domingo, 26 de agosto de 2018

Go Budo Shin - Los cinco espíritus del Budo.

En las artes marciales japonesas hay un grupo de conceptos conocido como el "Go Budo Shin" (五武道心), los cinco espíritus o mentes del Budo. Se entienden como cinco estados mentales o del espíritu (心) que se deben desarrollar durante la práctica marcial, supuestamente en orden desde el primero hasta el último, pero que no se entienden como una serie de pasos donde, cuando pasas al segundo, te olvidas del primero, si no que es acumulativo. Una vez asimilas y controlas el primero, debes mantenerlo cuando vayas a por el segundo, a por el tercero, el cuarto... y así sucesivamente.

Estos 5 estados no son aplicables únicamente a las artes marciales, si no que son conceptos que se pueden aplicar a la vida diaria, como la mayoría de conceptos que se desarrollan en la práctica marcial. Sin más dilación, paso a exponer los 5 espíritus con una explicación de lo que buscan expresar:

- Shoshin (初心), mentalidad de principiante: Es el estado que solemos tener cuando comenzamos a aprender algo, no sólo artes marciales, si no cualquier cosa nueva. Es la mentalidad más fácil de conseguir, pues es con la que solemos empezar, pero es la más difícil de mantener, pues a medida que vamos aprendiendo vamos asumiendo, de forma consciente o inconsciente, que como ya sabemos X sobre algo no necesitamos aprender otra cosa o que lo que sabemos es el mejor modo de hacerlo. Sin ir más lejos, cuando una persona practica cualquier estilo basado en, o con gran repertorio de, striking (karate, thai boxing, boxeo, kung fu, etc.), si en algún momento deciden practicar algún otro en el cual el sistema de golpeo sea distinto (aunque la mecánica corporal sea la misma, el modo de usar los brazos en karate difiere mucho de cómo se usan en boxeo, o la forma de dar mawashi geri en karate es muy diferente a como se dan las circulares en thai boxing) el practicante suele tener en ocasiones una actitud del estilo de 'yo ya sé dar puñetazos/patadas, no sé por qué tienen que enseñarme a darlos de otra forma, si la mía es la buena'.

Si llegamos a entrenar a un lugar nuevo, independientemente del estilo o sistema que trabajen, lo menos que podemos hacer es respetar su modo de hacerlo, y ya que estamos ahí, aprenderlo. No nos va a hacer daño conocer más de un modo de lanzar un puñetazo, al revés, nos va a enriquecer aún más. Más aún, manteniendo siempre la mentalidad de principiante seremos capaces de analizar y estudiar nuestro propio estilo siempre, observándolo como novatos que tratan de desencriptar sus secretos, sacar cualquier cosa que esté bajo la superficie, oculta a la vista. Así, es como uno avanza y desarrolla su estilo, como uno consigue mejorar de verdad, además de librarnos de la frustración al no conseguir alcanzar algo rápidamente pues, si tenemos siempre en mente el hecho de que somos principiantes, ¿cómo esperamos conseguir algo con poco entrenamiento o práctica? es natural necesitar más tiempo y entrenamiento si eres un principiante. Cuando abandonamos la mentalidad de principiante, quedamos estancados e incapaces de mejorar y avanzar, pues al abandonarla estamos asumiendo que no somos principiantes, si no maestros, y por lo tanto no necesitamos aprender o estudiar nada más.

- Zanshin (残心), mente alerta/mente permanente: Es un estado mental que, tras desarrollar nuestra técnica, nuestros reflejos y nuestros instintos, debemos entrenar y mantener. Es la capacidad de mantenernos en guardia, atentos, alerta, preparados para cualquier situación que pueda surgir. Este espíritu se da antes, durante y después de una situación de agresión. Antes, porque debemos estar pendientes y alerta de cualquier imprevisto que pueda aparecer, para ser capaces de reaccionar con rapidez; durante, pues en mitad del acontecimiento no podemos relajarnos, debemos ser rápidos y eficaces para solucionarlo y terminarlo y poder alejarnos de dicha situación; después, dado que nunca sabemos si la situación realmente se ha solucionado o si estamos fuera de peligro hasta que nos hemos largado del lugar. Si alguien nos ha agredido, puede que nuestra defensa no haya sido tan contundente o definitiva como pensábamos, o quizá tenga compañeros, o pueda surgir cualquier otro percance.

Es un estado mental que se extiende a cada cosa que hacemos, a cada momento de nuestra vida. No significa eso que el zanshin signifique vivir constantemente con miedo, mirando a un lado y otro y mirando hacia atrás por si alguien nos sigue o nos quieren pegar. Es el simple y mero estado mental que nos permite ser capaces de reaccionar ante el percance surgido porque, aunque estemos tranquilos y relajados, nuestro espíritu está alerta y listo para reaccionar, no puede ser pillado por sorpresa. Vas caminando por la calle, vas a girar una esquina, relajado, tranquilo, como cualquier persona dando un tranquilo paseo, y de repente de esa misma esquina surge una bicicleta que va demasiado rápido como para frenar. El zanshin es lo que nos hace percibir dicha amenaza y rápidamente apartarnos para que no nos arrolle, y el que nos hace rápidamente buscar cualquier otro elemento que pueda ser una amenaza. Quizá viene otra bici acompañándola, o al esquivarla nos hemos puesto en la carretera y puede venir un coche, o una persona distraída va a chocar con nosotros porque nos hemos cruzado en su trayectoria al evadir la bici. El percibir todos esos elementos antes de retomar nuestro camino y dictaminar que, efectivamente, ya estamos seguros, es tarea del zanshin.

- Mushin (無心), no-mente: Para explicar este estado mental, siempre me ha gustado usar el diálogo de 'El último samurai', pues creo que es extremadamente gráfico y claro con lo que esto significa:
- Algren-san. Por favor, perdón. Demasiado pensar.
- ¿Demasiado pensar?
- Hai. Pensar espada. Pensar gente mira. Pensar enemigo. Demasiado pensar. No pensar.
En la versión inglesa, en lugar de 'pensar', utiliza la expresión 'mind'. 'Too many mind', 'mind the sword, mind the people watch, mind enemy. Too many mind. No mind', por lo que ilustra bastante mejor a qué me refiero. A pesar de que debemos mantener la mente alerta (zanshin), al mismo tiempo debemos ser capaces de eliminar todo pensamiento, mantener la mente simplemente enfocada en lo que estamos haciendo, sin dejar que se centro u obceque en una sola idea. En el momento en que nos paramos a pensar, a planificar, a hacer estrategias, entonces perdemos la oportunidad de actuar, cosa que el oponente aprovecha. La acción debe venir por sí misma, sola. El cuerpo sabe qué debe hacer y cuando debe hacerlo, sólo tenemos que dejarle actuar. El modo de dejarle actuar es alcanzando la no-mente, el mushin. ¿Cuántas veces habéis estado realizando una acción de forma automatizada y ha salido idílicamente bien y, en el momento en que habéis decidido realizarla de una forma más consciente, analizando y planificando cada paso, habéis empezado a cometer errores o a salir de forma menos perfecta? cuando conseguimos el mushin, el cuerpo aprende a actuar de forma instintiva con lo que tiene interiorizado y asimilado, de modo que no se requiere absolutamente nada más, la acción se hace todo lo perfecta, en cuanto a forma y tiempo, que somos capaces de hacer, cosa que no ocurre si nos dedicamos a pensar en la acción y el modo y momento de hacerlo. Pensar ocupa tiempo, actuar no.

- Fudoushin (不動心), mente inamovible: Nuestra mente, nuestro espíritu, debe ser como una montaña. Si tomamos una determinación, un objetivo, si creemos en algo o si tenemos convicción, debemos ir hasta el final, sin titubear, sin dudar, sin descarrilarnos de nuestro camino. Soportar las dificultades y obstáculos, resistir el sufrimiento y momentos más duros. Si nuestro espíritu y determinación es fuerte, llegaremos allí. Cabe apuntar que este precepto no dice que, incluso si se nos demuestra que nuestro camino o la meta que buscamos es errónea, inexistente, absurda o estéril, sigamos en nuestros trece hasta el final incluso sabiendo que es algo sin sentido o completamente abocado al fracaso. Lo que quiere decir es que si verdaderamente creemos en algo, o nos gusta algo, o soñamos con conseguir algo, que no dejemos que las inseguridades, la presión de otros, la incapacidad de los demás o los miedos nos frenen, que soportemos todo eso, que nos sobrepongamos a las dificultades y los obstáculos del camino y que cada complicación sirva solamente para reafirmar la convicción de nuestra idea.

Del mismo modo, durante el combate, siempre se dará en algún momento el caso en que alguien sea más fuerte, o más rápido, o más diestro o más experimentado que nosotros. Cuando llegan esos momentos, normalmente recibimos un castigo mayor al que se recibe en cualquier combate, pues los golpes de nuestro rival son más duros o es capaz de golpearnos más veces que otros. O las dos cosas a la vez. Que eso no nos hunda. Da igual que nos golpee, da igual que duela, da igual que nuestro cuerpo crea que no puede soportar más castigo. Nuestro espíritu sigue queriendo luchar. Nuestro espíritu y nuestra determinación ordena continuar luchando y no mostrar al oponente el sufrimiento que soportamos. Es duro, es difícil, duele y sufrimos, pero se puede soportar porque nuestro espíritu es inamovible, como una montaña, y de ese modo lo somos nosotros también.

- Senshin (先心), mente iluminada: Estado mental en el cual una persona puede ser equiparable a un Buda, un ser que ha alcanzado un nivel de comprensión del mundo, de la vida, de respeto a todo bajo el cielo y de deseo de unificación, armonía, paz y amor entre todo ser vivo. Los 4 estados anteriores pueden alcanzarse mediante el estudio, entrenamiento y concienciación y pueden preparar la mente y sentar las bases para este quinto estado, pero el senshin no es algo que pueda conseguirse deseándolo mucho ni como fruto de soportar un duro entrenamiento. Es algo que, dicen, ocurre tras una vida de dedicación y meditación, una vida de misericordia, compasión, y humanidad con el objetivo de reconciliar y traer amor a todos los seres vivos, de eliminar la discordia del mundo.


Como dije al principio, aunque estos son una serie de estados mentales o espíritus propios de las artes marciales, en realidad son aplicables y extrapolables a cualquier contexto de nuestra vida, a cualquier situación. Lo podemos aplicar a relaciones con otras personas, a los estudios, al trabajo, a actividades cotidianas, a cualquier deporte o a cualquier aspiración que tengamos. Cualquier persona puede cultivarlos y practicarlos y beneficiarse de los frutos que pueden ofrecer.

sábado, 11 de agosto de 2018

Meditación.

Mucha gente, practicante de artes marciales o no, practica, o le gustaría practicar, la meditación. Ajeno a los temas espirituales, que es asunto personal de cada uno el creerlos o no, están demostrados los beneficios y ventajas que tiene el realizarla y practicarla, incluso en pequeños periodos de tiempo al día. La mayoría de la gente encuentra problemas en el proceso en sí de meditar. No saben si tienen que dejar de pensar, si tienen que pensar mucho, si tienen que respirar mucho o si tienen que respirar poco. En esta publicación, hablaré un poco sobre lo básico de la meditación para que cualquiera, practique artes marciales o no, pueda iniciarse y realizarla, al menos, a nivel usuario.

Por un lado, es importante matizar que, sobre todo al principio, no se trata de meditar 2 horas seguidas, se trata de realizar lo que podamos. Del mismo modo que, si mañana decidimos empezar a ir a correr, no nos marcamos una carrera de 10kms en 1 hora, entre otras porque ni es posible ni es beneficioso, no podemos pretender empezar a meditar hoy y estar 20, 30, 40, 120 minutos de seguido. Tampoco podemos pretender notar los beneficios de la meditación con la primera meditación de nuestras vidas. En general, una meditación de 5 minutos diarios llega a ser suficiente, incluso para alguien que ya tiene experiencia, siempre y cuando se haga a conciencia y mentalizados. Obviamente, lo ideal es ir subiendo el tiempo de duración, del mismo modo que hoy corremos 10 minutos y mañana intentamos correr 15 y pasado 15 en menos tiempo y al siguiente... Del mismo modo, hoy meditaremos 5 minutos. Mañana podemos intentar meditar de nuevo 5 minutos pero inmergiendose más aún en el estado meditativo. Al siguiente podemos intentar aguantar más de 5 minutos, y así progresivamente.

Cuando digo "al día siguiente", quiero referirme a un tiempo indeterminado entre el momento en que hacemos ese ejercicio y el momento en que nos consideramos preparados para dar el siguiente paso. Puede ser un día o pueden ser 3 semanas, eso está en cada uno. No todo el mundo es capaz de inmergirse en el estado meditativo durante 20 minutos al mismo ritmo. El caso es ir consiguiendo avances, ya sea en cuestión de inmersión o de duración. Es preferible 5 minutos completamente inmerso que 1 hora distraído y ausente.

Otro elemento importante es la posición. A día de hoy se han establecido mil y una posiciones adaptables a cada persona y al contexto en que se encuentre. Se puede meditar sentado en una silla, tumbado en la cama o el suelo, sentado en el suelo, con la postura X o con la postura Y. A mí, personalmente, me gusta meditar de dos formas. Una es de rodillas, posición típica en las artes marciales japonesas e incluso en el zen. Esta posición puede ser complicada para quien no esté acostumbrado, pues no tarda en causar dolor en los empeines al cargar peso y tensión sobre ellos, pero en mi opinión es de las que mejor y más cómodamente te permite mantener la espalda recta. La otra posición es sentado con las piernas cruzadas. Se pueden cruzar o por debajo de las rodillas o por encima, según la comodidad y flexibilidad de cada uno. Personalmente, me gusta menos porque me dificulta más el conseguir mantener la espalda recta, pero es cómoda y no causa molestias en los pies como hacerlo de rodillas.

Otro elemento de la posición son los brazos. La gente suele no saber qué hacer con las manos. Yo, independientemente de que me posicione de rodillas o sentado, tiendo a colocar las manos en el hara/tanden, el punto situado 4 dedos por debajo del ombligo, palmas hacia arriba, dedos de mano derecha sobre dedos de mano izquierda y los pulgares en horizontal cerca el uno del otro pero sin llegar a tocarse. Esa suele ser mi forma preferida, pero también pueden colocarse con las palmas sobre las rodillas, con el reverso de las manos sobre las rodillas y las manos abiertas o reverso sobre las rodillas  con los pulgares tocando sus correspondientes dedos índices o corazón. En ocasiones, hay quien toca el anular. De nuevo, esto es algo más cuestión de preferencia y que, en la meditación básica o realizada para la mera relajación no tiene mayor importancia.

La postura en sí, da igual que nos coloquemos de rodillas, sentados en el suelo, en la silla, tumbados, manos en el hara, en las rodillas, pulgares tocando un dedo u otro. Lo verdaderamente importante es mantener la espalda recta. Los hombros relajados, que caigan hacia abajo, pero no hacia delante porque encorvaríamos la espalda, y buscando "cerrar" las escápulas, sin hacer excesivo esfuerzo para no estar tensos pero pensando en ello. El cuello, alineado con la espalda, mirada al frente, sin pegar la barbilla el pecho ni tampoco con la cabeza alzada. Esto es lo verdaderamente importante de la meditación, la postura, tanto para que sea efectiva como que nos permita relajarnos y no nos resulta nociva.

Una vez hemos encontrada la posición adecuada en la cual estemos cómodos dentro de las pautas de la postura, otro elemento importante es la respiración. El modo de llevar la respiración también difiere según las personas, escuelas y métodos de meditación. Lo habitual, o inspirar por la nariz y espirar por la boca o bien inspirar y espirar por la nariz. Nunca inspiramos por la boca. La respiración debe ser abdominal, es decir, debemos llevar el aire al abdomen cuando inspiremos, no al pecho como solemos hacer. Respecto al ritmo de la respiración, también hay varianzas. Se suele decir que la equivalencia inspiración/espiración sea 1:3, es decir, por cada segundo de inspiración 3 segundos de espiración y que la inspiración sea rápida o, como poco, al ritmo normal de inspiración. También hay quien dice que la inspiración sea lenta, de 3-4 segundos y la espiración de 6-9 segundos. Personalmente, suelo empezar haciendo inspiraciones de ritmo normal con espiraciones lentas, pero cuando me sumerjo en el estado meditativo mi respiración acaba yendo por libre, llegando a ser algo superficial, aunque las espiraciones siguen siendo más largas que las espiraciones.

Otro elemento que, aunque parezca una tontería, puede traer de cabeza es la cara. La gente acaba no sabiendo qué hacer con la boca, la lengua, los ojos. Yo mismo no lo sabía. El modo de conseguir relajar la boca es dejando "suelta" la mandíbula, no cerrando los dientes, aunque mantengamos los labios cerrados (o levemente abiertos si vamos a espirar por la boca). De ese modo la mandíbula no está tensa. La lengua, posicionamos la punta justo en la unión de las paletas superiores con el paladar. En ese punto, la lengua se relaja normalmente y no tiene tensión ni hacia el interior ni hacia el exterior de la boca. Los ojos, personalmente me limito a dejarlos "sueltos", a intentar no forzarlos a mirar en ninguna dirección. De este modo, según el momento, o se deslizan un poco hacia arriba, como si colocase los ojos en blanco, o ruedan hacia abajo, pero siempre de forma relajada, porque ellos mismos se mueven hacia esos puntos, no porque los intente mover yo.

Y, una vez tenemos más o menos listo todo esto, comenzamos con el proceso en sí de meditación. Para esto, también hay diferentes métodos y formas de hacerlo. Hay quien afirma que hay que dejar la mente totalmente en blanco, ausente de pensamientos e ideas, mientras que por otra parte hay quien dice todo lo contrario, que hay que dejar precisamente que los pensamientos e ideas fluyan libremente por la mente, pero de forma continua, sin detenerse ni pararse en ninguno de ellos, simplemente dejar que vayan pasando y fluyendo uno tras otro. Personalmente, me gusta y me resulta más cómodo dejar la mente en blanco, pero también es cierto que hay personas completamente incapaces de dejar la mente en blanco, por lo que quizá para ellos sea más adecuada la segunda opción. El proceso para llegar tanto a la mente en blanco como al fluir de pensamientos, al final, es el mismo:

Normalmente, empezamos por centrarnos en la respiración. Con los ojos cerrados siempre, imaginamos el recorrido de esta al entrar por la nariz, llegar al abdomen/hara/tandem, hacer un pequeño remolino y luego dirigirse al exterior. En este punto, ayuda el realizar inspiraciones lentas y profundas y espiraciones más lentas aún. Poco a poco, acabaremos centrándonos únicamente en el sonido de nuestra propia respiración, olvidando la imagen mental del aire entrando y saliendo de nuestro cuerpo. Mientras hacemos esto, debemos estar atentos a nuestro cuerpo. Es muy posible, y normal, que tengamos partes de nuestro cuerpo tensas, incluso si no nos damos cuenta. Debemos ir relajando todas y cada una de ellas. Quizá tengamos los hombros ligeramente tensos y elevados. La mandíbula apretada sin darnos cuenta, las piernas un poco endurecidas. Mientras nos centramos en la respiración, debemos identificar estos puntos e ir relajándolos, dejándolos sueltos, pero siempre manteniendo los puntos importantes de la posición de meditación, evitando doblar la espalda o cargar los hombros hacia delante o ladear o inclinar la cabeza.

Poco a poco, acabaremos llegando a un punto en el cual nuestro cuerpo mantendrá la postura correcta, sin caernos ni inclinarnos ni encorvar la espalda, pero manteniéndose al mismo tiempo completamente relajado a nivel muscular. Del mismo modo, a nivel mental, habremos ido pasando de centrarnos en el sonido de nuestra respiración a que esta se haya automatizado y nuestra mente o bien esté totalmente en blanco o hayamos ido dejando pasar pensamientos. Para los primeros, es importante estar mentalmente alerta en lo referente a comenzar a cavilar y darle vueltas a cualquier tema. Es fácil comenzar a pensar en algo sin darse cuenta y centrarse en ello. Si algún pensamiento acude a nuestra cabeza, dejad que pase de largo y manteneos en el vacío de mente. Para los segundos, en esencia, exactamente lo mismo. Los pensamientos llegarán y de forma inconsciente acabaremos dedicando cierta atención a alguno. Cortad de golpe esa atención y que el pensamiento pase de largo, dando lugar al siguiente, y al siguiente y al siguiente. Lo que hablo en este párrafo puede ser, perfectamente, la parte más complicada, pues hay que ser capaz de tener el cuerpo muscularmente relajado, pero mantener la posición recta y firme, mente relajada y sin centrarse o pararse en ningún pensamiento, pero alerta para notar cuándo nos perdemos en alguna idea. Todo esto tratando de mantener al mismo tiempo el estado de meditación, sin perder la concentración que estamos realizando.

Es posible que, a la larga, acabemos notando la sensación de que la única parte del cuerpo con la que estamos conectados, a nivel de conciencia, es con la cabeza, y que apenas sentimos el resto del cuerpo, como si no estuviese ahí o no tuviésemos control sobre él, a pesar de que este mantiene su postura. Es una sensación normal, implica que estamos en el buen camino. A partir de este punto, las sensaciones y experiencias son diferentes, según el objetivo de la meditación, las ideas o creencias de cada uno, el momento, el contexto y otros mil millones de cosas, pero ese no es el objetivo de esta publicación.

Al final, acabará llegando un momento en que o bien nosotros mismos decidamos cortar la meditación o por algún motivo externo, o no, nuestro estado de meditación se rompa de tal modo que tendríamos que volver a empezar. Independientemente de que llevemos 5 minutos o 2 horas meditando, personalmente pienso que, cuando ocurre esto, es momento de parar y dejarlo para el día siguiente. Por mucha práctica o experiencia que tengas, no siempre está uno para meditaciones largas, del mismo modo que no todos los días está un deportista para hacerse 10kms, hay días que sólo está para 3. No es malo hacer menos, lo malo es no hacer nada.

Algunas buenas opciones tras la meditación son o una ducha/baño caliente, que nos ayudará más aún a incrementar la sensación de relajación, o un baño en el mar/oceano/lago/río, en caso de encontrarnos en algún entorno natural con fuente de agua cercana. También es recomendable realizar estiramientos antes de la meditación, pues estos ayudan a relajar y preparar el cuerpo, mejorando la relajación mental de la meditación. Personalmente, a veces medito incluso después de hacer ejercicio, al acabar la rutina del gimnasio y tal, tras estirar los músculos ejercitados, dedico 5 minutos, colocando una alarma en el móvil incluso, a meditar y relajarme un poco, volviendo a casa con una sensación de relajación y tranquilidad tanto en el cuerpo como en la mente bastante agradable.

Y eso es todo sobre la meditación básica. Así, en general, la realizo yo y noto resultados. Si tenéis métodos, experiencias o formas diferentes, podéis aportar en la sección de comentarios.

sábado, 28 de julio de 2018

Origen de los grados (kyu y dan) y cinturones (obi) en karate.

Para empezar este tema, hay que decir que todo el sistema de kyu, dan y obi de colores es algo extremadamente nuevo y moderno en lo referente a las artes marciales. Lo creó Kano Jigoro, fundador del judo, basándose en el sistema de grados del go, un juego de tablero japonés, cuando quiso que el judo fuese un deporte extendido y aplicable a todos los niveles de la sociedad, incluyendo a nivel estudiantil y en niños. Creando este sistema de niveles y grados progresivos, hacía que para gran parte de la población y, sobre todo, los niños, fuese más motivador el entrenar y avanzar, ya que por un lado tenían metas y objetivos a más corto plazo y, además, veían de forma evidente sus avances, a parte de tener una "recompensa", la satisfacción de aprobar el examen de grado.

Antes de crearse este sistema, se usaba el Menkyo, "Licencia" en japonés, que básicamente consistía en una serie de "títulos" que se otorgaba a los practicantes después de X tiempo de práctica continuada además de una serie de logros en cuanto a aprendizaje. Este sistema, en general, podía variar de una escuela y de un estilo a otro, pero a rasgos generales era más o menos que así:

  • Okuiri : Iniciación en el arte. Podía ser equivalente a lo que hoy día son todos los kyu.
  • Mokuroku : Certificado, se considerada la entrada oficial en el sistema, es decir, cuando realmente ibas a aprender los entresijos del estilo y profundizar en su estudio. Se dividía en tres niveles y podían corresponder, aproximadamente, a shodan, nidan y sandan, en ocasiones incluso hasta yondan.
    • Sho Mokuroku
    • Hatsu Mokuroku
    • Go Mokuroku
  • Menkyo: Licencia. A partir de aquí, ya se consideraba a alguien mínimamente versado y diestro en el estilo y tenía cierta consideración dentro del arte. Se dividía en 4 niveles que podían equivaler aproximadamente del godan al hachidan actual
    • Shoden Menkyo
    • Chuden Menkyo
    • Okuden Menkyo
    • Hiden Menkyo
  • Menkyo Kaiden: Se otorgaba tras, al menos, 30 años de práctica y estudio continuado del arte y sólo lo recibía aquel que iba a ser el heredero de la escuela, recibiendo también las instrucciones finales con los supuestos ougi (técnicas sucesorias, lo que se plasma en películas como "técnicas secretas súper destructivas" que, en la realidad, no lo eran tanto, eran más bien técnicas o estrategias algo extravagantes que pocos se esperaban y que hoy día no tienen mucha cabida, pues ya está todo inventado) del estilo. Es lo que hoy día consideramos kyudan y judan.

Incluso había sistemas que, directamente, no tenían grados, si no que los alumnos aprendían y, cuando el maestro estaba mayor e iba a dejar de instruir, elegía un alumno como sucesor y este tomaba las riendas de la instrucción, tal cual. Esto, de hecho, era algo bastante común en China.

Como he dicho anteriormente, Kano decidió tomar el sistema de grados del go y adaptarlo al judo. En el go, el sistema es tal que así:

  • Sanjukyu (30ºkyu) - Nijuichikyu (21º kyu) - Principiante 
  • Nijukyu (20ºkyu) - jukyu (10ºkyu) - Jugador casual 
  • Kukyu (9ºkyu) - Ikkyu (1ºkyu) - Jugador intermedio 
  • Shodan (1ºdan) - Nanadan (7ºdan) - Jugador avanzado, incluyendo el hachidan (8ºdan) como título especial 
A parte, tienen un sistema de dan específico para jugadores profesionales que va del shodan (1º) al kyudan (9º), añadiendo el judan (10º) como título especial. En este sistema, a aquellos que tienen kyu se les llama "mudansha", literalmente "quien no tiene dan", mientras que los que han alcanzado el shodan o superior se les llama "yudansha", "aquel que ostenta un dan". De aquí, Kano sacó el siguiente sistema:

RangoAdultoInfantilNombre japonés
Sexto kyū
(principiante)
Judo light blue belt.svg
Azul claro
Judo light blue belt.svg
Azul claro
rokkyū (六級)
Quinto kyū
Cuarto kyū
Judo white belt.svg
Blanco
Judo white belt.svg
Blanco
gokyū (五級)
yonkyū (四級)
Tercer kyū
Segundo kyū
Primer kyū
Judo brown belt.svg
Marrón
Judo purple belt.svg
Violeta
sankyū (三級)
nikyū (二級)
ikkyū (一級)
Primer dan
Segundo dan
Tercer dan
Cuarto dan
Quinto dan
Judo black belt.svg
Black belt 2nd dan.svg
Black belt 3rd dan.svg
Black belt 4th dan.svg
Black belt 5th dan.svg
Negro
shodan (初段)
nidan (二段)
sandan (三段)
yodan (四段)
godan (五段)
Sexto dan
Séptimo dan
Octavo dan
Judo red white belt.svg
Rojo y blanco
o
Judo black belt.svg
Negro
rokudan (六段)
shichidan (七段)
hachidan (八段)
Noveno dan
Décimo dan
Decimoprimer dan
Judo red belt.svg
Rojo
o
Judo black belt.svg
Negro
kudan (九段)
jūdan (十段)
juichidan (十一段)
Este sistema era el original creado por Kano en 1883. A día de hoy, en Japón, es normal que, aunque se mantiene el sistema de kyu, no haya cinturones de colores, habiendo algún dojo donde sólo se usan cinturones blancos y negros, otros donde a los mudansha de nivel alto se les pone el cinturón marrón y, en particular en las escuelas primarias, se añade a veces cinturón verde a grados intermedios.

Cuando Funakoshi Gichin estuvo por segunda vez en Japón y conoció y entrenó con Kano, Funakoshi se llevó de vuelta a Okinawa tanto este sistema como el judogi, con intención de adaptar ambos al karate, del mismo modo que hizo Ueshiba Morihei para su aikido. Después de Funakoshi, seguramente hubo muchas variaciones dentro del mismo Shotokan-ryu, sin hablar ya de las modificaciones que se hicieron en otros estilos de karate. Actualmente, tengo constancia de alrededor de 3 sistemas de grado dentro del Shotokan-ryu. Por un lado, está el que utilizan oficialmente en la Nihon Karate Kyokai, que consiste en:

  • Hachikyu - Cinturón blanco
  • Sichikyu - Cinturón amarillo
  • Rokkyu - Cinturón naranja
  • Gokyu - Cinturón verde
  • Yonkyu - Cinturón azul
  • Sankyu, nikyu e ikkyu - Cinturón marrón
  • Shodan y superior - Cinturón negro

Por otro está el que usamos en Kase-ha Shotokan-ryu, que es igual con una pequeña variación:

  • Kukyu - Cinturón blanco
  • Hachikyu - Cinturón amarillo
  • Sichikyu - Cinturón naranja
  • Rokkyu - Cinturón verde
  • Gokyu - Cinturón azul
  • Yonkyu - Cinturón violeta
  • Sankyu, nikyu e ikkyu - Cinturón marrón
  • Shodan y superior - Cinturón negro

En Kase-ha Shotokan-ryu añadimos un kyu extra, de modo que yonkyu/cinturón violeta es, en realidad, como una extensión, un añadido extra, al gokyu/cinturón azul. De hecho, no es raro que cuando alguien se examine de yonkyu en Kase-ha, un examen relativamente corto en comparación con los demás, se le pidan también partes del examen de gokyu/cinturón azul, al considerarse ambos grados casi como uno solo extendido.

Finalmente, hay sitios, independientemente del estilo, en los que se lleva un sistema similar al que llevaban donde hice aikido, donde el color de cinturones varía con respecto al modelo original de Kano pero el número de kyu se mantiene igual, siendo tal que:

  • Rokkyu - Cinturón blanco
  • Gokyu - Cinturón amarillo
  • Yonkyu - Cinturón naranja
  • Sankyu - Cinturón verde
  • Nikyu - Cinturón azul
  • Ikkyu - Cinturón marrón
  • Shodan y superior - Cinturón negro

Como digo, todo esto, al final, varía de un estilo a otro, de un sistema de lucha a otro y de un dojo a otro. Hay lugares donde los tres kyu de cinturón marrón los plasman añadiendo como una marca roja al cinturón cuando se es nikyu y dos marcas cuando se es ikkyu, por ejemplo. También a día de hoy, al menos en parte importante de occidente, en la mayoría de sistemas que siguen este patrón de colores también se utilizan cinturones intermedios formados por dos colores para los niños que inician la práctica, para evitar que avancen demasiado rápido, de tal modo que entre el blanco y el amarillo habría un cinturón blanco-amarillo, entre el amarillo y el naranja uno amarillo-naranja... Y así sucesivamente hasta llegar al marrón completo.

Respecto a los colores, hay mil y una interpretaciones y mil y una teorías, aunque personalmente creo que todo eso son, realmente, movidas de la New Age para darle significado y sentido a todo. Hasta donde tengo entendido, no hay ningún testimonio real y directo de Kano Jigoro, ni de Funakoshi Gichin, sobre por qué eligieron esa mezcla de colores para los cinturones. Pero el hecho es que a día de hoy hay quienes le han dado explicación a esto (sobre todo en sistemas algo más posteriores al karate o que, en su defecto, adoptaron el sistema de cinturones de colores después, como el taekwondo o la capoeira o el jiujitsu brasileño, que tienen una explicación clara de por qué usan tales o cuales colores). En general, una explicación relativamente uniforme al sistema de colores estándar y más extendido es esta:

Blanco: Blanco significa nacimiento, inicio, de una semilla. El cinturón blanco es un principiante buscando conocimiento del arte, es el inicio del ciclo de la vida y representa la semilla que yace bajo la nieve del invierno.

  • Amarillo: El amarillo representa los primeros rayos de luz solar que llegan a la semilla, dándole nueva fuerza con el inicio de nueva vida. El cinturón amarillo recibe sus primeros rayos de conocimiento por parte de sus instructores, abriendo su mente. 
  • Naranja: El naranja representa el poder creciente del sol al calentar la tierra para preparar el nuevo brote para la primavera. El cinturón naranja comienza a sentir cómo su cuerpo y su mente se abren y desarrollan. 
  • Verde: El verde simboliza el crecimiento de la semilla al brotar de la tierra, tratando de alcanzar el sol y empieza a convertirse en una planta. El cinturón verde aprende a fortalecer y refinar sus técnicas. 
  • Azul: El azul simboliza el cielo, hacia el cual la planta continua creciendo. El cinturón azul asciende en rango del mismo modo que la planta se hace más alta. La luz alimenta la planta para que continue creciendo. El estudiante se alimenta de conocimientos adicionales en su arte para continuar el crecimiento y desarrollo de su cuerpo y su mente. 
  • Violeta: El violeta simboliza el cambio del cielo del amanecer, del mismo modo que el estudiante se enfrenta a un nuevo cambio y se prepara para la transición a estudiante avanzado. El cinturón violeta comienza a entender el significado del cinturón negro. 
  • Marrón: El marrón representa la maduración de la semilla, el proceso de maduración y cosechamiento. El cinturón marrón es un alumno avanzado cuyas técnicas comienza a madurar y comienza a entender el fruto de su trabajo duro como principiante. 
  • Negro: El negro simboliza la oscuridad más allá del Sol. El cinturón negro busca conocimientos nuevos y más profundos de su arte. Cuando empieza a instruir a otros, planta nuevas semillas y les ayuda a crecer y madurar. Sus alumnos, de los cuales muchos crearán raices profundas en el arte, florecerán y crecerán a traves de los grados en un proceso sin fin de crecimiento personal, conocimiento e iluminación.

Esta es una de las explicaciones más extendidas que hay sobre el asunto de los colores, añadiendo normalmente el tema de que el cinturón negro, con los años de entrenamiento, se acaba desgastando y volviendo blanco, color del principiante, haciendo referencia al ciclo sin fin de crecimiento y aprendizaje personal e interno de las artes marciales, a que nunca, realmente, se alcanza la maestría absoluta y que siempre se es, de algún modo, un aprendiz.


Como he dicho antes, todo esto me parece una inventiva de la New Age para darle un significado a algo que, originalmente, no se tenía o se conocía. No digo que esté mal, simplemente que, hasta la fecha, no tengo constancia de que ninguno de los sistematizadores y usuarios originales del sistema de colores haya dado una explicación a ello y que cualquier explicación existente es algo sacado a posteriori.

Para terminar con el hilo, hablaré de mi opinión sobre todos estos sistemas. Personalmente, el sistema de cinturones de colores no me gusta. Es decir, me gusta poco o nada. Enfatizo lo de "cinturones de colores". El sistema de kyu-dan no me parece malo, al revés, está bien organizado y estructurado, pero no me gusta el ir cambiando los colores. Es por mera cuestión estética, supongo. Personalmente, me gustaría que en mi futura y por ahora imaginaria escuela se usasen simplemente cinturones blancos y negros o, en su defecto, blancos, marrones y negros. El motivo, además de que me parece más estético que todo el dojo lleno de colorines por doquier, es que, precisamente, a simple vista no se distingue el grado real de los practicantes salvo que ya tengan shodan (o en su defecto sankyu, nikyu e ikkyu si se añade el marrón). Todos, a simple vista, son iguales y el único modo de distinguirlos es en el momento en que realicen sus técnicas, las cuales mostrarán su auténtico nivel. De este modo, por un lado, se favorece el que los alumnos entrenen entre ellos sin tratar de elegir el compañero por el color de su cinturón (cosa relativamente común en la gente nueva, que o busca a los más nuevos o a los más antiguos, ya sea para entrenar más fuerte o para entrenar más relajado), si no que tienes que elegir compañero tal cual, pues hay que entrenar con todos. Por otro lado, nadie puede tener la tentación de inflar su ego por el hecho de tener el cinturón de color TAL mientras que su compañero tiene el de color CUAL, ambos son exactamente iguales. Incluso si se añadiese el marrón para identificar a los mudansha más avanzados, siguen siendo 3 kyu con un solo cinturón, por lo que los mismos mudansha avanzados son iguales, independientemente de que uno adquiriese sankyu ayer y otro se examine de shodan mañana.

Del mismo modo y por este mismo motivo, el sistema Menkyo me gusta muchísimo, pues todos los que se considerarían mudansha se llaman "iniciados" y no tienen signos que los diferencien, salvo su propia técnica, y la distinción comienza en cuanto reciben el título de mokuroku. Más aún, el adquirir dicho título es algo honorífico, sigue sin haber nada físico en la indumentaria que represente dicho grado o título. Creo que, dentro del dojo, las únicas muestras de distinción entre los estudiantes deben ser, por un lado, su técnica y nivel reales, y por otro la posición que adoptan al alinearse en el dojo para los saludos, momento que, además, también muestra la honestidad y sinceridad que tienen en caso de dejar a otro compañero colocarse más hacia la derecha. Pero esto es un tema de etiqueta y protocolo del dojo que, quizá, trate en otra publicación, no en esta.

Lo dicho, personalmente me gustan el sistema Menkyo y el sistema kyu-dan siempre y cuando no se involucren los cinturones de colores. Por lo demás, creo que es un sistema súper adecuado y súper bien organizado para vigilar el avance de los estudiantes. Por algo será que la mayoría de sistemas de lucha que no contaban con modo objetivo de evaluar el avance de sus alumnos han terminado adoptando este mismo sistema, dándole un nombre u otro y usando unos colores u otros, pero el mismo sistema a fin de cuentas.

sábado, 21 de julio de 2018

Diferencia real entre el karate y otros sistemas de lucha japoneses.

Como mencionaba en un tema anterior, el karate es un estilo que se diferencia muchísimo de la inmensa mayoría de sistema de lucha puramente japoneses, y en particular el Shotokan-ryu, estilo en el cual me centraré porque es del que más conozco, se diferencia especialmente del resto de estilos de karate, ya que ha evolucionado de forma diferente al resto de estilos de herencia puramente okinawense. Esta diferencia es visible tanto a nivel de técnicas como a nivel práctica física en ciertos ejercicios y elementos. Lo primero que debemos hacer, es establecer un poco cuales son los estilos de lucha japoneses generales o más conocidos principalmente.

Por un lado, tenemos diversos sistemas de lucha con arma con sus estilos y escuelas. De este modo, tenemos el kenjutsu, que es la esgrima japonesa, pero dentro del kenjutsu contamos con Jigen-ryu, Tennen Rishin-ryu, Niten Ichi-ryu, entre otros, unos más famosos y conocidos que otros. Dentro del ámbito de la espada también contamos con el Battojutsu/iaijutsu/iaido, y así con mil variantes según el modo de enfocar la esgrima, el tipo de espada usada (katana, wakizashi, nodachi, etc.) y otros mil elementos. Después tenemos otros estilos de armas como el kyujutsu/kyudo, que es la arquería, el naginatajutsu, que es el uso de alabarda y así con otros mil millones de armas.

Respecto a la lucha sin armas, en general en Japón, aunque existían mil escuelas, la mayoría de las veces nos han llegado con el nombre general de jujutsu/jujitsu/jiujitsu, destacando dentro de las escuelas el Daito-ryu aikijutsu, a partir del cual surgió el aikido de mano de Ueshiba Morihei. No se puede dejar de mencionar el heredero directo del jujutsu, el judo, creado por Kano Jigoro. Ajeno a esto, en Japón la mayoría de las veces se aprendían las técnicas cuerpo a cuerpo como un apartado más de la formación marcial en las escuelas de esgrima y solían recibir el nombre general de taijutsu, lucha cuerpo a cuerpo. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, en el ninjutsu, sistema que, originalmente, se basa sobre todo en las técnicas de ocultación, espionaje y robo, aprendiéndose de forma accesoria, por si fuese necesario, el uso de armas y lucha cuerpo a cuerpo, además de aprender también la fabricación y uso de explosivos y diversos venenos, entre otros mecanismos para distraer y causar confusión. Y, finalmente, uno de los sistemas más famosos de Japón, principalmente por la apariencia de sus luchadores, el sumo, que de forma relativamente temprana evolucionó a una forma de deporte con parte ritual y tal y que, por lo tanto, no se enfocaba desde el punto de vista marcial para la lucha, aunque sí tenía una carga ritualística y artística muy fuerte.

A rasgos MUY, enfatizo, MUY generales, así se categorizan los sistemas de lucha japoneses. Los sistemas de lucha cuerpo a cuerpo japoneses destacan porque, aunque se aprende (aprendía, más bien) a golpear con puños y piernas, estos eran recursos esporádicos y poco usados. A fin de cuentas, ¿cómo vas a darle un puñetazo, o una patada, a alguien que porta una armadura y protección en el rostro? era más probable lesionarse la mano o el pie antes de conseguir romper su armadura, y requeriría un tiempo del que no se dispone en el campo de batalla.

Cabe apuntar que Japón es un país que, como poco, insisto en el "como poco", estuvo en guerra civil desde  1467 hasta 1615. Son casi 150 años, que se dice pronto. Es lógico asumir que sus sistema de lucha, tanto con armas como a mano vacía, evolucionasen enfocados a la lucha en el campo de batalla con armaduras y de más.

Por este motivo, el jujutsu y la mayoría de sistemas de taijutsu están principalmente enfocados y especializados no en el golpeo, a pesar de que lo aprendan, si no en las técnicas de luxaciones, proyecciones y ataques a puntos dolorosos no protegidos por las armaduras. Necesariamente, las armaduras debían dejar las articulaciones de todo el cuerpo móviles, por lo que cualquier guerrero era susceptible de que le luxasen una muñeca, un codo, una rodilla o cualquier otra articulación. A parte, aun llevando armadura, cualquiera es susceptible de ser, de algún modo, levantado del suelo y lanzado. Finalmente, ciertas zonas como axilas, partes del cuello, ojos y algunas zonas de cadera y piernas también tenían puntos débiles, por lo que ciertos ataques con las falanges de los dedos a esas zonas podían ser útiles también. En Okinawa, la historia era diferente.

Por un lado, Okinawa fue durante bastante tiempo un poco zona de huida para todo tipo de delincuentes, bandidos y asesinos. Cualquiera que en la isla principal de Japón dijese que venía o que había nacido en Okinawa era considerado al instante como un paria y alguien a quien tener miedo a partes iguales, y la vida en el archipiélago de las Ryukyu, nombre que recibía en aquel entonces, era extremadamente dura incluso para los aldeanos y campesinos. Esto fue así durante cierta parte del feudalismo.

El caso es que, evidentemente, en Okinawa existían personas normales, no sólo delincuentes. Era un reino y tenía sus campesinos y sus artesanos y su nobleza y todo eso. Durante un periodo bastante largo, cuando se consiguió unificar Okinawa bajo un sólo gobernante, para evitar alzamientos y movimientos en contra, se estableció un decreto de prohibición de armas. Aún así, era evidente que podía seguir habiendo bandidos y salteadores en los caminos y similares portando armas que atacasen a mercaderes y campesinos, por no hablar de que, al ser una isla, era fruto de ataques de piratas en ocasiones, de modo que los aldeanos y campesinos quisieron buscar su propio método para defenderse a pesar de no poder usar armas. Hicieron dos cosas:

Por un lado, comenzaron a aprender a usar el equipamiento del campo, las hoces, palos, pesas y de más herramientas, como armas, desarrollando lo que hoy conocemos como kobudo. Es curioso como, en Japón, los ninja hicieron algo similar a la hora de crear su arsenal, pues muchos venían de clase baja, campesinos y aldeanos.

Por otro lado, comenzaron la práctica de sus sistemas autóctonos de lucha de forma secreta, camuflándolo entre las danzas folclóricas de la zona, de modo que si inspectores de la corte pasaban cerca no lo identificase como técnicas de lucha. Este sistema era, estando en una isla y enfrentándose generalmente a piratas y bandidos, para defenderse de personas que no solían portar armadura, o al menos no armaduras completas, susceptibles a golpes de todo tipo, puños, codos, rodillas, pies... no sólo a luxaciones. Por otra parte, cuando comenzó a mezclarse con las técnicas de kung-fu aprendidas por los marineros chinos, el kung-fu es mayoritariamente un sistema de golpeo en la mayoría de estilos clásicos de la época. Esta es una de las primeras diferencias entre la lucha cuerpo a cuerpo japonesa y la okinawense, que el cambio de oponente implica un cambio radical en el enfoque del sistema en sí.

Cuando se dio la toma de Okinawa por el clan Satsuma, samurais hechos y derechos, con armaduras y, además, usuarios del Jigen-ryu kenjutsu, un estilo que ya era devastador en los campos de batalla contra oponentes con armadura, imaginad contra el pueblo okinawense, que sólo el ejército real portaba equipamiento bélico. Los okinawenses debían enfocar su sistema de lucha a la lucha contra guerreros fuertes, organizados, entrenados y, además, con armas y armadura. Pero no podían dedicarse a cambiar totalmente el enfoque de su sistema y especializarlo en luxaciones y agarres, eso requiere demasiado tiempo. Debían buscar el modo de que su especialidad, el golpeo (esto no significa que no tuviesen luxaciones y similares, las tenían, pero no eran especialidad. No era el objetivo), fuese efectivo contra gente armada y protegida. Esta, es la otra diferencia entre el karate y los sistemas de lucha japoneses. Buscaron el modo de usar técnicas de golpeo de forma eficiente contra gente armada y con armadura, en lugar de recurrir a luxaciones y proyecciones.

De este modo, en el karate empiezan a desarrollarse y especializarse diversos elementos como el tai sabaki, para esquivar adecuadamente ataques de espada y lanza, el método de lucha desde media-larga distancia, para que las armas no nos alcancen, las entradas fugaces y contundentes en la guardia del oponente, con golpes devastadores capaces de romper la armadura y después golpear sus cuerpos, y las salidas veloces retomando la distancia, para asegurarse de que un ataque a la desesperada o con espada corta no los alcanzaba. Aquí es donde se aprecia la especialización del karate, el modo de luchar tan característico y propio que, por norma general, no se ve en ningún otro sistema de lucha. De forma irónica, esos modos de lucha son, precisamente, característicos del Jigen-ryu, además de otros elementos como el deai (go no sen, sen no sen y sen sen no sen) que, al menos, Gigo incorporó al karate pero que, con total seguridad, en esta época ya estaban incluidos. Como digo en la publicación anterior, la teoría es que Matsumura había estudiado Jigen-ryu, pero mucha gente discrepa de esto (a fin de cuentas, ¿cómo vas a enseñar tu estilo de esgrima a la gente que estás invadiendo?). Quizá los mismos okinawenses aprendieron dichos conceptos de ver luchar a los samurai de Satsuma. O quizá fue simplemente una evolución propia del oponente que tenían y que ambos estilos se parezcan es mera coincidencia. Pero la gran diferencia viene ahora.

En Japón, la concepción de las artes marciales era tal que si estabas sano y fuerte para ser un guerrero, entonces podías entrenar, porque así te mandamos al campo de batalla, que es lo que hace falta. Si estás enfermo y/o eres débil de salud, entonces no entrenas, porque no tiene sentido que entrenes si no va a ser para ir a luchar. No sería hasta bastante más tarde, cuando empezasen los períodos de paz, que se tratase de enfocar ciertos estilos al desarrollo personal y a mejorar la salud.

En China, ya con la llegada de Bodhidarma al Templo Shaolin con Las 18 manos del monje y posteriormente con Zhang San Feng en Wudang, se habían desarrollado artes marciales que no sólo servían para luchar y defenderse de agresores, si no que además podías practicarlas para mantener la salud, recuperarte, fortalecerte y sentirte mejor. Eran sistemas que, realmente, podían practicar personas enfermas y de salud delicada para simplemente mejorar. Y esto es lo que llegó a Okinawa.

Estos estilos y ejercicios, estos conceptos de "realizando esta serie de movimientos diariamente, tu cuerpo se recupera, sana mejor y se fortalece" fue una parte importante de lo que arraigó en el tode/uchinadi. De ese modo, tenemos algunos kata como Sanchin o Hangetsu que son completa o parcialmente respiratorios, o kata como Jion y Sochin, que ayudan a desarrollar la fuerza física y el asentamiento al suelo, la estabilidad. Y, como estos, muchos ejemplos más. Sin tener que ir más lejos, el propio Funakoshi Gichin afirma que siempre fue un joven debilucho y enfermizo hasta que inició la práctica del karate, mediante el cual mejoró su salud y se volvió más fuerte. Funakoshi Gigo, su hijo, fue diagnosticado de tuberculosis con 7 años y se dijo que no pasaría de los 20. Vivió hasta los 39 años, siendo lo normal no pasar de los 24-25 años en aquella época con esta enfermedad, y ya en sus últimos años se dice que su vida se limitaba a estar en la cama todo el día, levantarse para entrenar y volver a la cama.

Esto es lo que hace tan diferente el karate de otros sistema de lucha japoneses, que en su desarrollo más básico traía incluido el elemento de que la práctica del sistema no sólo permitiese a alguien defenderse, si no que también sirviese para mejorar la salud y estar fuerte y sano, mientras que le resto de sistemas japoneses tuvo que hacer toda una readaptación a esto cuando se acabaron los períodos de guerra. Mientras que en Japón los sistemas de lucha se crearon y desarrollaron inicialmente para ser usados en la guerra, en Okinawa, casi desde el inicio, su sistema se vio mezcla de un sistema de lucha más civil (lo usaban los guardaespaldas personales del rey también, pero a fin de cuentas el luchar sin armas contra gente armada es propio de civiles, no de soldados) que militar y una serie de ejercicios para mejorar la salud y estado físico en general.

Evidentemente, este matiz no es exclusivo del karate. Como ya he dicho, esa particularidad le viene, precisamente, de los sistemas chinos que han estudiado tantísimos maestros durante toda la evolución del karate y que han ido aportando pequeñas cosas, además del intercambio cultural y marcial de los mercaderes okinawenses y chinos en sus inicios, por lo que la mezcla de "sistema de defensa civil" junto a "sistema de mejora de salud y físico en general" es algo que en China se da muchísimo, pero el hecho de que el karate, y en particular el Shotokan-ryu, además, evolucionase a un sistema de combate como el que tiene, dinámico, veloz, potente, enraizado y estable, demoledor, para enfrentar a un hombre desarmado y con ropa normal a un oponente con una espada larga y una armadura, la mezcla de esos tres elementos, es lo que hace el karate tan único en general y tan destacable dentro de los propios sistemas japoneses. Ni mejor ni peor, ojo, sólo único en general y destacable en lo referente a los sistemas japoneses.

miércoles, 18 de julio de 2018

Historia e influencias que recibió el karate desde su origen hasta hoy día.

Para hablar de las influencias del karate, es obligatorio hablar de la historia del karate en si misma.

Hay dos orígenes que en cierto momento se unen y dan lugar a lo que más adelante acabaría recibiendo el nombre de karate. Estos orígenes son China y Okinawa.

Para hablar del origen de China, tenemos que remontarnos aproximadamente al 500 d.C cuando el primer Bodhidharma llegó al Templo Shaolin y, al ver que los monjes, en pos de los rezos y meditación, habían descuidado su cuerpo, les enseñó una serie de ejercicios para mantenerse activos, fuertes y sanos, entre ellos uno en particular llamado "Las 18 manos del monje". Estos ejercicios acabarían derivando en lo que se conoce actualmente como kung-fu Shaolin, un estilo que, generalmente, es famoso por otorgar bastante resistencia y dureza física y que los ejercicios internos que tiene son enfocados a endurecer y fortalecer más el cuerpo por norma general.

Unos 800 años más tarde, uno de los estudiantes del templo, Zhang San Feng, abandona el lugar con la intención de estudiar otras vías marciales ajenas a la de Shaolin. Se dirige a un tempo situado en la montaña de Wudang. Aquí, se dice que encontró la inspiración para desarrollar ejercicios y trabajos más internos, centrados mucho más en la respiración y el ki y usando poca o ninguna fuerza física. Todo esto acabaría derivando en lo que hoy se conoce como Taiji quan (Taichi para los amigos), nucleo de la práctica marcial en Wudang, entre otros sistemas también menos internos.

Con respecto al origen de Okinawa, como cualquier otro pueblo sobre la tierra, los okinawenses desarrollaron sus propios sistemas de lucha y enfrentamiento tanto con armamento como a mano vacía. Este sistema era llamado por ellos "te", "mano". En algún momento, fruto del comercio con China, los marineros de una y otra región comienzan a intercambiar conocimientos, de modo que ciertos elementos de kung-fu comienzan a mezclarse con el "te" okinawense. Esto acabaría en el desarrollo de lo que hoy día se llama "Tode" o "Uchinadi", que significa algo así como "Mano china", cuyo mayor desarrollo fue en las ciudades de Naha, Shuri y Tomari.

Okinawa tuvo durante muchísimos años una prohibición de tenencia de armas, impuesta por su rey para evitar levantamientos y enfrentamientos entre las diferentes regiones de la isla. El caso, es que en cierto momento el Shogunato japonés permitió al clan Satsuma, de Kyushu, invadir la isla de Okinawa, que fue tomada con facilidad. Al final, el rey de Okinawa era una simple marioneta en manos del clan Satsuma, el cual perpetuó la prohibición de armas.

En este contexto, tanto el rey como la nobleza okinawense necesitaba algo con lo que defenderse tanto de los samurai de Satsuma como de las presiones de marineros y piratas de regiones occidentales que intentaban entrar en Okinawa.

Aquí, aparece la figura de Peichin Takahara, un monje budista maestro de tode que comenzó a enseñar a Santunuku Sakugawa. Este último, más adelante, estudió también el kung-fu de la Grulla Blanca bajo la tutela de Kong Su Kung, un dignatario chino. Como apunte, en honor a este dignatario, creó el kata Kusanku (forma de leer su nombre para los okinawenses), que más tarde se convertiría en Kanku y, por ende, en Kanku Dai y Kanku Sho en el Shotokan-ryu.

 El caso es que, posteriormente, Sakugawa acabaría enseñando su tode, con elementos ahora también del kung-fu de la Grulla Blanca, a Matsumura Sokon, instructor personal de la familia real okinawense.

Matsumura viajo a China para estudiar las artes marciales e incluso se dice que estudió en el Templo Shaolin, entre otros lugares. Se le considera autor de katas como Naihanchi (Tekki), Seisan  (Hangetsu), and GojushihoChinto (Gankaku), Pinan Nidan, y Patsai (Bassai).

Algunos también afirman que era diestro en el estilo Jigen-ryu kenjutsu, estilo de esgrima usado por los samurai de la región de Satsuma, famoso por ser un estilo muy potente y feroz cuyos practicantes mataban de un solo tajo cortaba al rival del hombro a la cadera y que eran capaces de recorrer distancias relativamente largas (de 2 y 3 metros de distancia) a grandes velocidades y sorprender a sus rivales antes de lanzar su famoso tajo desde la guardia característica de estos, el hassou no kamae.

Aprendices de Matsumura fueron Azato e Itosu, también trabajadores de la corte real okinawense y, en el futuro, maestros de Funakoshi Gichin, entre otros.

Itosu se considera responsable de haber dividido Pinan Nidan en los 5 kata básicos (de shodan a godan) y Naihanchi/Tekki en 3 (de shodan a sandan), Kanku, Basai y Gojushiho en dos (Dai y Sho), de crear Chinte y Rohai, kata que después se convertiría en Meikyo. Incluso Enpi, se dice, puede seguirse el rastro hasta Itosu.

También cabe mencionar a Seisho Aragaki, otro maestro de tode y kobudo de la corte okinawense que estudió artes marciales durante sus viajes a China y que se considera creador de katas como Unsu, Nijushiho y Sochin (Al menos, el Sochin practicado en Shito-ryu. Con el de Shotokan-ryu hay discrepancias). Uno de sus alumnos de Kanryo Higaonna, fundador del Goju-ryu karate y principal aportador de la versión actual del kata Sanchin a todos los estilos de herencia okinawense, kata que se cree deriva de los ejercicios internos realizados en Wudang para mejorar la salud y el estado interno del cuerpo mediante la respiración.

Volviendo a la linea del Shotokan-ryu, Funakoshi Gichin estudió, primero, bajo la tutela de Itosu, pero posteriormente aprendió también de Azato e incluso Matsumura, entre algunos otros.

En cierto momento, Funakoshi viaja a Japón para presentar el karate ante la familia imperial japonesa. Dicha presentación es un éxito y, cuando vuelve para hacer más exhibiciones del arte okinawense, conoce a Jigoro Kano, fundador del judo, con el cual intercambia conocimientos y técnicas, además de adoptar tanto su uniformidad como su sistema de grados para el karate. De este encuentro surgen gran parte de las técnicas de proyecciones de las que consta el karate, plasmadas todas en el libro Karate-do: Kyohan de Funakoshi.

En cierto momento, su hijo Funakoshi Gigo asume la responsabilidad de impartir gran parte de las clases y realiza gran cantidad de modificaciones al estilo, creando y priorizando las posiciones bajas como fudou dachi e incluso creando gran parte del arsenal de patadas actual, como yoko geri (antes, yoko geri era un mae geri hacia el lado) o el ushiro geri hacia el frente, dando un giro (antes, ushiro geri se daba únicamente hacia atrás, sin girar para poder darla al frente), además del ura mawashi geri.

Enfatizó el hecho de atacar desde distancias largas, con pasos completos, el clásico oi tsuki e hizo desarrollo en los trabajos básicos de gohon kumite, kihon ippon kumite, jyu ippon kumite. Finalmente, creo el trabajo de jyu kumite (cosa que a su padre no le gustaba nada, pues afirmaba que, tal como él había aprendido, en karate sólo se peleaba para matar, no para hacer ejercicio o lucirse). También se le considera creador o gran aportador en la creación de los kata Taikyoku Shodan, Nidan y Sandan, Wankan y Ten no Kata. Profundizando en su conocimiento del karate, se dice también que viajó a Okinawa y que de allí se trajo algunos kata de bojutsu adaptados al karate (quizá, precisamente, alguno de los mencionados anteriormente) y el kata Sochin practicado en Shotokan-ryu, aunque esto último no está del todo corroborado.

Se cree que, en su investigación  del karate e intento de desarrollarlo, o bien descubrió la conexión de este con el Jigen-ryu kenjutsu (asumiendo que, efectivamente, Matsumura conociese este estilo) e intentó volver a traerla a flote o, en su defecto, lo estudió por sí mismo para tratar de incorporar ciertos elementos de este estilo al karate, motivo por el cual se enfatizó tanto el trabajo de técnicas más largas (oi tsuki) e incluso el uso de ciertas técnicas de mano abierta cuya preparación y desarrollo recuerdan a un corte de espada desde el hasso no kamae (shuto gamen uchi, en concreto), junto con el matiz del Shotokan-ryu de basarse en la distancia media-larga para hacer entradas rápidas, súbitas, potentes y letales en la guardia del oponente, realizar uno, dos, tres golpes y luego volver a salir de la guardia a una distancia segura, similar al modus operandi de los espadachines de Satsuma.

Durante el final del tutelaje de Funakoshi Gichin y todo el tutelaje de Funakoshi Gigo, estaba una figura que, en muchos círculos de Shotokan-ryu actual, se considera hoy día un paria. Esta figura es la de Kase Taiji.

Kase era hijo de un godan de judo, iniciando el aprendizaje de este estilo antes de tener 6 años, alcanzando hasta el rango de nidan. También, durante su niñez, estudió algo de aikido y kendo, pero con 15 años, tras leer uno de los libros de Funakoshi, decidió iniciar el entrenamiento de este bajo su tutela y, posteriormente, la de su hijo Gigo.

Durante su aprendizaje, fue instructor jefe europeo para la JKA e instructor de kumite de la federación. Entre sus alumnos se encuentran Enoeda y Shirai, dos figuras importantes en la historia del karate de la JKA.

Se dice que Kase fue uno de los que participó activamente con Gigo en el desarrollo del karate, el uso de nuevas posiciones más firmes, sólidas y potentes, la creación de las nuevas patadas y el sistema de kumite y enfrentamiento actual tan parecido al ya mencionado Jigen-ryu kenjutsu. Por esto, el karate de Kase se desarrolló manteniendo todos estos elementos hasta, finalmente, acabar desvinculándose de la JKA y creando posteriormente su propia rama de karate, el Kase-ha Shotokan-ryu Karate-do.

Finalmente, Gigo muere de tuberculosis siendo bastante joven y toma el relevo como cabeza del karate japonés Nakayama Masatoshi, karateka que había pasado muy poco tiempo entrenando con Gigo y que, además, pasó mucho tiempo en China y, para cuando volvió, Gigo ya había muerto o estaba a punto, no pudiendo ver y estudiar parte importante del trabajo que este aportó al karate, salvo ciertas evidencias, dando lugar finalmente a la JKA, la Japan Karate Asociation (Nihon Karate Kyokai) y al Shotokan-ryu que, generalmente, es conocido en la mayoría de sitios del mundo con la correspondiente evolución que ha tenido hasta el día presente, en gran parte como karate deportivo.

Tras ver toda la historia del karate y haber hablado de diferentes maestros de este estilo, podemos ver que, en realidad, el karate ha tenido una inmensa mayoría de su influencia en las artes marciales chinas. Desde su origen como tode por los marineros chinos, los guerreros okinawenses que viajaron a China y aprendieron, entre otras cosas, Las 18 manos del monje de Shaolin, quien aprendió el estilo de la Grulla Blanca, quien trajo como herencia de Wudang el Sanchin... Posteriormente, el Jigen-ryu kenjutsu, la influencia del judo tanto por lo aprendido por Funakoshi como la posterior aportación de Kase...

Es un estilo que ha bebido de gran cantidad de fuentes, pero lo que lo hace un estilo realmente tan diferente del estilo de estilos japoneses es, por un lado, que originalmente no es japonés, si no okinawense, un reino que era ajeno a Japón hasta ser conquistado, y por otro lado el tener tantísima influencia de estilos chinos, que tienen un enfoque diferente de las artes marciales al que se tenía en Japón en general y, por lo tanto, un objetivo diferente en la práctica. Pero sobre las diferencias entre el karate y el resto de estilos de lucha japoneses hablaré en otro artículo. Por ahora, mantengámonos en este.

Espero que el hilo os haya servido, tanto para ver parte de las influencias de las que bebe el karate (que, para comprender y mejorar el karate, puede ser productivo y bueno el estudiar dichos estilos, ya sea a nivel académico/literario o a nivel físico si fuese posible) como para tener una idea general de la historia del karate. También espero que no se haga muy coñazo la lectura, pues es un tema denso y largo con gran carga de nombres y de datos que entiendo puede hacerse pesados a muchas personas.

Dicho esto, muchísimas gracias a todos aquellos con paciencia para leerlo, espero os guste.

domingo, 15 de julio de 2018

Pensamiento interno o pensamiento externo.

Ojeando internet, aburrido, buscando cosas de forma relativamente aleatoria mientras me animaba a hacer algo, acabé llegando a unas cuantas de las famosas citas de Miyamoto Musashi. Hubo dos, en concreto, que llamaron mi atención. Fue así porque, de algún modo, me parecían un poco contradictorias de algún modo. Al menos, lo son si lo que expresan se desarrolla hasta cierto punto. Las citas fueron las siguientes:

- Piensa con ligereza sobre ti mismo y piensa en profundidad sobre el mundo.

- No hay nada fuera de ti mismo que pueda hacer mejor, más fuerte, más rico, más rápido o más listo. Todo está en tu interior. Todo eso existe. No busques nada fuera de ti.

La evidente contradicción que veo es que, por un lado, nos dice que debemos buscar más cosas en el mundo, en cómo funciona, cómo está formado, en qué se basa, e ignorarnos a nosotros, pues somos pequeños, efímeros, una mota de polvo en todo esto. Pero, por otro lado, precisamente nos dice que, a la hora de conseguir algo, de alcanzar algo, de lograr una meta, es en nuestro interior donde debemos mirar, donde se encuentra todo el potencial para alcanzar todo aquello que busquemos.

¿Como puede ser posible que debamos pensar con ligereza sobre nosotros pero, a la vez, que sea dentro nuestra donde debamos buscar lo que necesitamos para alcanzar nuestras metas y superarnos?

¿No significa eso, precisamente, que debemos mirar más en nuestro interior, pensar sobre nosotros, conocernos, entendernos, descubrir qué y quiénes somos? ¿No es eso, precisamente, pensar en profundidad sobre nosotros mismos?

¿Podemos ser capaces de sacar lo mejor de nosotros, todo ese potencial que nos permite superar la adversidad, los obstáculos, las taras que nosotros mismos y el mundo nos ponen por delante, pensando con ligereza sobre nosotros?

¿Se puede, tan siquiera, ser realmente feliz y saber lo que uno quiere y busca sin pararse a pensar en profundidad sobre uno mismo?

¿Se puede comprender y pensar realmente en profundidad sobre el mundo sin habernos intentado comprender a nosotros mismos?

Debemos suponer que el mundo, el universo, es más complejo y complicado de lo que somos nosotros mismos, ¿acaso podemos llegar a entender una ínfima o minúscula parte del mundo si no somos capaces de entendernos y conocernos a nosotros mismos? ¿O, quizá, al hacer el intento de vislumbrar y conocer algo tan grande como el mundo y el universo, es cuando acabamos adquiriendo la capacidad de entender algo tan ínfimo y trivial como nosotros?

Esperaba que, a medida que escribía esta entrada, el desarrollo del texto me llevase, al menos, a algún tipo de conclusión o respuesta, aunque fuese una breve y escueta, como un tentempié, pero... Veo que nada más que consigo más y más preguntas acumuladas.

¿Quizá precisamente, para Musashi, pensar "con ligereza" sobre uno mismo era pensar lo justo y necesario, entendernos y conocernos lo suficiente como para emprender el siguiente camino, que es alcanzar nuestra meta, sin más, y dedicarnos el resto del tiempo a pensar en el mundo?

¿O nada de esto tiene absolutamente nada que ver con lo que interpretamos y/o pensamos y, en realidad, quería decir algo totalmente diferente en alguno, o en ambos, casos?

Personalmente, esta entrada no me ha ayudado a llegar a ninguna conclusión satisfactoria. No sé si a quienes lo leáis os hará, tan siquiera, llegar al mismo nivel de duda e interrogante que acabo de llegar to. Si lo hace, quizá haya hecho algo bien. Si no lo hace, quizá precisamente seáis vosotros quienes estáis haciendo algo bien.

lunes, 9 de julio de 2018

Bunkai, ese pobre incomprendido.

Como practicante de karate, he visto muchos instructores y maestros tratando de descifrar el significado real de los kata, desentrañar el modo de aplicarlos de forma fidedigna y efectiva en lo que llamamos "bunkai".

Hay muchísima controversia en cuanto a esto. kilómetros y kilómetros de literatura sobre de qué modo se deben analizar los kata para sacar su bunkai. Al final, realmente, no creo que haya UNA forma correcta de aplicar el bunkai, pero sí creo que hay un modo de analizarlos y estudiarlos para sacar un bunkai práctico y efectivo.

Esto quiere decir que, aunque no considero MI forma de aplicar TAL parte de un kata como la única correcta y verdadera, sí hay modos que los considero, cuanto menos, poco prácticos e incluso absurdos en cuanto a la filosofía y objetivo del karate como arte marcial. Algunos ejemplos de esto es, por ejemplo, aplicar una parte de un kata que es únicamente un movimiento de defensa como, precisamente, un movimiento de defensa y nada más. Personalmente, pienso que si en el kata hay sólo un movimiento de defensa (por poner ejemplos, el final de Heian Nidan, que tiene únicamente gedan barai y age uke) es porque o bien en el bunkai hay que aplicar un contrataque añadido a dicha defensa o porque dicha defensa puede aplicarse también como un ataque, luxación o proyección, cosa que puede hacerse en el 99% de los casos, ya que desde la filosofía y objetivo del karate es absurdo realizar un simple movimiento de defensa y dejar al oponente ahí, tan tranquilo, con su ataque defendido pero nada más. Lo lógico y natural es eliminarlo de algún modo, aunque en el kata no se muestre de forma específica.

Pero, en vez de seguir plasmando nada más que mi opinión sobre esto, voy a exponer una serie pautas y elementos que se muestran en el libro "La vía del kata" de Lawrence A.Kane y Kris Wilder, un libro que recomiendo encarecidamente a todo karateka, e incluso cualquier artista marcial cuyo sistema tenga kata, pumse, puños o formas de cualquier tipo, ya que da una visión brutal y súper buena del kata y de cómo analizarlo y estructurarlo.


1- Que no te engañe la regla del enbusen:

Aunque a la hora de realizar un bunkai, sobre todo si realizamos el kata entero en bunkai, se prefiere y queda estéticamente mejor si conseguimos mantener la máxima fidelidad del enbusen del kata, esto no es realmente necesario. Podemos modificar ligeramente las direcciones a las que se apunta o incluso desplaza en ciertos movimientos, o modificarlas totalmente. También, a la hora de realizar el bunkai, se pueden realizar las técnicas alternando libremente entre la versión omote, ura y go del kata. Por ejemplo, podemos aplicar el movimiento 3 del kata X en omote, pero el movimiento 4 aplicarlo según la versión go del kata y el 5º movimiento o técnica realizarla según la versión ura, según convenga al pragmatismo y efectividad de la técnica o de nuestra versión del bunkai.


2- Las técnicas ejecutadas en avance implican un ataque, mientras que las técnicas ejecutadas en retroceso implican defensa.

Esto significa que, aunque en el kata se realice un age uke o un uchi uke avanzando tal cual sin ningún tipo de contraataque, esa técnica se debe aplicar como un ataque o luxación. Se puede hacer de mil modos. Incluso, se puede aplicar como ambos utilizando el kamae del hikite como una defensa, en lugar de como un kamae tal cual, y la defensa en sí misma como el ataque. Por ejemplo, en age uke, antes de realizar la defensa en sí, alzamos el brazo contrario con la mano abierta, para luego bajarlo a la cadera y levantar el brazo que realmente defiende. Podemos utilizar esta mano para defender el ataque del oponente al tiempo que avanzamos para, al finalizar el desplazamiento, convertir el brazo que defiende en un brazo que ataca, ya sea modificando el age uke por un ataque de enpi o, directamente, realizando el mismo movimiento de age uke pero para golpear con el antebrazo en el cuello o barbilla del oponente. Esto se puede buscar y aplicar con cualquier defensa, a la vez que se puede añadir alguna técnica intermedia extra por el bien de la efectividad del bunkai, modificando ligeramente el kata en sí mismo.


También cabe apuntar que, como he dicho antes, los movimientos del bunkai se pueden realizar tomándolos del kata en omote, en ura o en go, por lo que un movimiento que en el kata original era avanzando, en la versión go del kata sería retrocediendo y, por lo tanto, aplicable como una defensa sin problema alguno. Eso sí, requeriría añadir un contraataque posterior o algún tipo de golpeo.

3- Solamente existe un enemigo.

Esto no significa que el kata esté enfocado para luchar contra una sola persona, como mucha gente afirma. Es absurdo pensar que, dirigiéndote el kata a diferentes direcciones, la idea es que el mismo oponente te ataque desde todas ellas. Esto quiere decir que, incluso si nos vemos atacados por varios oponentes, intentar enfrentarse a todos a la vez es absurdo. Si nos rodean 5 personas, debemos elegir uno, uno de ellos, y centrarnos en acabar con él mientras evitamos y dificultamos los ataques de los demás, por ejemplo adoptando posiciones estratégicas o haciendo que unos se interpongan en el camino de otros, lugares estrechos, etc. Evidentemente, existen situaciones, contextos y excepciones, que hayamos decidido ocuparnos del oponente A no implica que si vemos una oportunidad clara y buena de acabar con el oponente B no la aprovechemos, simplemente significa que no debemos obcecarnos con enfrentarnos a todos a la vez y luchar con todos, si no tratar de centrarnos, enfocarnos y ser efectivos.


4- Todos los movimientos que hay en el kata tienen un significado marcial y por lo tanto son efectivos en una lucha real.

Sea cual sea el movimiento, por absurdo o penoso que parezca, tiene un modo de interpretarse y aplicarse que lo hace útil, práctico y efectivo en una situación real. Movimientos que parecen absurdos o de poca interpretación como, por ejemplo, la secuencia de fumikomi geri en Heian Sandan, pueden ser desde, efectivamente, pisadas potentes a la rodilla del rival, hasta rodillazos al cuerpo en un clinch similar a los de thai boxing o defensas de patadas bajas con la tibia como hacen en full contact o thai boxing. O movimientos como el final de Hangetsu, en nekoashi dachi, aparentemente poco significativo, puede ser un sprawl ante alguien que trata de entrar a agarrarnos las piernas o un agarre a alguien para arrastrarlo al suelo, entre otras mil cosas.



5- La mano que queda recogida, normalmente sujeta algo.

Una de las grandes guerras contra el karate suele ser el tema del hikite, la mano que retrocede siempre que se aplica una técnica, ya sea de ataque o de defensa. Por un lado, vamos a analizar este concepto tal cual. La palabra "hikite", 引手 en japonés, hace referencia al concepto de agarrar, algo que sujeta, que tira. Con esto claro, parece lógico el hecho de que esa mano, precisamente, en la mayoría de técnicas tiene, como objetivo, sujetar algo, ya sea un brazo, la solapa/ropa, el pelo o el cuello del rival para tirar de él, al tiempo que la otra mano realiza otra técnica, que suele ser simultanea (si tiras de la solapa de alguien hacia ti al tiempo que con la otra mano lanzas un puñetazo a su cuerpo o cara, el poder destructivo del golpe aumenta de forma evidente), además de poder usarse para hacer proyecciones, luxaciones y otras muchas cosas más según la técnica que estemos realizando.

Ahora, más allá de esto, y de nuevo entrando en la reinterpretación y estudio del kata, en muchísimos casos tampoco es estricta y forzosamente necesario usar el hikite para tirar del oponente. Ni siquiera es necesario hacer siempre hikite. En niveles avanzados de karate, comienza a ser necesario el uso del kamae. No el kamae como la "guardia básica estándar" de karate, con los puños al frente, si no el kamae como concepto, la preparación y guardia de las manos en diferentes contextos, preparándose para realizar otras técnicas a continuación de la que realizamos inicialmente, manteniéndola ya preparada para actuar, (por ejemplo, en el mismo instante que lanzamos un oi tsuki, extender el otro brazo hacia atrás para rápidamente lanzar un gyaku haito, o en lugar de extenderlo hacia atrás extenderlo arriba para continuar con shuto gamen uchi.

También, el brazo puede limitarse a controlar alguno de los brazos del oponente más susceptibles de contraatacar o de intentar defenderse de nuestra técnica. Hay mil y un usos para la mano que no realiza la técnica elegida, no simplemente ir a la cadera para dar "fuerza" al golpe, ni solamente agarrar al rival y tirar de él. Hay que aprender a desarrollar potencia de golpeo sin necesidad de tirar del hikite, y aprender a dar usos a la mano libre al tiempo que atacamos o defendemos con la otra.


6- Utiliza la distancia más corta entre tú y el oponente.

Aquí, hace referencia a golpear o defenderse del oponente con el miembro más cercano a él y/o hacerlo de forma directa, de modo que la distancia a recorrer sea menor y tengamos más posibilidades de alcanzarle. Aún así, personalmente, creo que más bien se refiere al uso de la estrategia que implique "menos distancia" entre tú y el oponente. Por ejemplo, lo lógico es pensar que mi brazo adelantado será el más cercano al oponente, pero según qué estrategia y técnica utilice, quizá sea más apropiado y facilite más el alcanzarle con un ataque el defenderse con el brazo atrasado, de modo que contraataquemos con el adelantado.

También, pienso que puede hacer referencia, además, al uso del hente, el contraatacar usando el mismo brazo que defiende, por ejemplo, por ejemplo realizando un chuudan tate tsuki con el mismo brazo que acabamos de realizar un age uke, o un yoko enpi uchi o kizami tsuki tras un shoto uke usando el mismo brazo. Esa, es la distancia más corta, pues es el brazo más cercano al rival y, además, ya está prácticamente dentro de la distancia de este.


7- Controla la cabeza del oponente y le controlarás a él.

Es un punto relativamente sencillo y lógico. Los kata están llenos de técnicas de ataque a nivel joudan, golpes, ataques a ojos, cuellos, agarres, incluso ataques a la nariz, a los orificios de la nariz. Controlar su cabeza, que es la que le permite ver, pensar, percibir y mantenerse consciente y estable, es lo que nos dará control sobre él, permitiéndonos acabar de forma rápida y efectiva una confrontación violenta.


8- No existen los bloqueos.

Al final, la evolución natural de los bloqueos es que todos deben acabar siendo ataques. Ataques a diferentes partes del cuerpo según la distancia en que la apliquemos y el deai que apliquemos. Así, si queremos usar shoto uke, podemos atacar directamente el torso del oponente, golpeando con el antebrazo su clavícula usando sen sen no sen, es decir, anticipándonos incluso a su intención de atacar. Si realizásemos sen no sen, donde el rival está más cerca pero aún no ha lanzado su ataque, podriamos lanzar el shoto uke directamente a su rostro, de nuevo a la clavícula o incluso al hombro del rival. Si se aplica en go no sen, cuando ya su técnica está lanzada, es tan simple como golpear su brazo, pero el objetivo no es defender y/o apartar su puño, el objetivo es golpear su antebrazo para partirlo, como un palo de hierro golpeando una varilla de madera. De ese modo, cualquier defensa, cuando se aplica del modo adecuado y con el kime suficiente, deja de ser defensa para ser un ataque, un ataque a la cara del rival, al cuerpo del rival o a las armas del rival, es decir, sus brazos y piernas.


9- El kata muestra los ángulos correctos.


Hace referencia a las direcciones en que lanzamos las técnicas con respecto al oponente, o incluso la distancia en que nuestras manos están del cuerpo en tal o cual técnica nos dan una idea de la distancia a la que debe encontrarse el rival para realizarla. Aún así, personalmente pienso que es algo orientativo y que puede ser perfectamente susceptible de cambio o modificación, ya sea en pos de la efectividad de la aplicación o en pos de algún trabajo específico a realizar.


10- Tocar nuestro cuerpo en el kata nos indica tocar al enemigo.


Esta afirmación hace referencia a movimientos como sasae/morote uke, que refuerzan la defensa empujando la mano que realmente defiende, entre otros. Hace referencia a que esa mano, realmente, no está pensada para que en la aplicación se deje ahí, si no que debe buscar al oponente, para agarrarle, luxarle o cualquier cosa similar. Aún así, personalmente, creo que bloqueos de ese estilo son útiles si el ataque del rival es extremadamente potente o pesado y no tenemos forma real de esquivarlo, o incluso si esquivándolo requerimos defensa y apoyo de la defensa, aunque dicha defensa nos deje con ambos brazos ocupados.


11- Delinea el cuerpo del enemigo-golpea suave con duro y duro contra suave.


Es algo simple, y lógico. Cuando el rival nos ataque, usemos las partes duras de nuestros brazos contra las blandas de sus brazos y piernas, y cuando ataquemos nosotros, usemos las partes duras de nuestros brazos y piernas contra las blandas de su cuerpo. Cuello, sienes, ojos, costillas flotantes, nariz, testículos, articulaciones... Todos esos puntos son nuestros objetivos, zonas que no pueden entrenarse ni endurecerse, que son susceptibles hagamos lo que hagamos.


12- No existe la pausa.


En el kata hay pausas para mantener un ritmo, permitir al practicante cierto descanso y claridad, separar una sección del kata de otra e incluso enfatizar ciertas técnicas o movimientos para indicar que hay algo relevante o especial con esa parte. Lo mismo ocurre con los movimientos lentos, incorporados por estética, descanso o por mero ejercicio respiratorio. La aplicación de dichos movimientos, ya sea una técnica aislada o una sucesión de ellas, no entiende ni conoce de pausas o lentitudes, todo debe ser continuo, súbito, potente y directo. No cabe aplicar en un bunkai el haiwan uke de Heian Sandan, tras los fumikomi geri, despacio, pues busca ser o una defensa a un ataque o un ataque al rostro del oponente.



Los planteamientos que sugieren todos estos puntos es algo que, de forma natural, solemos hacer en Kase-ha Shotokan-ryu, pero que por norma general no se realizan en muchísimos estilos y escuelas de karate. Es muy común ver instructores de karate que se obcecan en realizar un bunkai que replique literal y fielmente cada movimiento del kata, sin pararse a pensar en nada más allá, sólo viendo lo superficial, o evidente, lo banal, incluso aceptando bunkai básicos y generales que, en su momento, se plantearon y crearon para grados bajos, kukyu, hachikyu, nanakyu incluso... Para introducirlos en el concepto de bunkai y facilizar su aprendizaje, en lugar de tratar de analizarlos, ir más allá y desenredar los secretos que guardan detrás.


Es la misma gente que se niega a aceptar cosas como que el karate tenga técnicas consideradas más "sucias" o "duras" propias de deportes de contacto como codazos o rodillazos, o cabezazos incluso porque "practicamos un arte, estilamos la finura y la honorabilidad, eso es de sucios". La misma gente que se niega a aceptar que el karate, y cualquier arte marcial, por muy bellas palabras que se usen para describirlos, son artes de matar, concebidos para que, cuando nuestra vida o la de otra persona esté en juego, responder en la medida adecuada y al coste que sea necesario. Y todos esos mecanismos pueden sacarse del kata. Desde técnicas propias de las MMA como rodillazos en clinch, sacado de Heian Sandan o de Bassai Dai, o sprawl, sacado de Hangetsu, hasta técnicas aplicables en la defensa de suelo al más puro estilo jiujitsu brasileño usando kiba dachi y el kata Tekki Shodan.


El karate y sus posibilidades está completa y totalmente escrito en los kata, y el bunkai es el códice que usamos para traducirlo y entenderlo. Lo que hay es que saber hacer un buen uso de dicho códice y tener la mente abierta, en lugar de obcecarnos con las superficialidades.