha habido decenas. Matsumura, Azato e Itosu son tres ejemplos simples, pero si vamos a después de él y en karate japonés, Funakoshi Gigo participó en muchos combates (y sí, es cierto que perdió un combate contra practicantes de Goju-ryū, a raíz del cual comenzó a modificar su karate y a desarrollar el Shōtōkan-ryū) y buscó y probó los mejores métodos de realizar tsukiwaza y uchiwaza en cuerpos reales, buscando y estudiando de qué modos causaban más daños y más lesiones, Kase Taiji trabajó no solo de formador de kumite de la JKA, si no también de guardaespaldas, protegiendo a personalidades de agresiones reales y atentados contra sus vidas, Asai, Enoeda, Egami, Shirai, Aoki... Muchos de ellos, al igual que Motobu, han probado su karate en combates reales. Algunos, formando o siendo parte del ejército durante la II Guerra Mundial, otros, al igual que Motobu, en los barrios rojo, otros en combates entre las universidades con contacto pleno (contacto del estilo de acabar con dos, tres o cuatro dientes menos, en ambulancia al hospital, etc.), sin mencionar el estado del Japón de la post-guerra y la cantidad de asaltos que se producían por la pobreza y carencias que pasaba el país. Motobu no fue el primero ni el último en poner a prueba su karate en situaciones reales, y la mayoría de otros exponentes sí estaban usando su karate como defensa personal, al contrario que él.

domingo, 28 de junio de 2020

La realidad (y la falsedad) de la defensa personal. 3- Técnica VS Principio.

Si quieres leer las partes anteriores del artículo:


3- Técnica VS Principio

Una frase que nunca me cansaré de repetir y que todo practicante debería grabarse como un mantra es que 'un principio vale más que mil técnicas'. Una técnica te vale para un contexto específico, un principio te vale para cualquier situación. En las artes marciales tradicionales y, en particular, en las japonesas, se enfatiza tanto el trabajo en la técnica porque esta es un medio para comprender, asimilar e interiorizar el principio. Pero la técnica es solo eso, un medio, no un fin. Sobre todo en artes marciales tradicionales, como el karate, muchos instructores se pierden en el entrenamiento y enseñanza eterna de la técnica, en los puntos que la forman y en desarrollarla a la perfección y nunca salen de ahí. Luego pretenden trasladar eso, esa técnica perfecta que respeta al 200% todos los puntos que la conforman, al kumite o a la defensa personal. Si te enfrentas a alguien con la misma concepción, normalmente, no pasa nada, pero si te enfrentas con esa actitud a alguien que no solo ha trabajado la técnica sino que ha interiorizado los principios de la técnica y del combate, entonces se verá una evidente y clara diferencia de nivel y de control del enfrentamiento.

Trabajar la técnica es necesario. Nos enseña mecánica corporal y los modos más efectivos de mover el cuerpo para generar potencia, ahorrar energía, ser rápidos, etc. Se aplica a absolutamente todo, desde técnicas de puño y pierna a proyecciones, controles, modos de desplazamiento... Da exactamente igual que aprendamos 3 formas de desplazarnos si luego no manejamos los principios de posicionamiento en combate, ya que seremos incapaces de usarlos. Como ejemplo claro, pensad en las técnicas como una caja de herramientas. Tenemos martillos, sierras, destornilladores, alicates... pero el fin de la caja de herramientas no es simplemente tener las herramientas. Y el fin de las herramientas no es, simplemente, conocer los movimientos necesarios para usarlas, ni conocer simplemente para qué sirven. El fin del martillo es clavar bien el clavo, el de la sierra cortar la madera y el de los destornilladores enroscar o desenroscar el tornillo. Evidentemente, debemos saber qué es cada herramienta, para qué sirve y cómo funciona, y debe buscarse el modo más efectivo de hacerlo, pero lo importante al final es que ese tornillo acabe bien puesto o quitado. La técnica y los principios son exactamente igual.

La mayoría de entrenamientos o vídeos o manuales de defensa personal se limitan a ponerte en situaciones. 'Si alguien te agarra así haces esto', 'si alguien te agarra asao haces aquello', pero en una situación real lo más probable es que ese modo concreto que trabajas de que te agarren se de 1 vez de cada 100. No podemos depender únicamente de tres contextos que hemos trabajado y que si pasa cualquier otra cosa estemos indefensos sin saber qué hacer. Por eso, aunque los entrenamientos situacionales y contextuales son útiles y tienen su importancia, no podemos limitarnos a eso ni reducir la defensa personal a 'tips que te servirán si te hacen esto'.

Como ejemplo, usaré una situación real. En una ocasión me vi arrastrado a una agresión contra dos personas. En una situación así, los pensamientos pasan a mil por hora por tu cabeza, si es que pasan. Lo primero que pasó por mi cabeza no fueron técnicas ni movimientos ni nada, fue una idea muy, muy sencilla. Son dos contra uno, necesito simplificar esto. Simplificar la situación, quiero decir, buscar que sea lo más parecido a uno contra uno. Ese es el principio, simplificar o reducir los agresores. ¿Qué hice? al que tenía inmediatamente delante lo agarré del pelo. Sin más. Podría haber hecho otras mil cosas, pero lo agarré del pelo y pensé 'necesito tenerlo muy bien sujeto, que no pueda escaparse ni hacer nada. el único modo de mantener un agarre fuerte con mínimo esfuerzo por mi parte es conectar con mis dorsales. Ese es el otro principio. La técnica del agarre me da igual. Podría haberle agarrado la ropa, una mano, el cuello... pero eso es irrelevante, lo importante era que esa persona quedase reducida de algún modo y que yo tuviese que hacer el menor esfuerzo para ello, así que simplemente la sujeté como pude y, del mismo modo que se hace un hikite, similar al movimiento del final de Heian yondan para quienes practican karate, conecté con mis dorsales y pegué su cabeza a mi abdomen. Por el modo de mi agarre, esa persona no podía hacer nada, estaba bastante reducida y yo no estaba gastando nada de energía en sujetarla. ¿Qué pasaba ahora? quedaba otra persona que, además, venía directa a agredirme. De nuevo, ni técnicas ni movimientos mágicos ni nada, una simple idea, un principio: busca obstáculos entre el agresor y tú, entorpécele. Cuanta más distancia e impedimentos tuviese el agresor para alcanzarme, mejor. ¿Qué hice? usar lo que tenía más a mano, la persona que yo estaba agarrando. Por el modo en que la agarraba me resultaba extremadamente fácil desplazarla haciendo yo un simple giro sobre mí mismo, así que cada vez que el otro agresor trataba de alcanzarme o golpearme se encontraba o bien entorpecido por su compañero o directamente golpeándole.

El resto del enfrentamiento es irrelevante para lo que estamos hablando. A lo que quiero llegar es que pude actuar así, primero, porque había trabajado técnicas como el final de Heian yondan muchas veces, pero no solo repetido la técnica una y otra vez, si no entendido sus fundamentos y principios: al tirar, hay que conectar con los dorsales, relajar los hombros, conectado con el suelo. Luego me ayudaron una serie de principios que aprendí del aikido y de ejercicios de randori que hice mientras lo entrenaba: si desplazas el centro de gravedad del oponente y lo fundes con el tuyo, te será más fácil controlarlo y manejarlo, si te enfrentas a varios, busca el modo de enfrentarte de uno en uno, que se entorpezcan. En esta época era bastante joven y ni siquiera tenía tanta experiencia en artes marciales ni había realizado entrenamientos más específicos de defensa personal o de enfrentamiento contra varios oponentes, pero fui capaz de manejar esa situación, y pude simplemente porque tenía tan interiorizados esos principios del combate y de la técnica y de la defensa personal que, en el momento de la verdad, a pesar del estrés, el miedo, la aleatoriedad y el caos, mi cuerpo fue capaz de actuar de acuerdo a estos pasando por alto que las condiciones para las técnicas no fuesen ideales ni iguales a las trabajadas. Ese famoso dicho que reza más o menos como 'si entrenas durante cien días seguirás siendo un principiante, pero si entrenas durante diez mil días puedes convertirte en maestro' no se refiere al simple hecho de realizar las técnicas una y otra vez, se refiere a realizarlas hasta interiorizar y comprender sus principios.


La siguiente pregunta lógica es ¿y cómo conseguimos interiorizar los principios y las técnicas para que, incluso en una situación de estrés, miedo y caos, nos salgan de forma automática? la respuesta a eso se da en el siguiente punto:

4- La defensa personal y el combate

domingo, 21 de junio de 2020

La realidad (y la falsedad) de la defensa personal. 2- ¿Qué implica un sistema completo?

Si quieres leer las partes anteriores del artículo:


2- ¿Qué implica un sistema completo?

Hay mucho que mencionar en este aspecto. De entrada, un sistema completo trabajará un repertorio de técnicas muy amplio. Nunca se limitará sólo a los puños, sólo a las patadas, sólo a puños y patadas, sólo a derribos, sólo a puntos de presión, sólo a... Un sistema completo abarca todo: técnicas de puño, de mano abierta, de codo, de piernas, de rodilla, de agarre, de derribo, de clinch, de presión, de suelo, de control, de luxación y un largo etcétera. Trabajará diferentes distancias de enfrentamiento, larga, media, corta, clinch, grappling y suelo. Trabajará transición entre estas distancias. Técnicas de golpeo y ataque a diferentes zonas del cuerpo, formas de golpeo de mayor y menor velocidad, mayor y menor potencia, combinaciones largas para dominar mejor las cortas... diferentes tipos de guardias, posicionamiento tanto en pie como en suelo, trabajo de desplazamientos y juego de pies...

Todo esto mencionado anteriormente debe, además, aprenderse y usarse en trabajos contextuales y situacionales que nos permitan interiorizar dichas técnicas para realizarlas de forma automática ante ciertos estímulos. Como he mencionado anteriormente, las técnicas, al igual que los trabajos contextuales (lo que suelen mostrar estos vídeos de '10 sencillos tips de defensa personal que te salvarán la vida') por sí solos no sirven de nada, pero en conjunto con otras cosas es donde ganan su utilidad, además de que es lo que nos permite pasar de la técnica al fundamento, que es lo verdaderamente importante en todo esto. Pero, como dije antes, hablaré de ello más adelante. Por ahora lo que nos interesa es que 'el todo es más que la suma de sus partes', y eso se aplica a las técnicas y entrenamientos situacionales.

Y, por supuesto, luego deben ponerse a prueba en contextos activos, de estrés y no colaboración, en modo de combate, aunque esto también queda pendiente para tratar en su propio apartado más adelante.

La idea importante de este apartado es que si vuestro estilo se centra únicamente en una distancia, o en un tipo de técnicas, o en trabajos situacionales únicamente, etc... vuestro estilo es incompleto. Si vuestro estilo trabaja limitado por un set de reglas o normas basadas en una competición, sean del tipo que sean, es incompleto. Si vuestro sistema se limita a trabajar tal o cual cosa de forma exclusiva por "tradición", vuestro sistema es incompleto.

Y ojo, esto no sólo no es malo, si no que es normal. Hoy día es muy difícil, por no decir imposible, conseguir encontrar un lugar donde se trabaje absolutamente todo. Por eso es tan común el cross-training, el entrenar en un par de sitios de modo que uno complemente las carencias del otro. El problema es cuando alguien te enseña un sistema incompleto pero te lo vende como si se tratase del método definitivo y todos los demás son peores y más malos y no aportan nada y son irreales. Esta es una actitud muy extendida tanto en sistemas de defensa personal modernos (sistemas como krav maga, wing fight y otros tantos de ese estilo) como en artes marciales tradicionales (Bujinkan, karate, aikido...). En ambos casos están pecando de soberbia y, además, están mintiendo.

Pero ¿y si por cualquier motivo sólo puedo practicar un estilo y debo apechugar con las carencias que tenga?

Pues evidentemente hay trabajos y entrenamientos que se hacen preferible a otros si sólo podemos permitirnos entrenar en un sitio, de modo que debemos elegir muy bien con qué combinación de todo lo anterior nos quedamos. Esto se aplica a diferentes capas del todo que supone la defensa personal, así que en cada punto trataré la parte que le corresponde en este aspecto.

En este aspecto, por ejemplo, es preferible un sistema que se centre en el golpeo o el grappling que uno que se centre en el kyusho/puntos de presión. ¿Por qué? porque los puntos de presión son un buen complemento, algo que está bien saber, pero los momentos y contextos en que se pueden aplicar de forma verdaderamente efectiva y útil son anecdóticos, además de que el estrés, miedo y caos de una agresión real hacen complicada su viabilidad. Estadísticamente hablando, nos va a ser más útil saber dar un buen puñetazo o hacer un buen derribo a un agresor que saber que inmediatamente debajo de la oreja hay un punto que si haces la presión suficiente puedes causar suficiente dolor al oponente como para distraerlo durante un microsegundo. Sobre si es preferible saber golpeo o grappling es algo más a gusto de cada uno, ya que en una situación real son necesarios ambos, al igual que el control de las distancias media, corta, clinch, grappling y suelo. Todas son necesarias, pero si sólo podemos elegir una o dos de ellas pues queda un poco a gusto y preferencia de cada uno.

Pero, ¿recordáis esa otra pregunta del punto anterior? ¿si la técnica X o la técnica Y del vídeo/maestro Fulano no funciona, qué es lo que necesitamos aprender para poder defendernos? Una respuesta es lo expuesto en este punto. La otra la tratamos a continuación:


3- Técnica VS Principio

domingo, 14 de junio de 2020

La realidad (y la falsedad) de la defensa personal. 1- El mito de la técnica definitiva.

Generalmente veo muchísimos lugares, vídeos y páginas donde se habla de estilos, sistemas, técnicas y entrenamientos enfocados a la defensa personal. Muchos sistemas de lucha que se califican de superiores, ya sea por ser súper nuevos y adaptados a las necesidades actuales de la defensa personal o por ser antiguos y tradicionales de los que se han usado en batallas y guerras de verdad. Técnicas de defensa contra cuchillo, contra pistola, contra varios oponentes, contra agarres al cuello, por la espalda, a las muñecas... La realidad sobre todo esto es que todos, absolutamente todos los que veis hablando de esto os mienten, de un modo más o menos consciente y más o menos miserable, pero todos mienten.

Son muy normales las preguntas de la gente: ¿dónde puedo aprender artes marciales? pero quiero aprender a defenderme, no a marcar puntos ni a ganar combates, quiero saber defenderme de algo que me pase en la calle y, además, quiero aprender rápido, no después de 5 años. Cuando esta gente llega a la escuela X, desde su desconocimiento, su único modo de saber si eso es lo que buscan es preguntar directamente 'Si alguien me hace esto, ¿enseñáis cómo evitarlo/anularlo?'. El instructor de turno le va a responder que por supuesto que sí y usará o a uno de sus alumnos o al mismo recién llegado para mostrarlo. Como es de esperar, hará una demostración que convencerá al sujeto y este se iniciará en ese sistema convencido de que aprenderá a ser Jason Bourne o El último samurai o Huang Fei Hung, dependiendo de en qué tipo de sistema se haya metido.

Luego también están aquellos que llevan X tiempo practicando su estilo o sistema y que han trabajado cientos de trabajos 'reality based' y 'contra técnicas de la calle'. Luego, todos esos trabajos 'reality based' y con técnicas callejeras resultan ser ejercicios en los cuales el oponente es extremadamente colaborativo, todo muy ideal, el compañero se deja hacer, tú con poco esfuerzo le das 3 hostias y lo derribas y santas pascuas. El compañero te ataca desde un metro y medio de distancia, haciéndote una serie de ataques bastante estandarizados y trabajados que, en realidad, poco se parece a cómo te atacan en la calle, sobre todo en los ataques de cuchillo. Que si ataque descendente de cuchillo, que si puñalada desde un metro de distancia... ¿habéis visto alguna puñalada así en la calle? la respuesta es no.

Voy a exponer algunos mitos y falsedades de la defensa personal, con vídeos que me ayuden a ilustrar lo que intento expresar y que sirvan de ejemplo cuando sea posible. Voy a tratar de hacerlo de modo que plasme algunos temas o concepciones típicas y similares, pero erróneas, que tengan también una respuesta o explicación veraz similar.

Sí quiero dejar bien claro desde el principio que, personalmente, me dan exactamente igual las creencias místicas, esotéricas o religiosas de cada uno, así como el modo en que cada uno decide expresarse o hacer comunidad con personas afines. No tengo nada en contra de quienes, de algún modo, tienen idealizado y romantizado, o simplemente se sienten representados y lo adoptan como forma propia de expresión, el concepto de ninja de las pelis americanas de los 80, por ejemplo, y les gusta hacer ejercicios basados en cosas vistas en esas películas y disfrazándose de negro con capucha y usando palos y espadas. Cada cual es libre de expresarse como se sienta mejor identificado y es libre de hacer comunidad con personas que coincidan con él, yo soy el primero que lo hace. Lo que sí estoy en contra es de la falsedad, de la evidente mentira aprovechándose de la necesidad, miedo o debilidad mental de unos colectivos para venderles una historia que no es cierta e incluso desprestigiando otros métodos o sistemas que sí son veraces. Me parece menos grave cuando esto lo hacen supuestas escuelas de shaolin, o supuestas escuelas ancestrales de ninjutsu o supuestas escuelas de lo que sea que únicamente venden una supuesta historia de que son reales y desde hace más de 600 años y todo se queda en una película que se montan, pero me parece especialmente grave y peligroso cuando se dedican, añadido o no a lo anterior, a vender supuestas habilidades que te van a permitir evitar una agresión ya no de un tipo con sus puños, si no en ocasiones de varios tipos armados, porque eso da una falsa sensación de seguridad a la persona que puede ser peligrosa. Estoy en contra de aprovecharse de la gente vendiéndoles una mentira, abusando de su incredulidad, de su necesidad de formar parte de un colectivo, de su miedo a ser agredidos o necesidad de defenderse, de su debilidad mental para dejarse influenciar por un 'grand master guru' con habilidades superiores al resto de los mortales. Y esa clase de cosas son las que denuncio y lo que generalmente se califican como McDojos, porque te dicen y te venden que hacen o son una cosa que luego resulta ser mentira, aprovechándose de la incredulidad, desconocimiento o necesidad de las personas.

El artículo voy a dividirlo en cinco partes diferentes que voy a citar a continuación:

1- El mito de la técnica definitiva
2- ¿Qué implica un sistema completo?
3- Técnica VS principio
4- La defensa personal y el combate
5- La defensa más allá de las artes marciales

Empezamos:

1 - EL MITO DE LA TÉCNICA DEFINITIVA

     Es uno de los mitos más extendidos. Se refiere al pensamiento de 'con esta técnica/sistema ancestral/novedosa podrás defenderte de cualquier agresión. Suele englobar diferentes 'submitos', como el mito de 'este método te permite defenderte de cualquier agresión en pocos meses' o el de 'la patada en los cojones' y el de 'los puntos de presión mágicos', entre otros tantos. Como ejemplos a esto puedo poner cientos de vídeos.

En este vídeo vemos bastantes ejemplos de 'técnica definitiva'. 'Si te agarran el brazo, haces esto y listo', 'Si te agarran por detrás, haces esto y listo', 'Si pasa tal, golpea/patea la entrepierna y listo'. Hay sistemas que un gran porcentaje de su repertorio técnico o la base sobre la que se sustenta la mayoría de la defensa es el ataque a los testículos. Mucha gente es incluso propensa a argumentar para según qué cosas cosas así como 'bueno, y si no/entonces/simplemente le doy una patada en los cojones y listo'. Ok, de entrada los testículos no es una zona tan fácilmente accesible y golpeable. Mucha gente cree que simplemente lanzar un golpe 'a la zona genital' sirve, y no. Toda la zona genital masculina no es súper sensible, sólo lo son los testículos, que están en una zona muy concreta. No solo eso, si no que incluso acertar en la zona no te garantiza ningún resultado. Puede que des en la zona pero no los pilles bien, o que el efecto sea menor al esperado, o que tarde más en hacer efecto. Mil cosas. Esto lo sé de primera mano, me han agredido en la calle entre dos personas y, mientras agarraba a una, la otra intentó golpearme en los testículos, desde atrás, con una buena patada. ¿Sabéis qué pasó? Nada, noté el golpe en la zona y de forma automática adopté una posición de piernas que protegía mis testículos, simplemente cerrando los muslos un poco. Me intentaron dar como 4 o 5 patadas más y yo estaba tan tranquilo, sujetando al otro, con mis muslos ligeramente cerrados impidiendo que cualquier golpe llegase a la zona de peligro. No me malinterpretéis, no digo que los golpes a genitales sean inútiles ni que no deban trabajarse, digo que siendo una zona de acceso, cuanto menos, medio difícil, hay que tener claro cuándo y cómo vamos a atacarlos y que todo nuestro mecanismo de defensa no puede basarse en el golpe a los genitales.

También vemos los clásicos 'Si te agarran así simplemente haz este movimiento/desplaza tu cuerpo un poco al lado y te liberarás'. ¿Alguna vez os ha agarrado alguien, ya sea el cuello, la muñeca o desde atrás? quiero decir agarraros de verdad, sin intención alguna de soltaros o, peor aún, con intención plena de golpearos tras agarraros. Bueno, pues no hace falta que sea alguien mucho más fuerte que vosotros para ver que esta clase de movimientos la mitad de las veces no funcionan. Si alguien te agarra por detrás de verdad, fuerte, no vas a poder 'desplazarte a un lado para abrir hueco para darle un codazo/puñetazo'. Si alguien te agarra fuerte la muñeca, seguramente no puedas hacer ese amplio movimiento, menos aún soltar el agarre. Lo que quizá sí consigas es colocarte a ti mismo en una posición que le resulte al agresor más fácil controlarte. Pasa igual con agarres de pelo y casi cualquier otro tipo de agarre. Quien te agarra de verdad no va a darte, tal cual, margen o libertad de que hagas la lagartija para intentar soltarte, te va a agarrar con firmeza y limitar todos tus movimientos.

También quiero matizar que no todo en este vídeo está mal, sólo uso algunos ejemplos para ilustrar mi argumento. Hay un parte al final que la usaré posteriormente en lo referente a las realidades de la defensa personal y elementos a tener en cuenta.

El típico kyusho jutsu, pariente cercano del Ki KO, esa vertiente que afirma que es capaz de hacer perder la conciencia a otra persona mediante proyección de energía, en ocasiones, a distancia. Se han puesto a prueba estos 'puntos de presión' en mil millones de ocasiones. Sobra decir que, tal cual tienden a verse aplicados, no funcionan, sencillamente. Efectivamente, hay zonas sensibles en el cuerpo, puntos y regiones, zonas más o menos dolorosas, más o menos blandas, etc. pero no funcionan así. Jamás va a darse el caso de que des una leve torta a un agresor en 'vesícula biliar 1 y triple calentador 23' y el tío caiga al suelo mareado y casi desmayado, como se aprecia en el vídeo. Matizo, absolutamente nadie que esté mínimamente acostumbrado a recibir tortas y que no sea un quejica va a tener más efecto por un golpe así más allá de, simplemente, cabrearse más aún. El kyusho es algo que, de servir, podría servir como complemento a otras habilidades de combate, generalmente de grappling, y que podría usarse en contextos y situaciones muy específicas y ejerciendo una presión o golpe realmente fuerte sobre la zona. Si alguien intenta venderos que en mitad de una pelea real puede tocar con un golpecito a un agresor en el punto X y dejarlo KO o mareado así tal cual, os está mintiendo, sin más.

Podría poner cientos de vídeos más hablando de que si golpes a los ojos, golpes a la oreja, golpes a, golpes a, golpes a... pero el asunto es que si nos centramos o basamos un sistema en simplemente eso estamos entrenando una mentira. Entonces...

¿Cual es la realidad en este aspecto?

La realidad es que las técnicas definitivas no existen. No hay un 'movimiento de oro' para cuando te agarran 'así o asao'. No hay un punto especial en el cual si haces una pizca de presión el oponente se caerá al suelo. No existe el toque supremo que 'si le das al agresor este golpecito aquí de este modo caerá al suelo/soltará su agarre/entrará en pánico seguro. Cualquiera que intente venderte que conoce un método infalible, una técnica imparable o un punto mágico te está mintiendo. No debemos caer en este tipo de métodos que, supuestamente, nos permiten defendernos sin necesitar absolutamente nada, ni entrenamiento, ni forma física, ni clases durante meses y años... La defensa personal no va de eso, va de otra serie de factores y elementos que trataré más adelante y de forma más progresiva, pero lo primero y primordial es saber identificar la clase de sitios que quieren vendernos algo como esto y huir de ellos, porque suele ser de lo primero en lo que cae la gente que busca aprender a defenderse.

Pero, ¿si la técnica X o la técnica Y del vídeo/maestro Fulano no funciona, qué es lo que necesitamos aprender para poder defendernos? La respuesta tiene dos partes, una es que las técnicas nos sirven como herramientas para asimilar una serie de conceptos y fundamentos, que es de lo que trata la defensa personal y de lo cual hablaré más adelante en el tercer apartado de este artículo, y la otra parte es que lo que necesitamos es un sistema completo. ¿Qué es un sistema completo, os preguntáis? Pues eso nos lleva a nuestro siguiente punto:

2- ¿Qué implica un sistema completo?