viernes, 31 de enero de 2020

Historia de los kata de Shotokan-ryu (parte 1)

Hoy voy a hablaros de la historia de los diferentes kata de karate, concretamente de los incluidos en el curriculum del Shotokan-ryu, empezando por los fukyugata como los Taikyoku hasta los kaishugata como Bassai, Gankaku o Meikyou, pasando por los heishugata Tekki. En la documentación que he encontrado se plantean, en muchos casos, diferentes tipos de orígenes y explicaciones a cómo se crean o nacen algunos kata y, aunque en algunos casos tenemos más o menos seguridad de qué versión es la correcta o la más probable, en otros no tanto. Como son muchos kata y el artículo puede ser extremadamente largo, voy a hacerlo en dos partes (Enlace a la parte dos), de modo que también me permita a mí un descanso entre uno y otro en lugar de escribir un texto tan largo de una sentada.

Voy a empezar aclarando cómo YO, personalmente, estructuro y organizo los kata, pues soy consciente de que he realizado una clasificación fuera de lo estándar.

Fukyugata (普及型): aunque en estilos como Goju y Shorin-ryu este nombre se refiere a unos kata específicos, por la naturaleza de estos y el significado de su nombre (kata de difusión), yo utilizo el término como una categoría para los kata básicos, elementales, para la enseñanza de iniciados y la mayoría de mudansha. En esta categoría introduzco los 3 Taikyoku, los 5 Heian, Heian oyo (aunque este último puede ser considerado un kata 'superior', como su objetivo es presentar a grados de sandan o superior una forma de seguir realizando los kata básicos implicando mayor dificultad, decido incluirlo en esta categoría, pues es un 'kata básico para grados avanzados') y variaciones de estos como Heian shodan keri. Aunque sean kata básicos y elementales, se pueden sacar buenas aplicaciones y técnicas de todo tipo, tanto de golpeo como de derribo y son una buena forma de acostumbrar a los mudansha a analizar y desglosar el kata para buscar técnicas y modos de aplicarlas diferentes.

Heishugata (閉手型): La traducción, literalmente, es 'kata de mano cerrada', aunque los kata de esta categoría no se realizan específicamente con la mano cerrada. Suelo referirme a ellos como 'kata fundamentales', porque creo que son kata que buscan más trabajar y enseñar un fundamento, un principio, a nivel corporal, que una seria de técnicas que desglosar y analizar para aplicar. Si hablamos de kata en general, sin centrarnos en una escuela concreta, en esta categoría incluiría Sanchin, Tensho, los 3 Tekki/Naihanchi y Tekki oyo. Los practicantes de Shotokan-ryu tienen una lista oficial bastante corta, pues de esta categoría sólo practican los 3 Tekki. Los practicantes de la Shotokan-ryu Kase-ha pueden añadir a esta categoría Tekki oyo, que al igual que Heian oyo, es una versión de Tekki creada por Sensei Kase uniendo los tres Tekki en un solo kata y, aunque muy poco conocido y practicado, también pueden añadir Kase no Sanchin, una versión de Sanchin hecha por Kase, más corta y sencilla de aprender. Personalmente opino que estos kata no tienen que tener necesaria y forzosamente (al contrario que los kaishugata, de los cuales hablaré a continuación) una aplicación a sus técnicas (aunque se les puede buscar y, de hecho, se les encuentra, bastante efectivas además), si no que su función y objetivo principal es hacernos trabajar y ejercitar ciertos elementos del cuerpo, la postura, el movimiento, etc. Por ejemplo, Sanchin nos ayuda a trabajar la respiración, la estabilidad de la posición y la contracción del cuerpo, mientras que Tekki nos ayuda a trabajar la conexión con la cadera incluso desde posiciones complicadas (cuando aprender a usar la cadera desde kibadachi, usarla en otras posiciones como zenkutsu o fudoudachi es bastante más sencillo) y, de nuevo, la estabilidad y asentamiento de la posición. Aún así, como digo, sigue siendo posible la búsqueda de aplicaciones útiles y efectivas en estos kata.

Kaishugata (開手型): 'Kata de mano abierta', aunque no todos los kata se realizan con técnicas de mano abierta. Me refiero a ellos como 'kata especializados', pues son todo el compendio de kata cuyo objetivo principal y fundamental es la presentación y aportación de técnicas para analizar y desglosar y poder aplicarlas en el ámbito de la defensa personal. Aquí dentro están todo el resto de kata del curriculum del Shotokan-ryu, los Bassai, Kanku, Hangetsu, Gankaku, Meikyo... y así hasta los 18 kata restantes (5 Heian + 3 Tekki + 18 Kaishugata = 26 kata oficiales de Shotokan-ryu).

Aclarado todo esto y volviendo a insistir en que esta categorización, así como la visión de la naturaleza de los kata, es mía, no es oficial ni nada similar, paso a decir que, la información sobre origen de los lata es información contrastada en diferentes medios y estudiada desde varios recursos. Todo lo que está verificado se indica y lo que es mera especulación también, libros físicos y digitales, artículos, entrevistas, etc. Cuando varias teorías se barajan, se comenta cuáles parecen ser las más factibles según diversos factores. Dicho esto, comienzo con la historia:

Historia de los kata Taikyoku

Los Taikyoku (太極), también conocidos como Kihon kata (基本型), son un conjunto de kata que, como su nombre indica (Taikyoku significa 'principio supremo' y kihon significa 'básico' o 'base'), son extremadamente sencillos y básicos, hasta el punto de que los dos primeros, shodan y nidan, sólo tienen como técnicas gedanbarai y oitsuki, ambas en zenkutsudachi. La diferencia entre ambos es que uno realiza los tsuki a nivel joudan y el otro a nivel chuudan. Taikyoku sandan añade una pequeña variación, pues en los momentos del kata que te desplazas a la izquierda o a la derecha, en lugar de realizar zenkutsudachi gedanbarai, realizas kokutsudachi uchiuke. El resto del kata (oitsuki tras las defensas y los zenkutsudachi gedanbarai en los pasillos hacia el frente y hacia atrás) se mantiene igual.

Funakoshi Gichin creo estos kata como una introducción al kata y al karate. En la mayoría de escuelas únicamente se practica Taikyoku shodan (llamado kihon kata la mayoría de las veces) y, en general, incluso este es raro verlo hoy día.

Historia de los kata Heian

Los kata Heian (平安, paz/calma) provienen de los kata Pinan (平安, paz/calma) de Okinawa. Funakoshi Gichin cambió el nombre a la pronunciación japonesa de Pinan cuando introdujo el karate en Japón en 1920.

Se cree que los 5 kata provienen de formas chinas más antiguas conocidas como Chiang Nan o Kushanku y que posteriormente Itosu Anko los desarrolló hacia el siglo XX.

La leyenda dice que Itosu (o quizás su maestro Tode Sokugawa) aprendió Chiang Nan de un diplomático y artista marcial chino que vivía en Okinawa llamado Kwan Shang Fu. Aunque la forma original se ha perdido, se cree que era extramadamente larga, por lo que se dividió en cinco partes para facilitar su aprendizaje.

Otra versión dice que Itosu, tras introducir las artes marciales okinawenses en las escuelas, vio que los niños tenían muchas dificultades aprendiendo los kata más avanzados, por lo que desarrolló los Heian/Pinan para facilitárselo.

Algunos creen que tomó movimientos de Bassai y Kanku y los estructuró de manera que fuesen subiendo en dificultad para que los alumnos no tuviesen dificultades en ir avanzando de formas muy básicas a otras más avanzadas.

Taiji Kase, buscando que grados altos de karate siguiesen practicando los kata Heian y mantener nivel de complejidad en el propio kata, y seguramente inspirado por la primera versión del origen de estos, fundió los 5 Heian en un solo kata, Heian oyo, que alterna partes de uno y de otro en una forma extremadamente larga (de hecho, tiene 5 kiai, pues añade un movimiento con kiai de cada Heian) y compleja, resultando un reto el entrenarla para grados superiores a pesar de que se está realizando un kata básico.

Historia de los kata Tekki

Los kata Tekki (鉄騎, Caballo de hierro) derivan de un único y prolongado kata llamado Naihanchi (ナイハンチ, Conflicto interno dividido) que formaba parte del programa de Shuri-te y Tomari-te, además de ser el kata más básico de ambos estilos hasta la introducción de los Pinan/Heian.

Se atribuye a Itosu Anko la creación de los Tekki. Aunque algunos creen que desarrolló Nidan y Sandan de forma independiente al original Naihanchi, el hecho de que sólo Tekki shodan tenga un movimiento de apertura formal sugiere que todos provienen del mismo kata okinawense.

Hay mucho debate entre estudiosos de las artes marciales sobre el significado del enbusen de los kata, que es una linea recta en kibadachi. Algunos dicen que representa el luchar en un lugar acorralado de espaldas a la pared, otros que busca desarrollar técnica para luchar en un bote y otros que está pensado para luchar montado a caballo. Existen personas que incluso piensan que sirven para desarrollar técnicas de lucha en suelo, cuando estás sobre tu espalda y el oponente sobre ti, entre tus piernas.

Independientemente de esto, como la fuerza y habilidad desarrollados por la práctica de este kata puede servir para estas y otras tantas situaciones, una única explicación es innecesaria, pues la aplicación del kata debería depender de cada karateka en lugar de haber un único modo.

Funakoshi Gichin los consideraba una parte muy importante del programa de Shotokan-ryu y pasó tres años entrenando cada uno de ellos, creyendo que eran difíciles de dominar a pesar de ser bastante cortos.

Taiji Kase, seguramente inspirado de nuevo por la versión de la existencia de un único kata original que luego se dividió para facilitar su aprendizaje, creó Tekki oyo, un kata que unifica los 3 Tekki en uno solo, más largo y complejo. Actualmente existen dos formas oficiales de Tekki oyo, recogidas ambas en uno de sus libros de kata de Shotokan-ryu, pues falleció antes de que eligiese una de ellas oficialmente para su rama de karate y ambas encajan perfectamente.

Historia de los kata Bassai

Los kata Bassai (拔塞, Penetrar/capturar una fortaleza) tienen diferentes versiones, variando de un estilo de karate a otro. En Shotokan-ryu hay dos versiones, dai (大, mayor) y sho (小, menor). Conocido como Passai (拔塞, Penetrar/capturar una fortaleza) en Okinawa, se sabe poco de su historia, pero se cree que derivan de formas chinas muy antiguas y se desarrollaron posteriormente en Okinawa.

Unos dibujos de seda de hace 400 años parecen representar una versión temprana de Bassai dai, pudiéndose trazar su origen en los estilos  de kung fu del leopardo y el león o el Estilo de los cinco animales.

Cuando esta forma llegó a Okinawa, Matsumura Sokon la aprendió, probablemente, de un hombre llamado Peichin Oyadomari. Matsumura se la enseñó luego a Itosu, quien se piensa creó, a raiz de Bassai dai, Bassai sho a finales del siglo XIX.

Se cree que los Bassai practicados hoy día en Shotokan-ryu están diseñados para complementarse entre ellos, pues el primero, Bassai dai, representa el abrirte paso al interior de la fortaleza mientras que el segundo, Bassai sho, representa el abrirte paso al exterior.

Historia del kata Enpi

Hay tres versiones sobre el origen de Enpi (燕飛, Golondrina volando). La primera es que llegó a Okinawa en 1683 por un diplomático chino llamado Wang Ji, experto en el estilo Shaolin de la Grulla Blanca de Fujian.

La segunda que llegó a Okinawa a finales del siglo XIV por un grupo de inmigrantes chinos llamados 'Las 36 familias' que trajeron nuevos sistemas de artes marciales que se enseñaron a unos pocos selectos que se demostraron dignos.

La tercera es que el kata se desarrolló más recientemente en la misma isla y que su nombre anterior era Wanshu (腕秀, 汪輯 o わんしゅ, 'Muñecas excelentes' el primero, 'Formas de Wang' el segundo y 'Wanshu' el tercero, por Supppashi Wanshu), nombre que podría venir de que fuese dedicado o creado por el maestro de karate okinawense Suppashi Wanshu.

Cualquiera que sea su origen, es posible que, ajeno a la aceptación general, uno de los movimientos del kata, agetsuki, esté basado en la técnica del samurai Sasaki Kojiro, tsubame gaeshi (燕返し, vuelo/retorno de la golondrina).

Lo que sí sabemos es que en el siglo XIX Wanshu estaba siendo enseñando por Matsumura Kosaku de la escuela Tomari-te, que se lo transfirió a Matsumura Sokon y a Itosu Anko. Las versiones de cada uno difieren, por lo que se cree que cada uno desarrolló el kata aprendido a su manera. Itosu enseñó su versión a Funakoshi Gichin, que lo introdujo en Japón en 1920 y cambió el nombre de Wanshu a Enpi.

Historia del kata Hangetsu

El kata Hangetsu (半月, Media luna), viene de la escuela de Naha-te de Okinawa, donde se llamaba Seisan (十三, Trece). Cuando cambió su nombre y quién lo hizo no está claro, ya que en el libro de Funakoshi Gichin 'Ryukyu kenpo karate' aparece como Seisan, a pesar de que otros kata aparecen con los nuevos nombres que él mismo les da. Aún así, sigue siendo posible que fuese él mismo quien lo cambiase, solo que más adelante.

Se cree que antes de su introducción en Okinawa el kata ya tenía un origen extremadamente antiguo, pudiendo ser el kata más viejo de karate. Una teoría prevalente es que viene de una danza folclórica china que busca explicar la importancia de las mareas.

Si este fuese el caso, su nombre puede referirse al intervalo de 13 días en que la luna gira alrededor de la tierra y su efecto en las mareas. Aún así, una explicación más factible es que recibiese su nombre okinawense de que hay 13 movimientos en el kata si no cuentas los movimientos que se repite.

Otra teoría es que su origen está en un viejo estilo de kung fu sureño llamado 'las manos de 4 puertas' (四门手, Si Men Shou) que se practica hoy día en el estilo de la mantis del sur. Esta teoría parece más plausible, pues ambas formas son muy similares, aunque estoy podría ser porque compartan un antecesor común en lugar de que una derive de la otra.

Una explicación por la cual Hangetsu es tan diferente de las otras versiones de Seisan en otros estilos se cree que es porque Funakoshi Gichin aprendió Seisan de Matsumura Sokon (Shuri-te), Iha Kodatsu (estudiante de Matsumora Kosaku de Tomari-te) y de Aragaki Seisho (relacionado con Goju-Ryu), los cuales conocían cada uno una versión de Seisan. Se cree que Funakoshi Gichin tomó partes de cada Seisan que aprendió y las unió en un solo kata nuevo y diferente a los demás, buscando unificar los mejores elementos de cada uno.

Historia de los kata Kanku

Los kata Kanku (観空, Mirada al cielo) son un conjunto de dos kata, al igual que Bassai, que se practican en muchos estilos de karate tanto japoneses como okinawenses y koreanos. Kanku dai es el más antiguo y el favorito de Funakoshi Gichin, que lo usó en muchísimas demostraciones en sus inicios de introducir el karate en Japón, pues pensaba que contenía todos los elementos esenciales del karate.

Originalmente llamado Kushanku (公相君, nombre de un diplomático chino, Kwan Shang Fu en chino), Funakoshi Gichin lo renombró en 1930 porque, según Nakayama Masatoshi, el nuevo nombre reflejaba que el kata representaba, entre otras cosas, la modestia en el karate.

Se cree que Kushanku fue introducido en Okinawa en el siglo XVIII por el diplomático chino y experto en esgrima Kwan Shang Fu (pronunciado Ku Shan Ku en dialecto okinawense). Se cree que lo enseñó a Sakugawa Tode de la escuela Shuri-te. Otra versión es que Sakugawa inventó el kata y lo nombró en honor a Kwan Shang Fu.

La versión más joven del kata, Kanku sho, fue seguramente creada por Itosu Anko en el siglo XIX. Aunque, como pasa con la mayoría de kata de Shotokan-ryu, no hay evidencia escrita de esto, contiene movimientos típicos de kata desarrollados por Itosu, como los morotetsuki, katame waza y técnicas de desarme contra palo.

Historia del kata Jion

Jion (慈恩, Caridad) tiene sus raices en el kung fu chino y, de acuerdo con Kanazawa Hirokazu, fue creado en el Templo Jion por los monjes budistas que lo habitaban, diestros artistas marciales. Esta teoría está apoyada no sólo por el nombre del kata, si no por el hecho de que el kata empieza con la mano izquierda cubriendo el puño derecho, gesto típico en los estilos de kung fu.

Posteriormente llegó hasta Okinawa, donde se volvió parte del programa de Tomari-te. También hay quien piensa que el kata fue inventado en Okinawa por alguien con conexión con el Templo Jion.

Historia del kata Jiin

Jiin (慈陰 o 慈蔭  Piedad/Benevolencia) parece compartir origen con Jion debido a la posición inicial que comparten, aunque no hay ningún tipo de evidencia respecto a que provengan del Templo Jion, por lo que es mera especulación.

Como con otros tantos kata, Funakoshi Gichin trató de cambiarle el nombre a Shokyo (松蔭, Sombra de pinos), pero no arraigó y se acabó manteniendo el original.

Historia del kata Jitte

Según Nakayama Masatoshi, el nombre de Jitte (十手, Diez manos) hace referencia a que uno debe tener la fuerza de diez hombres, pero otra versión dice que hace referencia a la posición de las manos en cierta parte del kata que se asemeja a un tipo de sai llamado jitte que usaba la policía okinawense en el siglo XIX.

Por la posición inicial de las manos, podría tener su origen en China o también podría haberse creado en Okinawa influenciado por los que hoy día se consideran sus hermanos Jion y Jiin.

Se enseñaba como parte del programa de Tomari-te y tiene elementos de agarres en gyaku-te. Su función principal es enseñar al karateka a defenderse contra armas, especialmente el bo/bastón largo, al tiempo que ayuda a desarrollar huesos y músculos flexibles

Y aquí terminamos la primera parte de la historia de los kata de Shotokan-ryu. Pronto estará disponible la segunda con Wankan, Gankaku, Meikyo, Chinte, Sochin, Nijushiho, Unsu y los Gojushiho.

martes, 22 de octubre de 2019

Mitos y falsas leyendas del karate

En torno al karate y su historia giran muchísimas historias y leyendas. Muchos de ellos, a día de hoy, se consideran hechos absolutos que forman la identidad del karate y mucha gente basa su práctica o métodos de enseñanza en estos supuestos hechos. Pero hay muchos que ya sea usando un poco la lógica o, directamente, haciendo un mínimo de investigación por internet, caen por su propio peso. En esta publicación voy a hablar de alguno de estos mitos que, también, son de los más extendidos y de los que más se oyen. Empecemos.

El karate/uchinadi/toudi era un sistema de defensa personal civil y lo practicaban campesinos en Okinawa.

Este es uno de los comentarios más comunes que giran en torno a la historia del karate en su origen okinawense y, en ocasiones, de los que más se enorgullecen muchos practicantes. En un principio, podría parecer que esto tiene sentido y podría ser normal. Okinawa era una región ocupada por el clan Shimazu de la provincia de Satsuma (entre otras cosas, conocida por la escuela de kenjutsu que practicaban los samurai de esa región, el Jigen-ryu), además de ser una zona a la que, tradicionalmente, huían muchos criminales de las islas de Japón para evitar la justicia y servir de hogar a piratas y similares que aterraban a los mercaderes tanto de Japón como de China y otras regiones que comerciaban vía marítima con Asia. Por todo esto, no sería raro pensar que Okinawa podía ser una zona peligrosa para vivir, con muchos bandidos y bandoleros. Eso, sumado a que parte importante del armamento usado en kobudo tiene similitudes con herramientas del campo no hizo más que alimentar esta teoría.

Ahora, analicemos un poco la situación. Pensemos en un campesino en el día de hoy. Son personas que se levantan extremadamente temprano, deben preparar a los animales, equiparlos, llevarlos a un lado u otro, ponerlos a hacer las tareas que deban hacer y dirigirlos... a parte, deben hacer ellos ciertos trabajos de siembra y recogida de alimentos, movilizar materiales, cajas, usar maquinaria, hacer cargas... Además de eso, deben ocuparse de su casa, del mantenimiento de absolutamente todo y de comer. Por norma general, un campesino de hoy día termina su jornada de trabajo prácticamente al final del día, extenuado y con el cuerpo machacado de lo duro que supone semejante labor, con tiempo más o menos justo para asearse, cenar y descansar un poco antes de acostarse, porque lo normal es que se duerman temprano, para empezar la jornada siguiente con energía, descansado y, de nuevo, temprano.

Tratemos de imaginar todo esto, pero en la Okinawa de los siglos XVIII y XIX donde no había, ni remotamente, los avances tecnológicos y métodos avanzados que tenemos ahora de siembra y recogida, de trabajo, de manejo de animales y cargas... Todo debía hacerse manualmente, cargarse personalmente y... En fin, sería un trabajo mil veces más duro y, seguramente, bastante más largo que el que se realiza hoy día, sin mencionar el hecho de que posiblemente fuese mucho menos productivo. Siendo honestos, ¿de verdad creemos que esos campesinos, molidos de sembrar, recoger, cargar, dirigir animales y comiendo lo que podían, cuando acababan su jornada, iban a darse la caminata hasta la casa del maestro de turno para ponerse a hacer, básicamente, ejercicio? ¿a levantar pesos (hojo undo), practicar kata hasta la extenuación y darse golpes a mansalva (Tai tanren no geiko)?

Todo esto para, supuestamente, defenderse del samurai malvado que iba a asaltarlo y robarle sus pertenencias (pertenencias que no tenían, porque parte importante de lo que obtenían en su trabajo era para impuestos que el gobierno okinawense debía pagar tanto a China como al clan Shimazu), a pesar de que a los samurai del clan Shimazu no les conviniese enemistarse con Okinawa hasta ese nivel, pues la usaban como medio para comerciar con China. O para defenderse de supuestos maleantes y bandidos en los caminos, los cuales seguramente preferían asaltar a los magistrados del gobierno que iban a recaudar los impuestos e iban cargados, no a los campesinos que a duras penas tenían donde caerse muertos.

Todo el sentido común lleva a pensar que, en realidad, si algún campesino realmente practicaba artes marciales, era algo extremadamente anecdótico y ocasional, pues lo más natural es que no tuviesen ni tiempo, ni energía ni medios para hacerlo.

¿La similitud de armas de kobudo con herramientas del campo? por un lado, hay quienes, tras estudios y análisis, han llegado a la mera conclusión de que es una simple coincidencia. Partes de estas armas e influencias que reciben los estilos okinawenses provienen de China, de Siam y otras zonas de Asia. También es cierto que, durante bastante tiempo, en Okinawa estuvo prohibida la tenencia de armas en toda la región, incluso por parte de la familia real y su ejército. No sería raro pensar que los practicantes de kobudo decidiesen tomar herramientas del campo, pero los indicios llevan más a pensar que eran influencias de estilos de otras regiones que o bien llegaban a la isla por comerciantes/viajeros/diplomáticos o los traían de dichas regiones los comerciantes/viajeros/diplomáticos okinawenses.

Pero, entonces... ¿quienes eran los que practicaban artes marciales en Okinawa? ¿si no eran los campesinos... quien tenía el tiempo, medios, energía y disponibilidad general para practicarlas? pues quienes siempre la han tenido: la nobleza. Las clases nobles y guerreras (que, en Japón y Okinawa, se consideraban clase, como poco, media-alta en realidad) eran quienes tenían tiempo y posibilidad de practicar artes marciales. Y para comprobar esto, sólo hace falta echar un pequeño ojo al sistema de clases sociales okinawense por un lado:


  • Realeza – Familia Shō 
    • Oji (王子 Ōji): Príncipe 
    • Aji or Anji (按司 Aji): Descendientes del príncipe, ramas de la Familia real 
  • Shizoku (士族 Shizoku) – Familias guerreras (los Altos shizoku equivalían o pertenecían a la categoría de Ueekata un Pekumi, el resto de shizoku a las de Satunushi Pechin, Chikudun Pechin, Satunushi o Chikudun) 
  • Yukatchu (良人 Yukatchu) – Eruditos-Oficiales 
    • Ueekata or Oyakata (親方 Ueekata): Lord 
    • Pechin (親雲上 Peechin) 
      • Pekumi (親雲上 Peekumii): alto Pechin 
      • Satunushi Pechin (里之子親雲上 Satunushi Peechin): medio Pechin 
      • Chikudun Pechin (筑登之親雲上 Chikudun Peechin): bajo Pechin 
    • Satunushi (里之子 Satunushi): Estrato medio 
    • Chikudun (筑登之 Chikudun): Estrato bajo 
  • Heimin (平民 Heimin) – Plebeyos

Y por otro lado a la clase social/cargo que ocupaban los grandes y más famosos maestros del karate, los que practicaron, transmitieron y desarrollaron el arte autóctono de Okinawa hasta lo que hoy llamamos karate, ya sea japonés u okinawense:
  • Matsumura Sokon: Pechin. Guardaespaldas del Rey. 
  • Sakugawa Kanga: Chikudun Pechin. 
  • Soeishi Ryotoku: Oyakata. Secretario del Rey. 
  • Chatan Yara: Chikudun Pechin¡. 
  • Tawata Shinboku: Chikudun Pechin. 
  • Sueyoshi Anyu: Pechin. 
  • Chikin Seionori: Oyakata. 
  • Chinen Umikana: Chikudun Pechin. 
  • Higa Kanematsu: Pechin. 
  • Chinen Masanra: Chikudun Pechin. 
  • Kyan Chofu: Shizoku. 
  • Hamahiga Oyakata: Oyakata. 
  • Ankou Itosu: Pechin 
  • Ankou Asato: Tunchi (una especie de terrateniente o jefe de villas y aldeas) 
  • Funakoshi Gichin: Pechin. 
  • Motobu Choki: Aji. 
  • Mabuni Kenwa: Shizoku 
  • Higaonna Kanryou: Pechin
Como vemos, prácticamente todas las figuras de relevancia del karate, su desarrollo y expansión son personas de clase media-alta e incluso personas con cargos importantes, sin mencionar a los alumnos de estos, pertenecientes todos o la mayoría al mismo estrato social.

Pero, si está tan claro que el karate lo practicaban personas de la nobleza, ¿de dónde viene el mito de que lo practicaban campesinos? pues hay diferentes elementos que contribuyeron a este malentendido. Por un lado hay que tener en cuenta el racismo y desprecio que normalmente manifiestan los japoneses por cualquier región ajena a ellos o conquistada por ellos. No era raro que, independientemente de la clase social que tuviesen, los japoneses se refiriesen a los okinawenses, sistemáticamente, como campesinos o plebeyos de modo despectivo. También se dio el acontecimiento de una caída económica en Okinawa, por lo que muchísimos nobles y altos cargos que, hasta entonces, habían vivido cómodamente y con solvencia económica, de repente se veían obligados a realizar trabajos considerados de plebeyos para poder sobrevivir. Funakoshi Gichin lo relata él mismo en su biografía, que tenía que ir a sembrar campos con su mujer y que cubría su rostro con un sombrero, pues podía suponer deshonra y vergüenza para su familia (y para su vaca) que le viesen trabajando el campo junto a su mujer siendo de clase noble. También es bien conocida la historia de que Funakoshi Gigo (el hijo de Gichin, también llamado en japonés Yoshitaka) solía decir, a modo de broma, que su padre hacía karate de campesino.

Todos estos elementos, así como el evidente gancho y 'dignificación' que da el matiz, han hecho que hoy día se de por hecho, sin plantearse la más mínima duda, que el karate era un estilo que practicaban campesinos y plebeyos para defenderse de samurai malvados y bandidos, algo así como un estilo que empoderaba al pueblo contra sus opresores de la clase alta. Bueno, creo que queda bastante claro que no hay nada más lejos de la realidad que ese planteamiento y que, al igual que hoy realmente, las artes marciales en Okinawa eran un lujo exclusivo de, como poco, las clases medias o superiores y que los campesinos no tenían medios, posibilidades, tiempo ni la energía necesaria para dedicarle tiempo a este tipo de prácticas.

El karate en Okinawa se practicaba en pequeños grupos.

Es muy común también escuchar que la costumbre de grandes dojo llenos de gente practicando era algo que surgió al llevar el karate a Japón, donde buscaban una rápida expansión y muchos practicantes, enseñanzas masivas, para que llegase a más gente, hacerlo lucrativo y otras muchas cosas, mientras que en Okinawa lo normal eran escuelas pequeñas de menos de 10 personas para tener una enseñanza mucho más personalizada y mejor atención por parte del maestro. Este mito tiene una parte de verdad, pero es mayoritariamente falso en su planteamiento. Parte de esta creencia se basa en que, sobre todo fuera de Japón, debido a un error de traducción del libro Karate-do: Mi camino de Funakoshi Gichin, se da a entender que la enseñanza de karate estaba prohibida, por lo que se enseñaba de modo clandestino y a grupos pequeños, porque si tenías a 25 tíos dando puñetazos en tu jardín pues se hacía demasiado evidente. Pero, como digo, todo esto es una interpretación generalizada fruto de una traducción desafortunada de ese fragmento de su libro, en el cual no dice 'la enseñanza del karate estaba prohibida', si no 'la enseñanza del karate no era pública/podía ser pública'. Significa que no se podía enseñar delante de cualquiera, ni a cualquiera, si no que debía hacerse, por orden del gobierno, en secreto y su divulgación debía ser a personas concretas.

Aún así, se tienen muchas imágenes de enseñanzas masivas de karate, al más puro estilo japonés, en sitios de Okinawa. Las dos imágenes de abajo son sólo un par de ejemplos de los muchos que se pueden encontrar con una sencilla búsqueda. La primera imagen es una foto del castillo de Shuri, donde vemos a más de 20 o 30 personas practicando. La segunda es una captura de un documental sobre karate okinawense en el cual, de nuevo, vemos a más de 15 personas practicando. No hace falta profundizar tantísimo ni ser un gran versado para darse cuenta de que la costumbre de pocos alumnos es algo bastante más moderno, posiblemente de cuando las clases altas se vieron obligadas a trabajar y fueron capaces de mantener algunos alumnos y enseñarles en sus jardines, en lugar de en los castillos y similares.


Funakoshi Gichin no creía en estilos/afirmaba que sólo había un karate.

Es una creencia que, de nuevo, se basa sobre todo en lo que dice el libro Karate-do: Mi camino. Hay un capítulo que está traducido a inglés, y por consiguiente al resto de idiomas, como 'Karate es uno'. También, al final de este mismo capítulo, comenta algo referente a que desde su punto de vista debería hablarse simplemente de Karate-do y nada más. Debido al título, uno lee el capítulo condicionado a un modo de pensamiento sobre lo que quiere decir Funakoshi, pero cuando uno lee y traduce el título original de este capítulo, sus palabras toman un enfoque diferente.

En japonés, el capítulo se llama 'Karate no ryuha'. Esto se traduce al español como 'Corrientes (o estilos) y ramas del karate'. El título, directamente, hace referencia al hecho de la existencia de estilos y en sus textos se limita a comentar que existen dos ramas (tipos de kata), una que beneficia y explota las cualidades de practicantes fuertes y fornidos y otra que favorece más las cualidades de practicantes más ágiles y pequeños, para luego comentar que, en su opinión, uno debería practicar ambas variantes para tratar de ser lo más completo posible. Luego, como he mencionado anteriormente, al final del capítulo hace un comentario respecto a que, debido a la cantidad de escuelas y ramas que estaban surgiendo en esos tiempos, pensaba que era más cómodo hablar simplemente de karate-do, en lugar de estar nombrando escuelas o ramas. Más aún, en el libro Karate-do Nyumon, Funakoshi habla de los estilos de karate tradicional oficialmente reconocidos en su día, criticando algunas escuelas que, aunque dignas y reales, no eran realmente tradicionales. Como dato, las escuelas que él afirma que vienen por linea sucesoria son el Goju-ryu y el Shito-ryu, para luego matizar que nunca ha dado nombre a su karate, aunque algunos alumnos lo llaman Shotokan-ryu. También indica que los tipos de kata que fomentan la fortaleza física y musculatura se les llamaba Shorei-ryu y los que favorecían la ligereza y velocidad se les llamaba Shorin-ryu. Ajeno a eso, Funakoshi no hizo más mención sobre la 'unificación del karate'.

En el karate okinawense no se practicaba combate.

Es bastante común el pensamiento de que en Okinawa no practicaban ningún tipo de ejercicio de combate, sparring o kumite durante la práctica del karate. Esto, ha llevado a pensar que allí la práctica se basaba simple y llanamente en realizar kihon y kata, y nada más. Debido a eso, muchos maestros condenan la práctica de ejercicios de combate de cualquier tipo y defienden que simplemente haciendo kata a diestro y siniestro se puede adquirir verdadera destreza en karate y los conocimientos necesarios para usarlo para combatir y defenderse. Esta postura seguramente se deba a una mezcla de elementos. Por un lado, está el hecho de que a Funakoshi Gichin no le gustaba la idea de practicar combates, siendo conocidas las historias de discusiones con su propio hijo, Gigo, cuando pillaba a este practicando jiyu kumite y desarrollando este tipo de trabajos y ejercicios. Por otro, está la concepción errónea de qué es kumite y qué no lo es.

En Okinawa, una parte importante del entrenamiento del karate era el bunkai (分解) (desglosamiento y entendimiento del kata) y el imi (意味) (la aplicación de un bunkai, de una parte del kata separada apra analizar). El imi, en última instancia, es un tipo de yakusoku kumite (約束組手)un ejercicio pactado. Era parte normal de una sesión de entrenamiento estándar. Pero ese ejercicio debía subir de nivel, pasar a formas de dificultad superiores, de modo que, al final, los practicantes debían verse expuestos a un oponente que fuese a atacarles de cualquier modo y ellos defenderse adecuadamente, poner en práctica real los movimientos y técnicas trabajados en los kata. Esto llevaba a formas de entrenamiento llamadas irikumi (入り組み), que es parecido al conocido jiyu kumite (自由組手) con la diferencia de que en el irikumi podía llegar a permitirse incluso el ne waza (寝技) o técnicas de suelo. Hay incluso imágenes de okinawenses practicando lucha en suelo.

También existía algo llamado kakedameshi (掛け試し), similar a lo que llamaríamos jikken kumite (実権組手), combate a contacto real, en el cual los practicantes se enfrentan sin protecciones y se golpean de verdad, en ocasiones con 'padrinos' o 'árbitros' que interviniesen si la cosa se ponía demasiado peligrosa, pero otras veces sin ellos. Eran extremadamente comunes los accidentes y lesiones en estos encuentros y muchos maestros de karate adquirieron y desarrollaron sus habilidades fruto de este tipo de enfrentamientos que, finalmente, fue prohibido por el gobierno por lo brutales que resultaban. Era la forma definitiva de prueba de tus habilidades, seguramente superado únicamente por el jissen kumite (実戦組手) o combate real, haciendo referencia a un enfrentamiento a vida o muerte o en el que nuestra vida peligre potencialmente. En el Karate-do Nyumon hay incluso imágenes de Gichin practicando kumite.

Todo indica a que parte de la oposición de Gichin a la práctica de kumite se debía al hecho de que buscaba que el karate pasarse a ser un método de desarrollo físico y personal y que la faceta de lucha quedase más en un segundo plano, mientras que Gigo buscaba desarrollar el estilo más aún en ese ámbito, haciéndolo no sólo un sistema de defensa personal, si no refinarlo al punto de ser un auténtico arte de combate, como ya lo eran el jujutsu o el kenjutsu. Esa oposición de Gichin, junto a leyendas e historias de supuestos maestros que se defendieron de agresores enormes y fortísimos con muchas peleas callejeras a sus espaldas a base de haber practicando kata durante 20 años han fomentado el mito de que en el karate tradicional no se practicaban combates de ningún tipo y que adquirían toda su destreza de practicar kihon y kata a diestro y siniestro.

En el verdadero karate no existen proyecciones, luxaciones o lanzamientos, solo golpes.

Este puede ser uno de los puntos más controvertidos, sobre todo actualmente que, con el auge de los sistemas de lucha de grappling como el sambo, el BJJ y el wrestling, muchas personas han empezado a incorporar proyecciones y luxaciones a la hora de aplicar el bunkai de muchos kata.

Muchas personas defienden que el auténtico karate sólo consiste en golpes varios, algunos defendiendo incluso que lo único que es karate auténtico son las técnicas que te permiten hacer en competición, el resto no es karate. Otros afirman que quizá proyecciones y lanzamientos sí, pero lucha en suelo no, ya que un karateka 'nunca cae al suelo', por lo que no debe saber ni caer, ni defenderse/luchar en el suelo ni nada similar. En ocasiones, este tipo de argumentos se respaldan con palabras tales como que eso no se hacía en el karate tradicional de Okinawa o de Funakoshi.

Como suele pasar, sólo hace falta un poco de lectura básica sobre karate y un poco de búsqueda en internet para descubrir que, nada más lejos de la verdad, en karate existe no sólo un amplio repertorio de técnicas de proyecciones y lanzamientos que no tiene nada que envidiar al judo (evidentemente, muchísimas menos que este, pero son bastantes) si no que, además, se practicaba la lucha de suelo en las antiguas escuelas.

En el Karate-do Kyohan, libro escrito por Gichin, hay un capítulo entero dedicado a derribos y proyecciones, seguramente muchas heredadas del judo tras ir Gichin a Japón a hacer una demostración de karate y entablar amistad con Kano, fundador del judo. Es bien sabido que compartieron ideas y técnicas entre ellos, por lo que seguramente parte de las técnicas de derribo del karate sean heredadas de aquí, pero aún así siguen existiendo muchísimas técnicas propias, mostradas en textos escritos por Funakoshi incluso antes de conocer a Kano, que además pueden encontrarse en los kata.

Además, disponemos de imágenes que respaldan tanto la práctica de derribos como de lucha de suelo en las escuelas.


No sólo vemos a dos personas practicando un derribo (a la izquierda del todo, de negro, está Funakoshi supervisando el entrenamiento), si no que a la derecha hay dos personas realizando lucha de suelo.


En estas imágenes vemos aplicaciones de Tekki shodan y Bassai dai que implican controles y derribos. Podría poner mil ejemplos más, pero quiero creer que estas imágenes son suficientes para dar validez a mi argumento y que quien quiera saber más se tomará la molesta de ojear e investigar por sí mismo, mientras que a quien no le sirva esto tampoco le van a servir 20 imágenes más.

lunes, 6 de mayo de 2019

El falso Budo y los falsos budoka.

A muchos os parecerá muy obvio cual es el falso Budo y quienes son los falsos budoka, pero parece ser que no es tan sencillo, dada la gran cantidad de falsos budoka que hay en el mundo de las artes marciales. Surgió la conversación el otro día, hablando con un kohai, y nos dimos cuenta de que, precisamente, los estilos y personas que más presumen de Budo, más lo ensalzan y más golpes de pecho se dan con él, son quienes menos predican con este, quienes menos lo aplican a su vida diaria y quienes más se salen de la vía.

Ocurre algo similar con quienes ensalzan las enseñanzas de los antiguos maestros, citan sus frases y hablan de haber leído sus textos y dicen cómo siguen sus métodos y legado. De esto último hay cientos de ejemplos, pero hablaré de uno muy simple, el que se da en karate.

He visto a mucha gente hablar de lo mucho que sigue los métodos y enseñanzas de Funakoshi Gichin, lo mucho que lo admiran, la gran figura que es, usando las palabras de Anakin en 'La venganza de los sith', 'sabio como el maestro Yoda y poderoso como el maestro Windu'. Son los que manifiestan cuántas veces han leído los grandes textos de Funakoshi, el Karate-do Nyumon y Kyohan y cuánto han estudiado el Shoto Niju-kun, pero también son los mismos que, después, defienden que un karateka no puede realizar proyecciones porque no es judo, es karate, y en karate se golpea, no se proyecta. Son los mismos que ignoran el 99% de modificaciones y avances que Funakoshi Gigo, el hijo de Gichin, hizo en el karate, perfeccionando y puliendo el sistema a nivel técnico, los trabajos de sen no sen y sen sen no sen, toda la variedad de técnicas de mano abierta y el trabajo de kata en ura, go y urago, así como toda la aplicación de su bunkai eficiente y lógico. Son los mismos que pretenden aplicar las técnicas exactamente igual cuando hacen un kata, que se busca la forma correcta, que en combate, ya sea kumite o goshin, a pesar de que ya decía Funakoshi en el precepto 18º 'El kata debe realizarse correctamente. El combate real es un caso diferente'. Son aquellos que critican sistemas de lucha o estilos de karate más duros en contacto porque son 'bárbaros, toscos, no son arte, son para bestias', ignorando plenamente que '5º - Espíritu antes que técnica' y que el karate, aunque sea un Do, sigue siendo un arte de matar, de defender la vida propia o la de otros, que nos habilita para dañar y matar a un oponente.

Todos esos, son falsos budoka y predican un falso Budo. Un Budo que no entienden, ni quieren entender, pero que les gusta llevar como etiqueta porque es muy guay, da estatus, categoría, te hace ser existencialmente superior. Pero no entienden absolutamente nada de su arte, ni de su significado, ni de su esencia. No saben qué es el Budo.

He visto a personas de aikido, uno de los colectivos que más tiene en boca el término Budo (incluso su texto 'base', el equivalente al Kodokan Judo y al Karate-do Kyohan, se llama Budo) criticar a absolutamente cualquier otro sistema de lucha porque son sistemas para bárbaros, no como ellos, que son el estilo de la suavidad, el camino de la paz. He visto a aikidoka, tras organizar una comida entre dojos y llegar uno de los sensei con sus alumnos, decirle que sus alumnos debían irse porque dicha comida era sólo para yudansha, que los mudansha no estaban permitidos, como si el ostentar un dan te elevase a una categoría existencial superior y ya el relacionarse con aquellos que aún tienen kyu fuese indigno. He visto a un groso importante del colectivo de aikido hacerle el vacío, insultar y agredir verbalmente a un maestro de aikido por haber querido poner este su estilo a prueba con un practicante de MMA y concluir que el aikido, tal cual se practicaba y se concebía normalmente, no era efectivo contra un luchador así. He visto aikidoka afirmar que en aikido no hay que aprender a golpear porque no es un arte de lucha, es un arte de paz y no hay necesidad de aprender a golpear, ignorando plenamente que, realmente, en el dojo de Ueshiba no se daban clases para aprender a golpear simplemente porque prácticamente todos sus alumnos venían de otros sistemas en los cuales ya habían aprendido eso, como de judo, jujutsu o karate y, por lo tanto, no era necesario centrarse en eso. He visto aikidoka afirmar que practican 'el arte marcial del samurai, porque los samurai usaban aikido cuando perdían la espada', cuando los samurai dejan de existir en 1868 y el aikido surge en 1930.

Todos esos, son falsos budoka y predican un falso Budo. Alardean mucho de su espíritu de samurai, de su filosofía zen y de las enseñanzas de Ueshiba, pero no tienen ni idea ni las han entendido. Sólo buscan la etiqueta, el poder decir, falsamente, 'practico aikido, el arte marcial de los samurai, y tengo un estatus y categoría existencial superior a la de otros'.

He visto a personas del colectivo de Budo Taijutsu mirar con desden a los practicantes de otros estilos, si eran practicantes de deportes de contacto o estilos no-japoneses, porque lo que practican es mierda indigna para bárbaros y zoquetes que no tienen capacidad de entender el verdadero arte y, si eran practicantes de artes marciales y, en particular, de estilos japoneses, porque lo que practican es una mierda comparado con lo que hacen ellos, porque lo que hacen ellos es, falsamente e históricamente absurdo, el origen de todos los sistemas japoneses y todo lo demás ha surgido de ellos, por lo que evidentemente lo suyo es mejor. He visto personas del colectivo de Budo Taijutsu menospreciar o 'invalidar' un ejercicio o técnica de otro sistema porque 'ellos la hacen de este otro modo, que es mejor y no deja tantas aperturas a contratécnicas como la que hace ese de ahí', incluso habiéndoseles demostrado que su modo de hacerlo también deja muchas aperturas y lagunas para contrarrestar.

Todos esos, son falsos budoka y predican un falso Budo. Gente que quieren formar parte del colectivo ninja porque mola mucho vestirse de negro, lanzar estrellas metálicas, hacer ejercicios de ocultación y afirmar que eres un verdadero shinobi, pero no entienden absolutamente nada del Budo, de sus enseñanzas y de su mensaje.

Y, como estos, he visto mil ejemplos más en otros mil estilos y sistemas. Gente que comenta mucho el Bushido, el espíritu del Budo, que afirma haberse leído mil textos y haber estudiado las enseñanzas de mil maestros y que conoce mil historias con trasfondo moral y mensajes profundos, pero que luego no predica con lo que dice, que hace interpretaciones libres y que sólo recurre a dichas enseñanzas, mensajes y filosofías cuando les conviene, pero el resto del tiempo lo único que muestran y enseñan es soberbia, ignorancia, deseo de destacar, de renombre, de que se les reconozca. Son puro ego, la búsqueda de sentirse especiales. Son falsos budoka que predican un falso Budo.

También he visto personas de diversos sistemas y estilos, ya sea karate, judo, aikido, ninjutsu y otras mil escuelas 'tradicionales puras Budo auténtico honorables dignas' mirar mal, recriminar e incluso echar de su escuela a alumnos o compañeros que han empezado a practicar otros estilos. Puede ser cualquiera, ya que en ocasiones hay mucha 'supremacía aria' entre los distintos estilos y piensan que no necesitan ningún complemento de nada y es alta traición meterse a entrenar en otro lugar al mismo tiempo, pero los mayores problemas recaen o bien cuando dicha persona se mete en otra escuela del mismo estilo (estás traicionando a tu maestro de X asistiendo a clases de otro maestro de X) o, peor aún, si se mete a practicar algún estilo más de deporte de contacto (thai boxing, kick boxing, boxeo, MMA...) o de sistema de defensa (krav maga, jeet kune do, keysi...), ya que parece ser que todos estos sistemas son indignos, no merecedores de ser practicados salvo por ignorantes y bárbaros y ningún budoka que se precie debería practicarlos. Todo esto suele hacerme gracia ya que todas estas personas que critican o recriminan a quienes practican otros estilos, sean AAMM o DDCC, entiendo, no saben que tanto Kano Jigoro, Funakoshi Gichin y Ueshiba Morihei entrenaron en diferentes escuelas, estilos y maestros. Funakoshi y Kano entrenaron juntos y se enseñaron técnicas y kata, por el amor de Dios.

Y todo esto, evidentemente, se extiende a muchísimos otros sistemas, no solo a los japoneses. Ocurre en practicantes de wing tsun, de wushu, de taekwondo, de hapkido, de muay thai, de brazilian jiujitsu y una lista interminable.

El auténtico Budo tiene, como base, los 5 Espíritus del Budo, el Go Budo Shin, del cual ya hablé en una publicación anterior. Predica la humildad, la honestidad, la simpatía, la comprensión, la serenidad, el evitar la confrontación, la fraternidad, la búsqueda de aprender todo lo posible de quien sea posible, el recorrer juntos el camino, en lugar de enfrentarse en este como si fuese una carrera. En su momento, hablé de la importancia del shoshin en las artes marciales, todo esto sigue siendo Shoshin. El ser humilde y honesto y no creerse superior al que practica otro estilo, o al que practica nuestro estilo de otra manera es también Shoshin. También hablé de la superioridad moral y existencial de los artistas marciales con respecto a los que practicaban deportes de contacto, pero es también aplicable dentro de las mismas artes marciales, como ya habéis visto y como también comento en esa misma publicación.

Tratemos de conocer, de aprender y de entender el verdadero Budo, tratemos de vivir aplicando lo que nos enseña y de trasmitirlo del mismo modo y evitemos caer en el falso Budo. Y, quienes ya han caído o sospechan que pueden estar aquí, intentad salir de ese pozo que, no es que os haga menos budoka, es que os hace no ser budoka, sólo gente que conoce una serie de movimientos y que se siente superior por ello, tan soberbio y despreciable como ese boxeador o thai boxer arrogante y chulo que tanto os asquea a muchos y que tanto criticáis. No hace falta practicar un arte marcial, ni mucho menos japonés, para practicar el Budo. He conocido auténticos budoka que eran practicantes de thai boxing (deportivo, no muay thai tradicional), boxeadores y MMAFighters.

martes, 11 de diciembre de 2018

La importancia del shoshin en las artes marciales.

Hace poco tuve una leve crisis a nivel marcial. Dicha crisis se resumía en algo tan simple como que veía que muchos compañeros del dojo, mis kohai, parte de ellos con menos años de práctica de karate que yo y todos ellos con experiencia en menos sistemas de lucha que yo, que he practicado algunos sistemas de lucha en ring y de defensa personal, además de algún sistema de grappling, a la hora de practicar kumite, muchos de ellos me suponían un verdadero reto al combatir, siendo algunos en ocasiones capaces de ganarme bastante terreno e incluso de superarme.

La mayoría diréis ¿y qué pasa con eso? bueno, pasar pasar, no pasa nada tal cual, pero a mí me suponía un dilema, uno gordo. ¿Por qué? pues por algo muy simple: si yo llevo tantos años entrenando, practicando, trabajando, estudiando, además de practicando y estudiando otros sistemas para hacer mi karate más completo y más efectivo, ¿cómo era posible ahora que compañeros que llevaban menos tiempo que yo y tenían menos experiencia en variedad de sistemas y, por lo tanto, un repertorio técnico y variedad de recursos inferior a la mía, me resultasen oponentes tan duros? No es que pensase que mis compañeros debían ser peores, al revés, creo que tienen un nivel perfecto para su nivel y tiempo de entrenamiento y dedicación, es envidiable. Mi problema era conmigo.

Podemos decir que yo he tenido dos periodos de entrenamiento. El primero fue hasta poco después de sacarme el shodan en Kase-ha Shotokan-ryu, luego tuve una etapa en la que no entrené, o entrené poquísimo por circunstancias, estudios, trabajo y tal y el segundo periodo ha sido reciente, tras sacarme el shodan por la Nihon Karate Kyoukai (JKA). En mi primer periodo, parte importante del tiempo entrené con una generación de senpai mayores que yo, de mayor grado y mejores, bastante mejores que yo. Había un salto bastante grande entre ellos y yo en muchísimos aspectos, desde lo técnico hasta la fuerza pasando por la agilidad y los reflejos. Lo atribuía al salto generacional, eran mayores, con más tiempo de entrenamiento y más grado que yo. Cuando alcanzase su edad y grado, sería como ellos. Entonces, pasamos a mi segundo periodo. Ahora, entreno con un grupo de compañeros, kohai prácticamente todos, ya sea por grado o por antigüedad y, además, con menos tiempo y experiencia que yo, como ya he mencionado. Lo natural, según mi lógica, es que el salto generacional y, por lo tanto, de nivel, sea similar al que había entre yo y mi anterior grupo de compañeros, que para mí fuese más sencillo manejarles, enfrentarme a ellos, marcar el ritmo del combate, pero con lo que me encontré es que el salto generacional entre ellos y yo era infinitamente más pequeño, apenas palpable, en comparación con el que había entre yo y mi anterior grupo de compañeros. ¿por qué yo no había mejorado y alcanzado un nivel similar al que tenían mis senpai, ni supongo un rival tan temible para mis kohai como lo suponían mis senpai para mí?

Todo ese contexto se remezcló con una sensación o percepción de que llevaba bastante tiempo estancado, sin mejorar o subir de nivel. Cuando volví a entrenar, que fue en un dojo de la Kyoukai, veía avances y mejoras rápidas y evidentes, casi semanalmente veía que mejoraba algo nuevo. Llevaba tiempo sin entrenar y, además, arrastraba vicios y taras en la técnica básica que no había llegado a corregir antes, y en la Kyoukai otra cosa no, pero machacar y trabajar la base para realizarla exquisita lo hacen hasta la saciedad, cosa que me venía de perlas. Tras sacarme el shodan por la Kyoukai y volver a mi dojo original de Kase-ha Shotokan-ryu, tenía que volver a recuperar el control y potencia que caracteriza a mi escuela, el asentamiento del fudoudachi, la realización de técnicas de hente demoledoras y el uso de uchiwaza extenso que tenemos. De nuevo, veía mejoras en relativo poco tiempo, todo genial. Pero llegó un momento en el cual tenía la sensación de que no avanzaba, que me esforzaba, entrenaba, trabajaba, pero me mantenía quieto en el mismo sitio. Me daba la sensación de que todo el mundo iba avanzando y subiendo su nivel y que yo estaba estancado en un punto y que no me movía de ahí. Lo mencionado anteriormente, junto a esto último, me llevó al pensamiento de que quizá había llegado a mi límite, que no podía mejorar más, que no era un buen budoka porque era incapaz de continuar avanzando y otros mil pensamiento negativos más.

A estas alturas os preguntaréis ¿y qué tiene que ver todo esto con el título de este artículo, con el shoshin? absolutamente todo.

Mi problema, lo que me ocurría, al final, se resumía en una pérdida total y absoluta del shoshin, del espíritu de principiante. Había asumido mi maestría, había asumido que estaba en un punto, que ya no era un principiante y que debía ser capaz de tal o de cual, mejor que este o que aquel. Había asumido que ya había cosas que sabía hacer y manejar y que debía saber otras cosas. En el momento en que había dejado de pensar como un principiante, a realizar cada entrenamiento, por básico que fuese, como algo de lo que tengo que aprender, algo que puedo usar para mejorar algo de mi técnica, por mucho nivel que tenga, me perdí, y conmigo se perdió mi karate y mi espíritu guerrero. Se quebró mi voluntad.

Cuando me di cuenta de esto, de que había perdido el shoshin, traté de esforzarme por recuperarlo. Coincidió con la llegada de gente nueva al dojo, kukyu ambos, por lo que empezamos a hacer trabajos bastante básicos. Kihon estándar de tsuki y geri, kihon ippon kumite, sanbon kumite... Y, en lugar de quejarme o desmotivarme por tener que empezar a hacer trabajo de kukyu de nuevo, decidí aprovecharlo. Da igual que tenga dos shodan, seguro que tengo fallos en algo tan simple como mis desplazamientos en zenkutsudachi o kokutsudachi, seguro que mi técnica de maegeri o de gedanbarai fallan en algún punto al realizarlos, y esos ejercicios eran perfectos para centrarme en realizar la técnica lo mejor posible y mejorar mis vicios y taras. Luego, cuando los grados bajos han faltado al entrenamiento, hemos vuelto a realizar entrenamientos para yudansha, ejercicios complejos y elaborados de timing, coordinación, concentración... Y lo que he ha sido tratar de centrarme en realizarlos manteniendo todas esas cosas que trataba de mejorar al hacer los ejercicios básicos cuando venían los compañeros nuevos. Simplemente centrarme en todos esos puntos que trataba de mejorar, en continuar haciéndolo así. ¿Resultado? con los ejercicios básicos, teniendo la mente abierta y buscando el modo de aprovechar los ejercicios aunque fuesen para kukyu recién llegados conseguí mejorar muchos detalles de mi técnica que, al realizar trabajos superiores, traté de mantener, intentando asimilar tanto lo nuevo que nos enseñaba el sensei como aquellas cosas que yo trataba de mantener al adquirirlas en el entrenamiento anterior.

Al recuperar el shoshin, al volver a entrenar siempre como un principiante, pensando no en lo que no domino y no soy capaz de hacer, si no en lo que tengo que mejorar y perfilar de mi técnica, sin importar el ejercicio que hagamos, sin importar lo demás, simplemente manteniendo la actitud de aprendizaje, evitando el pensamiento de autocomplacencia con mi nivel y mi técnica básica, conseguí evitar la sensación de estancamiento, la sensación de que no avanzaba y de que me superaban mis compañeros, de que no podía ir a más.

Al volver a recuperar el shoshin, he vuelto a entrenar sin tener la mente saturada, sin andar dándole vueltas a si soy o no soy mejor, etc. He recuperado el mushin. Al recuperar el mushin, al realizar cualquier ejercicio o al hacer kumite puedo mantenerme alerta, atento, enfocado, antes, durante y después de atacar o defender, he podido recuperar mi zanshin. Al recuperar el mushin y el zanshin, mi determinación y mi mentalidad vuelven a ser fuertes, estoicas, inamovibles, mi fudoushin también ha vuelto. El shoshin es la base y puerta de entrada a todos los demás espíritus del Budo. Una vez lo perdemos, nos arriesgamos a perder los demás con el más mínimo obstáculo que nos encontremos en el camino. Mientras mantengamos el shoshin, dará igual cuántos obstáculos y dificultades hallemos, siempre será algo de lo que aprender y mejorar, algo que nos aportará si tenemos la forma correcta de verlo, recordando siempre que nunca dejamos de aprender, nunca dejamos de ser principiantes. De ese modo, nuestro potencial, nuestra capacidad de mejora, no tiene límites.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Chikara no kyoujaku y el zanshin, unión cuerpo y mente.

En karate existen dos conceptos, uno físico y otro mental, que tienen muchísimo más en común de lo que la gente siquiera se imagina. Estos conceptos son el chikara no kyoujaku (力の強弱, el empleo de la fuerza al liberarla) y el zanshin (残心, espíritu permanente/espíritu alerta). Muchos se preguntarán dónde he encontrado la relación entre ambos conceptos. Para responder a esto, primero tenemos que analizar y comprender de verdad lo que son ambos conceptos.

Chikara no kyoujaku

Es uno de los puntos del 19º precepto del Shoto Niju Kun, hace referencia al momento en que se debe liberar la energía al realizar una técnica. Para la mayoría, esto puede parecer algo obvio, pero es bastante más complejo de lo que aparenta. El momento de liberar la energía es el momento en que se ejerce la fuerza, donde se imprime toda la potencia de nuestra técnica y, por lo tanto, donde se realiza la contracción muscular. Es un momento preciso y concreto, de menos de un segundo, en el cual se concentra absolutamente todo para que la técnica tenga auténtica efectividad. Todo antes y después de ese momento debe ser relajación, velocidad y agilidad. Muchos pensarán que esto es sencillo, normal, lógico, pero no todo el mundo lo consigue.

No es raro que alguien realice una técnica, sobre todo de ataque, manteniendo el puño muy apretado, el brazo tenso e incluso el hombro elevado. De ese modo, toda la potencia del golpe se pierde por el camino, llegando débil a su objetivo, además de llegar muy lentamente. Debemos esforzarnos por entrenar de modo que absolutamente todo el trayecto de la técnica desde que empieza hasta que llega a su objetivo nuestra musculatura está relajada. El puño puede estar cerrado, con firmeza, pero no con tensión, de modo que la relajación de nuestros músculos nos permita la mayor movilidad a la mayor velocidad posible. Entonces, el puño alcanza su objetivo, la zona que queremos golpear. Es muy importante la precisión, tanto en qué zona queremos golpear de nuestro oponente como con qué zona debemos golpear nosotros. Si lanzamos un tsuki debemos concentrarnos en golpear con el seiken, los dos primeros nudillos, o con el nakadakaken, si lanzamos un shuto yokomen uchi o shuto gamen uchi, el borde de la mano del meñique debe impactar de forma precisa.

Habiendo alcanzado el objetivo de nuestro golpe con velocidad, relajados y con la zona de golpeo adecuada, con precisión, entonces, sólo entonces, en el preciso instante en que nuestra piel va a entrar en contacto con la del oponente, justo ahí, realizamos la contracción muscular, ese es el punto exacto de liberación de la energía, donde se imprime toda la potencia de nuestro ataque, nunca antes, mucho menos después. Así es como se consigue un ataque realmente efectivo, y una defensa. Pero no acaba aquí.

Del mismo modo que nos hemos concentrado concienzudamente en mantenernos relajados y ágiles hasta el momento justo del contacto, también debemos concentrarnos y estar atentos a que justo después de ese microsegundo de contracción muscular donde hemos transferido toda nuestra energía en ese golpe, inmediatamente después, debemos volver a relajarnos completamente, desechar toda contracción que hayamos plasmado en el golpe o defensa, de modo que nos permita de nuevo rápida y ágilmente recoger la técnica y poder, o bien volver a una distancia segura o continuar con una segunda técnica, ya sea con el mismo brazo o con el otro. Esto es especialmente importante al realizar una defensa, ya que si al defender nos quedamos tensos no seremos capaces de realizar un contraataque rápido, preciso y potente tal como hemos mencionado justo antes.

También es especialmente importante a la hora de realizar hente (cuando se realizan dos o más técnicas usando el mismo brazo), pues es completamente imposible realizar de forma rápida y eficaz una segunda técnica con la mano que acabamos de atacar o defender si no somos capaces de relajarnos al instante de haber realizado la técnica. Es un trabajo extremadamente difícil y que puede ocupar una parte importante de nuestro entrenamiento, tanto siendo mudansha como siendo yudansha, y en especial siendo yudansha.

Una forma gráfica de expresar esto es que debemos pasar de 0 a 100 y, de nuevo, a 0 en menos de un segundo. Cero es la relajación plena durante todo el trayecto de la técnica, cien es ese microsegundo de contracción plena y liberación de energía, cero la vuelta a la relajación plena tras realizar la técnica que, a su vez, es también el momento previo a otra técnica, ya sea de ataque, de defensa o de desplazamiento. 0-100-0. Así debe ser nuestro karate, cada técnica, cada movimiento que realicemos, da igual que hagamos kihon, kata o kumite.

Como elementos importantes y a tener en cuenta cuando trabajamos este concepto se incluyen los hombros, evitar levantarlos, tenerlos siempre relajados, vigilar la contracción muscular durante la técnica, de modo que estemos relajados durante todo el trayecto previo y posterior a esta, la respiración, pues si no sabemos respirar adecuadamente, llevando el aire al hara, al abdomen, no seremos capaces de transmitir potencia a las técnicas y si el aire va al pecho en lugar de al hara elevaremos los hombros, y el asentamiento de la posición, pues no podemos dar un cañonazo desde una canoa, debemos tener estabilidad, una posición bien enraizada y afianzada al suelo que nos permita realizar las técnicas con potencia sin que perdamos nuestro equilibrio. Son muchísimas cosas a tener en cuenta y, obviamente, debemos trabajarlas poco a poco, pues es imposible tenerlo todo en mente a la vez cuando aún estamos asimilando los conceptos.

Zanshin

Como ya comenté en otra publicación, el zanshin es el espíritu que perdura, traducido en ocasiones como el espíritu alerta. En ambos casos, se hace referencia a la actitud de alguien, generalmente, tras realizar una técnica. No podemos atacar, o defender y contraatacar, y quedarnos clavados en el sitio, tal cual, sin hacer nada más, como suele hacerse en los ejercicios de kihon kumite más básicos, debemos mantenernos alerta, que nuestro espíritu perdure, se mantenga, después de realizar nuestra técnica, por lo que lo natural después de lanzar nuestro ataque es volver a una posición de guardia y distancia de seguridad, atentos al oponente y otras posibles amenazas.

Generalmente, el zanshin se resume en eso, pero también se puede extender al momento previo a realizar las técnicas, a la atención, la concentración, tanto para atacar nosotros como para recibir un ataque, eso sigue siendo el 'espíritu que perdura'. Más aún, en la vida misma debemos mantener el zanshin, estar alerta, no ante una agresión física per se, o no únicamente a eso, si no a cualquier tipo de amenaza o revés, desde un problema que pueda surgirnos en el trabajo hasta algo trivial como un tropezón, un resbalón, que nos permita estar preparados para reaccionar y minimizar los daños que tal imprevisto pueda causar. Tampoco significa vivir en un constante estado de alerta que roce la paranoia, ni mucho menos, simplemente mantener cierta actitud de preparación, estar listo para lo que pueda venir, sin necesidad de andar constantemente mirando hacia atrás por si alguien intenta apuñalarnos. Pero de esto hablo de forma más extensa en la publicación sobre el go Budo shin, así que aquí voy a centrarme en otro aspecto más del zanshin, relacionado de forma más estrechamente con el budo, el kumite, el goshin y el enfrentamiento en general.

¿Recordais todo lo mencionado justo antes sobre el chikara no kyoujaku, 0-100-0, etc.? Bueno, pues está estrechamente relacionado con el zanshin, ya que el 0-100-0 requiere, aunque mantengamos relajación muscular, mantenernos alerta, en guardia, atentos, vigilantes. Cuando nuestro rival nos ataca, estamos atentos a su reacción, nos preparamos, su ataque se acerca y nosotros, manteniendo aún la relajación muscular, iniciamos nuestra defensa. Al alcanzar su brazo, liberamos la energía, damos toda nuestra potencia en defender ese ataque e instantáneamente nos relajamos, pero no significa que mentalmente nos relajemos también, si no todo lo contrario, seguimos manteniéndonos alerta, nuestro espíritu perdura, se mantiene, pues debemos realizar un contraataque, y después de ese contraataque quizá debamos realizar otro, o alejarnos a una distancia segura, o reaccionar a una defensa de nuestro oponente, o a un contraataque tras su defensa... Del mismo modo, quien nos ataca, tras relajarse justo en el momento en que su ataque es defendido, debe mantenerse alerta para realizar un segundo ataque o para defenderse de nuestro contraataque o para evadir hacia una distancia segura... E incluso cuando ambos se separan hacia una distancia segura, ambos se mantienen alerta, en guardia, vigilantes.

Todo ese proceso en el cual uno realiza una técnica y reacciona a la respuesta del oponente, absolutamente todo eso es zanshin, es un estado de alerta y de espíritu permanente que sólo se puede aplicar y realizar si conseguimos un muy buen desarrollo del chikara no kyoujaku, si somos capaces de contraer y descontraer el cuerpo en el momento preciso y adecuado, de liberar la energía e imprimir potencia únicamente en el momento correcto.

Si tenemos muy buen zanshin, pero no somos capaces de aplicar correctamente el chikara no kyoujaku, veremos venir las técnicas de nuestro rival pero no seremos capaces de defender más de una, dos a lo sumo ni seremos capaces de contraatacar adecuadamente, menos aún con potencia. Si manejamos muy bien el chikara no kyoujaku pero carecemos de un buen zanshin, tendremos los medios físicos para reaccionar y contraatacar a cualquier cosa que haga nuestro oponente, pero no tendremos el estado mental adecuado para percibirlo y responder. Ambos conceptos van de la mano y deben desarrollarse conjuntamente, sin olvidar ambos. Ver un combate de dos maestros que manejen ambos conceptos es extremadamente parecido a esos combates de samurai que algunos seguro habéis visto en películas, de dos personas, una frente a otra, mirándose con atención durante varios segundos, a veces minutos, hasta que uno lanza un ataque, al cual el otro responde y en un breve intercambio de 2, 3, 4 golpes, uno de los dos cae derrotado. Ese combate se decide por un fallo, un retraso de menos de un segundo en cualquiera de las respuestas que uno realiza, por un leve fallo o en la aplicación del chikara no kyoujaku o en el zanshin. No hace falta más que un retraso de un milisegundo para que nuestra defensa no llegue a tiempo para evitar el ataque del oponente.

De ese modo, el chikara no kyoujaku y el zanshin se convierten, de algún modo, en un ejemplo claro y muy ilustrativo de lo que es e implica una buena unión del cuerpo y la mente, las dos caras de una moneda en lo referente a realizar técnicas durante un combate, la diferencia entre vencer y perder. Si no se desarrollan y complementan ambas, no seremos capaces de alcanzar la plenitud del Budo en lo referente al enfrentamiento y eso, a fin de cuentas, tiene una repercusión y efecto espejo bastante claro en nuestra vida.

sábado, 27 de octubre de 2018

La decisión al atacar (kime) y el sutemi.

Recientemente he estado pensando bastante en el tema de la decisión, la intención (que ya menciono en una de las primeras publicaciones) a la hora de lanzar un ataque. Algo que ha lanzado, a partes iguales, cierta luz y aún más preguntas sobre el tema ha sido el ver este vídeo sobre Naka Tatsuya probando y experimentando con el Shotokan-ryu frente a otros sistemas como Full contact karate, kenjutsu, bojutsu, BJJ...

Algo característico de estos vídeos, y de otros que hay de él mismo aprendiendo, comparando y estudiando con estilos de karate okinawenses, es que la mayoría de maestros con los que entrena quedan fascinados por el modo en que avanza, se adentra en su guardia y golpea, algo muy característico del Shotokan-ryu y que es herencia del Jigen-ryu kenjutsu. Entre las reacciones comunes a ese modo de rápidamente acortar la distancia y golpear, se encuentran comentarios como 'lo estaba viendo venir, pero no era capaz de reaccionar', 'me he quedado paralizado al verlo venir' y alguno incluso comenta que, directamente, lo ha visto cuando ya tenía el ataque encima. Eso me hizo pensar y meditar sobre qué es lo que hace que ese ataque abrume tanto a los oponentes, algunos incluso usando una espada o un bastón largo, armas con una evidente ventaja sobre la distancia pero, al ver acercarse al karateka, quedan paralizados incluso a medio camino del ataque. Tras observar los vídeos y meditar una y otra vez, acabé llegando a la conclusión de que esto es fruto de la decisión (kime) al atacar.

Pero no debemos confundirnos: atacar con kime no significa atacar fuerte, ni rápido, ni hacer kiai. Cuando hablamos de atacar con kime, con decisión, hablamos de atacar con determinación plena de que ese golpe será definitivo, que acabará con quien tenemos delante irremediablemente. Que todos los elementos de la técnica, todos esos puntos que la definen y que trabajamos una y otra vez hasta hacerla perfecta, se unificarán junto a nuestra intención y determinación para imprimir energía a nuestro golpe y que este acabará con nuestro oponente cuando le golpee. Es una cuestión, un estado, casi más mental que físico per se. Da igual que nuestra técnica sea 100% perfecta y que seamos fuertes y rápidos, nuestro ataque no va a inspirar la misma presión, la misma carga, ni siquiera la misma dificultad de defender o evadir, que si en nuestra mirada y en nuestra actitud se hace manifiesta nuestra intención plena de que ese golpe va a ser definitivo.

¿Nunca os ha ocurrido que, entrenando kumite/sparring, habéis lanzado un ataque y vuestro compañero ha lanzado otro simultaneo o incluso poco después del vuestro e, incluso sabiendo que lleváis ventaja, habéis percibido cierta amenaza o presión que os ha hecho frenaros, paralizaros o incluso retroceder? Son cosas que ocurren, por ejemplo, cuando somos novatos y nos enfrentamos a compañeros avanzados, ya que confiamos poco en nuestra técnica y fuerza y tememos la de quienes son mejores, pero incluso cuando somos avanzados hay ocasiones en que esto nos ocurre, y suele ser la mayoría de las veces con compañeros específicos. Esto es porque nuestro compañero lanza su ataque con decisión, con determinación, centrado únicamente en que su ataque debe llegar a su objetivo y debe ser definitivo, acabarlo todo ahí. Es difícil, y duro, hacer frente a un ataque así. De hecho, al final, sólo es posible si aplicamos el sutemi, que es el otro punto del cual quiero hablar en esta entrada.

La palabra sutemi (捨身) significa 'sacrificio'. En estilos como el judo y el aikido existen las 'sutemi waza', que se supone son técnicas que se realizan sacrificando algo, como por ejemplo una posición ventajosa, pero que dicho sacrificio nos va a traer posteriormente la victoria. En kenjutsu ya se hablaba de este concepto de un modo más crudo, pues hacía referencia a estrategias y técnicas que implicaban dejarse cortar o incluso herir de gravedad en pos de conseguir tener al oponente en una distancia adecuada y con la guardia baja para poder acabar con él. No era raro en los enfrentamientos entre samurai el llegar a dejarse herir de muerte solo para poder herir de muerte al rival también. Y quizá algunos diréis '¿y cómo relacionamos todo esto con el kime y el karate?'. De un modo muy sencillo:

Recuerdo una ocasión en la cual quedé con un chaval que no conocía (quedamos por mediación de un amigo común) para practicar sparring libre, es decir, al más puro estilo MMA, valiendo el uso de codos, rodillas, lucha de suelo, etc. Usamos guantillas y tibiales, pero como ese chaval no tenía casco pues decidí no usarlo yo tampoco, para estar en igual de condiciones en ese aspecto. Recuerdo que el chaval me sacaba aproximadamente una cabeza de altura y era ancho de espalda. Era como enfrentarse a un oni, le faltaba la maza de hierro. Era practicante de karate deportivo y, como tal, tenía un manejo excepcional de la distancia y de los desplazamientos y la entrada y salida en la guardia del oponente. Yo, por mi parte, llevaba muchísimo tiempo sin entrenar y, en general, nunca había sido realmente bueno manejando la distancia, menos aún cuando me enfrentaba a gente más alta, y por lo tanto con más facilidad para alcanzarme que yo a ellos, que yo. Como cabía esperar, por el modo en que he pintado la situación, quien recibió una buena somanta de palos fui yo, que acabé con la cara hecha un Cristo. El chaval no golpeaba, o no me quiso golpear, realmente fuerte, sobre todo teniendo en cuenta su tamaño y constitución, pero si te pinchas 35 veces en la misma zona con una aguja pues al final te haces un boquete realmente grande. Esto fue igual. El caso, y es a donde quería llegar, es que las veces que yo conseguí golpearle fueron porque decidí abandonar las precauciones. Él era más grande que yo, él manejaba la distancia mejor que yo y reaccionaba muy bien a mis intentos de ataque, no iba a conseguir nada buscando el modo de entrar a golpearle y evitar recibir cualquier daño, así que mi única solución era, simplemente, lanzarme a atacarle, con todo lo que tuviese y mentalizado de que iba a recibir algún golpe, pero incluso si él me golpeaba, yo conseguiría alcanzarle con un golpe más duro aún que el suyo. Y, efectivamente, las pocas veces que conseguí golpearle fueron porque me lancé así al ataque, de un modo decisivo y mentalizado, abandonando el ego y con la determinación de alcanzarle con fuerza incluso si eso significaba que yo iba a recibir daño también. No sólo eso, si no que, además, cuando me lanzaba de ese modo contra él era las pocas veces que era menos capaz de reaccionar y defenderse de mis ataques. Y sí, todas y cada una de las veces que me lancé así recibí golpes en el proceso.

Eso, es atacar con sutemi. Sobra decir que atacar con sutemi no es atacar a la desesperada. No, al menos, como se suele concebir. No es lanzar un ataque porque sí y de cualquier manera y que sea lo que Dios quiera. Es, precisamente, todo lo contrario. Se debe buscar el momento, mentalizarse, centrarse, abandonar y dejar ir de nuestra mente absolutamente todo lo que no tenga que ver con ese ataque decisivo, observar al oponente y, cuando llegue el momento, lanzar nuestro ataque haciendo acopio de toda nuestra energía, fuerza, velocidad, realizando la técnica lo más perfecta posible y con una sola cosa en mente: el ataque debe llegar al objetivo y ser definitivo. Nada más importa. ¿El oponente reacciona? Da igual. ¿Su ataque nos alcanza? Da igual. Nuestra mano, nuestro codo, rodilla o pie continua su trayectoria, hasta alcanzar su objetivo. ¿Nuestro oponente se ha defendido o evadido el ataque? Da igual, continuemos atacando, un segundo ataque con la misma determinación, la misma intención, la misma decisión. Lo único que importa es finalizar al oponente, no nosotros.

Cuando alguien ataca así, suele desprender una presión y una carga mental abrumadora y es natural que, precisamente, nos bloqueemos cuando alguien arremete contra nosotros de este modo. Por eso, el único modo de responder a un ataque con kime de verdad o, peor aún, a un sutemi, es precisamente con un sutemi. Si nuestro oponente nos ataca con decisión plena de acabar con nosotros con ese golpe y si, además, lo hace sin importarle lo que le ocurra en el proceso, no podemos tratar de responder a dicho ataque mirando por nuestra seguridad, si no que debemos responder con el mismo abandono del ego que él. Si somos capaces de anticiparnos totalmente a su ataque con un sen sen no sen, nuestro oponente estará seguramente acabado. Si no somos capaces y debemos reaccionar con un sen no sen entonces, usando argot samurai, quien tenga mayor determinación y convicción será el vencedor.

Cabe apuntar que esto no significa que cuando entrenemos con nuestros compañeros del dojo debamos ir acabando con ellos uno tras otro. Teniendo en cuenta que gran parte de estos modos de atacar y reaccionar en combate son más estados y actitudes mentales, nosotros podemos tener una actitud, lanzar un ataque con plena determinación e intención de acabar con nuestro oponente (en este caso, compañero) pero, al final de este, controlar el ataque y no golpearle o hacer un ataque más moderado que no cause el daño que causaría un ataque a plena potencia. Pero la decisión, la determinación, la actitud, el estado mental del sutemi y la presión que este genera en nuestro oponente, así como el kime se pueden trabajar y aplicar incluso con compañeros, incluso con ejercicios de ippon kumite o jyu ippon kumite. Trabajadlo, conseguid desarrollar tanto el kime como el sutemi, y podréis lanzar ataques verdaderamente imparables. A un precio, pero imparables.

martes, 2 de octubre de 2018

El timo de la 'defensa personal femenina'.


Seguro que todos hemos visto cientos de vídeos como este:


Vídeos con nosecuantosmil consejos para defensa personal, generalmente enfocados a mujeres, por temas de acoso sexual, robo, agresiones y tal. Son vídeos bastante compartidos por FB y que se llenan de comentarios del tipo 'Dios santo, gracias por el vídeo, ahora sabré cómo reaccionar si me ocurre algo'. También es común que muchísimos sitios (o peor aún, de forma online) se hagan cursos o seminarios de un fin de semana del palo 'Defensa personal femenina, aprende a defenderte en un fin de semana. Efectividad probada. Vuelve a salir sin miedo' y movidas así.

Voy a empezar la entrada diciendo que no sólo no tengo nada en contra de la defensa personal femenina si no que, además, me parece perfecta e incluso necesaria. Lo que me parece fatal es la publicidad engañosa, el vender humo y el generar una falsa sensación de seguridad y confianza a consta de la integridad física de alguien, más aún si vas a lucrarte con ello vendiendo vídeos/libros o dando cursos de fin de semana.

Dicho esto y yendo directo al asunto, todas estas cosas son una inmensa, completa y absoluta patraña, un timo, un engaño. No valen para nada y quienes las imparten y venden demuestran claramente o que quieren estafar al personar y lucrarse con ello o que jamás en su vida han tenido una confrontación mínimamente real, ni siquiera en un entorno controlado como puede ser en un dojo o gimnasio, en plan golpear y ser golpeado. Cabe decir, porque las cosas como son, que en muchísimos casos los consejos o datos que dan no son INTRÍNSECAMENTE malos o penosos, al revés, son cosas lógicas y con sentido desde el punto de vista de la defensa personal. ¿Cuál es el problema entonces?

El problema viene cuando nos venden la película de que con ese vídeo de 30 segundos, o de 15 minutos, o con ese curso de un fin de semana, nos vamos a convertir en los Jason Bourne del barrio y vamos a poder vencer incluso a osos adultos con nuestras recién adquiridas habilidades. Nadie, absolutamente NADIE, practicando esto en un curso de un fin de semana, va a salir luego a la calle siendo capaz de aplicarlo, de ninguna manera. Ya no hablemos de quien pretende aprender por un vídeo de Youtube o 4 imágenes en un PDF o un curso online. Es imposible y estúpido. Es como dedicarse a ver vídeos sobre nadar y mantenerse a flote en una tormenta, los vídeos están grabados en una piscina y nosotros, sin haber tocado el agua más que pa ducharnos, nos creemos que si luego en alta mar caemos al mar embravecido vamos a ser capaces de nadar y sobrevivir. Carece de sentido y lógica, por mucho que quieran hacernos creer. Voy a ir más allá todavía, incluso aquellos con experiencia y práctica en artes marciales, acostumbrados a dar golpes con precisión, a buscar puntos concretos del cuerpo para golpear aunque sean puntos pequeños, etc. les resultaría complicado realizar algunas de las cosas expuestas en esa clase de videos. Voy a enumerar algunas a continuación:

  • ¿Eso de los puntos de presión? Precioso, súper chulo, nos sentimos poderosos pensando conocer esas técnicas propias de ninja o espías que presionas un punto con el pulgar y el tío se desmaya o su sistema nervioso se colapsa y le explota el bazo, pero ajeno a que esto último es mentira, ¿sabéis lo DIFÍCIL que es acertar un punto de presión? Quiero decir, así tal cual, yo con un amigo delante, alzar la mano e ir a por el punto de presión sin que este se oponga y, a la primera, acertar el punto. Es algo complicado, incluso si estás acostumbrado a ello, conoces el punto y has entrenado para automatizar e interiorizar el gesto de alcanzar ese punto. Ahora imaginaros una situación real. La otra persona nos agrede, quiere hacernos daño. Además, evidentemente, quiere evitar que nosotros se lo hagamos a él. Nosotros, irremediablemente, sentimos cierto miedo, nuestro organismo se estresa, hay cierta ansiedad, todo va muy rápido y es un poco caótico. Y, en ese contexto, trata de clavar tu pulgar entre el biceps y el triceps del agresor. Suena a coña, pero ahora hay que añadir más variantes: Seguramente el agresor tenga el brazo (o la pierna, o la región que sea que tenga el punto) contraído, tenso, endurecido, es natural cuando agredimos, tensarnos. No os hacéis una idea de lo mucho que disminuye la efectividad de la presión que un músculo se tense y endurezca, permite a uno aguantarlo bastante más. Añadamos que, al igual que nosotros, el agresor tiene una subida de adrenalina y se le dispara el estrés, por lo que aumenta su resistencia y tolerancia al dolor. Y el matiz final, la reacción natural de un agresor, si empieza a sentir dolor por algo que le hacemos, seguramente sea usar el brazo (o brazos) libre para soltarnos una hostia que haga que dejemos de hacerlo. Lo sé porque, cada vez que he trabajado temas de puntos de presión o incluso algunas luxaciones, mi reacción natural ha sido querer darle una hostia a la otra persona, impulsada por el dolor, y de hecho he tenido que reprimir ese instinto. Después de todo esto, observar ese contexto tan hermoso del video en el cual el agresor se acerca a la chica, ella de forma precisa y con una tranquilidad pasmosa presiona el punto de presión en 0,2 segundos y el agresor suelta con expresión de dolor y de un empujoncillo cae fácilmente al suelo y la chica huye feliz. Lo siento, pero es todo mentira. Absolutamente todo.
  • Cuando muestran ciertos golpes y ataques, la en muchísimos casos muestran golpes con la base de la mano al rostro. Desde el punto de vista fisiológico y defensivo es algo bastante acertado, pues es una zona sólida, sin articulaciones de por medio, sencilla de usar y perfecta para quien aún no tiene mucha práctica con los puños como tales. Aún así, ¿Alguna vez habéis golpeado a alguien con la mano? En el mentón, que suele ser uno de los puntos elegidos y preferidos. Creedme, las barbillas de la gente están duras. Sí, le vas a hacer daño, pero posiblemente también te lo hagas tú en la mano, partiendo de la base de que se supone sólo hemos practicado todo esto un fin de semana, es decir, no tenemos ni puñetera idea de cómo golpear realmente con la mano. No hablemos ya de aquellos que, directamente, dicen que des un puñetazo. Para muestra, un botón. Probad algún día, si frecuentáis un gimnasio, a colaros donde hagan artes marciales o deportes de contacto y dadle un puñetazo a uno de los sacos grandes que tengan ahí. Uno mínimamente contundente. No hace falta darle con todas vuestras fuerzas, simplemente soltarle un puñetazo con un poco de intención. Notaréis rápidamente como vuestra muñeca se resiente, si no se os dobla y os lastimáis.
  • La fuerza real de cualquier golpe que demos. Aunque es cierto que hay zonas del cuerpo que resultan dolorosas incluso con golpes leves, como pueden ser ojos, nariz o testículos, en ocasiones ese dolor puede no ser suficiente para frenar a alguien dispuesto a agredirnos, sobre todo si ese alguien está mínimamente acostumbrado al dolor. Si no sabemos golpear, de modo que podamos generar potencia real, hay muchas posibilidades de que nuestro golpe, más que incapacitar al agresor y permitirnos huir, lo que haga sea, simplemente, cabrearlo y aumentar el peligro que corremos.
  • La liberación de agarres. En los vídeos se suelen ver súper consejos de cómo librarse del agarre de un agresor que nos saque medio metro de altura y nos doble en anchura y esté cuadrado son suma facilidad, con un par de movimientos sencillos y rápidos. Bueno, esto es mentira. Tal cual. He practicado, y he visto practicar, técnicas para librarse de agarres. Si una persona te agarra de verdad, con todas sus fuerzas, desde atrás, te aseguro que con un movimiento que has practicado rápidamente dos días no vas a conseguir librarte, jamás.
Podría seguir con una lista interminable de puntos que hacen absurdos todos esos consejos y cursos de fin de semana, pero entonces me llevaría semanas hablando sólo de eso. El objetivo final de esta entrada es echar un poco de luz sobre el asunto de la defensa personal. Todos estos consejos que nos dan en estos vídeos y cursos, ¿resultan ser mentira e inútiles para defenderse? no, la realidad es que muchos de los consejos son realmente útiles y prácticos, y son los que se suelen enseñar en las clases de defensa personal. Pero, ¿no acabas de decir todos los fallos que hay y por qué son un timo? el timo, y el fallo, no reside precisamente en los consejos en sí (aunque, como ya he dicho, los de los puntos de presión están bastante cogidos con pinzas), si no en el falso mensaje de que viéndolo en vídeos o practicándolo un fin de semana (o más aún, todos los días pero con tus 3 amigos/as que fueron al curso contigo y tienen la misma idea de defensa personal que tú, ninguna) vas a poder usar todo eso en una situación real.

Para poder usar cualquier consejo o truco en una situación real, es necesario entrenar, recibir instrucción, que nos enseñen la FORMA y TÉCNICA correcta para hacer cada cosa, el golpe, el movimiento para librarse, desarrollar precisión, agilidad y, al definir la técnica y la forma, potencia en los golpes. Requiere TIEMPO el mero hecho de aprender a hacerlo lo suficientemente bien para que podamos hacerlo nada más que en un entorno controlado. Ahora hay que ver cómo nos ponemos a trabajar bajo presión, tensión, con poco tiempo de decisión, rápido... Trabajos que nos hagan interiorizar y automatizar la técnica, de modo que nos salga de modo automático y, al mismo tiempo, correcto. No creáis que por aprender a hacer una técnica luego, bajo estrés y presión, nos va a salir, porque si el cuerpo no tiene la técnica interiorizada no va a recurrir a ella bajo presión. Hace falta memoria muscular, y eso se consigue entrenando la técnica y haciendo entrenamientos bajo presión. Finalmente, encontramos el factor MIEDO. Da igual cuántos entrenamientos hagamos en el dojo o gimnasio, da igual la presión y tensión que nos hagan sentir, incluso da igual si se realizan con cierto contacto real y que si nos defendemos mal nuestro compañero nos golpeará, siempre tendremos, al final, la seguridad de que es un entorno controlado y que, como mucho, nos darán un coscorrón, un ojo morado, un golpe que duela, y ya. Pero luego en la calle la cosa es diferente. Quien está delante nuestra pretende dañarnos de verdad y, si nos da una hostia, va a querer darnos 5 más detrás, sin mencionar el que pueda llevar algún tipo de arma. Vamos a estar mucho más estresados, vamos a sentir, irremediablemente, miedo, mucha más tensión... En estas situaciones, hay gente que no atina ni a mover las piernas coordinadamente para correr y huir, y es algo que hacemos con frecuencia, mover las piernas para desplazarnos. Imaginad, si eso en ocasiones es difícil, como será algo que hemos tenido que aprender e interiorizar en un entorno controlado y ahora nuestra integridad física corre peligro. Seguro que hay mucha gente que puede llegar rebatiendo esto con algo así como 'pues yo una vez...' o 'pues yo conozco a alguien que...' seguido de una alucinante historia en la cual, gracias a uno de estos vídeos, tuvo una epifanía en un momento de agresión, usó alguno de esos trucos o técnicas y le salvó. Sabed que esto pasa una vez de cada cien. O de cada mil. Nadie con cero formación en artes marciales consigue usar esto contra alguien realmente dispuesto a hacerle daño y le sale bien la jugada.

Así que, cuando veáis esa publicidad de cursillos para aprender a defenderse, no os lo creáis. Esos cursos sólo son mínimamente útiles si una persona ya tiene cierto rodaje en artes marciales o algún sistema de defensa personal, de manera que la observarlos pueda memorizarlos y entrenarlos de forma correcta para incorporarlos a una base que YA tiene, pero por sí solos son absolutamente inútiles. Apurando, podéis hacer uso de ellos como toma de contacto con el sistema o escuela de una persona concreto para ver si os interesaría apuntaros a su gimnasio para entrenar, pero resulta más cómodo y barato asistir directamente a una clase, que suelen permitir una o dos de prueba.

Dicho todo esto, voy a enumerar algunos estilos que pueden ser útiles o están, de algún modo, más enfocados o tienen un trabajo más específico aplicable a la defensa personal. Este listado no significa que el resto de estilos fuera de ella no sirvan para nada, ni mucho menos. Pueden faltar estilos porque yo no los conozca, no los recuerde o porque, realmente, están enfocados intrínsecamente a la lucha en ring, como puede pasar con el boxeo, el kick boxing o el thai boxing, pero está claro que saber soltar un puñetazo y esquivar un ataque de forma ágil es mucho más útil que no saber hacer absolutamente nada, aunque lo hayamos aprendido para usarlo en un ring.

  • Karate: Empiezo hablando de lo que más conozco y, principalmente, practico. Por norma general, la mayoría de escuelas de karate, independientemente del estilo, trabajan enfocadas al ámbito competitivo, de modo que realmente las técnicas que aprenden en ocasiones son poco prácticas fuera de aquí y no tienen un trabajo de golpeo real y eficiente, pero en ocasiones se pueden encontrar escuelas en las que se realiza un karate más pragmático y se realizan trabajos de aplicación de todas las técnicas de karate y se busca aplicarlo en defensa personal, incluyendo trabajos de proyecciones y de distancia corta para defenderse y poder lanzar al agresor al suelo. También, además, algunos estilos de karate se especializan en la distancia media-larga, lo que significa que si en estas escuelas se enseña a manejar la distancia corta y, además, la media-larga, seremos capaces de defendernos si el agresor se nos acerca demasiado y, además, seremos capaces de alejarnos y mantenernos en una distancia segura de sus ataques, al mismo tiempo que seremos capaces de atacarle si fuese necesario. En una buena escuela de karate se trabajan codos, rodillas, golpes con la base y cantos de la mano, golpes de puño a diferentes distancias y con diferentes trayectorias, entradas y salidas en la distancia corta, proyecciones para lanzar al oponente al suelo... Un repertorio técnico bastante completo que sumado a un buen entrenamiento lo hacen un estilo bastante bueno para usarlo como sistema de defensa personal, hasta el punto de que es el estilo practicado por el ejército japonés, en una versión evidentemente más agresiva. ¿Las pegas? por un lado, encontrar una escuela así es difícil y, normalmente, hace falta complementar el karate con otro estilo que llene las lagunas que pueda tener y, por otro, el karate suele ser uno de esos estilos que requiere un tiempo en ser capaz de usar sus técnicas eficientemente, mes arriba o mes abajo dependiendo del tipo de entrenamiento al que uno se vea expuesto.
  • Judo: El judo tiene un problema similar al karate. La mayoría de escuelas realizan trabajos y entrenamientos enfocados a la competición deportiva y poco más, pero quien encuentre una buena escuela de judo contará con un repertorio de trabajo, derribos y proyecciones en distancia corta abismal, junto con luxaciones y defensa/lucha en suelo. Es un estilo con un repertorio técnico, en cuanto a lucha sin golpeo, extremadamente rico, pero que es dificilísimo encontrar una escuela donde trabajen de este modo. A fin de cuentas, el ahora tan famoso jiujitsu brasileño derivó del judo, al extraer y estudiar/desarrollar los Gracie todo el trabajo de suelo que este contenía. Es una buenísima opción como sistema de defensa personal, hasta el punto de que es lo que aprenden los policías en Japón para defenderse y someter a quienes deben detener y se resisten. ¿Las pegas? No es normal que incluyan trabajo de golpeo y, por lo tanto, en la mayoría de casos se trabaja partiendo de la base de que el oponente no nos va a soltar una hostia, por lo que en según qué contextos podemos ser susceptibles de recibir un golpe fruto de la falta de costumbre a que el oponente reaccione golpeando cuando intentamos proyectarlo o someterlo.
  • Jiujitsu brasileño: Este sistema puede ser especialmente interesante y útil para las mujeres. ¿Por qué? pues porque, mientras que los hombres solemos ser asaltados para robarnos y pegarnos, las mujeres, además, pueden ser asaltadas para ser violadas. Esto significa que el agresor va a intentar tirarla al suelo. El jiujitsu brasileño es un estilo que se especializa en la lucha y sumisión en suelo, de modo que si alguien se lleva a una practicante de jiujitsu brasileño al suelo no tardará en descubrir que ha cometido un grave error. Es un estilo con un trabajo bastante dinámico y sencillo de aprender mediante la práctica y repetición diaria con métodos bastante sencillos para interiorizar las técnicas y estrategias. Es sorprendente lo que una persona con un mínimo de conocimiento de lucha en suelo puede hacer a alguien sin la más mínima idea de la lucha en este medio. ¿Las pegas? Al igual que en el judo, en el jiujitsu brasileño no se permite el golpeo, por lo que en muchos momentos podemos estar expuestos a recibir un golpe y no darnos cuenta de ello. En estilos como las artes marciales mixtas hacen trabajo de suelo partiendo de la base de que tanto tú como el oponente pueden golpear en el suelo, por lo que, realmente, en este sentido es algo más completo y 'realista', muy entre comillas, pero también incluye todo un trabajo de golpeo y lucha que está enfocado a la lucha en el ring, por lo que implica también un aprendizaje algo más lento.
  • Sambo: No conozco mucho del sambo, pero por lo que me han comentado es un sistema muy similar al judo pero bastante más duro y permisivo, incluso en sus competencias. Algunos judokas dicen que el sambo es como el judo en sus inicios. Existe incluso una modalidad de competición llamada combat sambo en la cual, al parecer, con un protector en la frente (para evitar cortes) y guantillas de unas 4 onzas (que eso y nada es similar) se permite absolutamente TODO, incluso golpes a los testículos, no solamente proyecciones o lucha por sumisión. Debido a eso, intuyo que en muchas escuelas de sambo se enseña cierto golpeo, además de lucha, lucha de suelo, proyecciones y tal. Lo hace un estilo, al parecer, bastante completo y que, quizá, incluso en su versión competitiva 'estándar' basada simplemente en la lucha y lucha de suelo, sea más completo que el judo actual practicado en la mayoría de escuelas. Pero, como digo, el sambo es un estilo del que conozco bastante poco.
  • Krav maga: Es un sistema de defensa personal que en los últimos años ha tenido bastante bombo. Se caracteriza por enseñar directamente técnicas y métodos de defensa personal ante agarres, ataques a mano vacía o con cuchillo y en según qué sitios incluso defensa contra pistolas y hasta rifles. Se supone enseñan técnicas y secuencias directas, sencillas y rápidas que buscan atacar directamente algunas zonas vulnerables del agresor para, finalmente, derribarlo y poder huir, se realizan trabajos de lucha de suelo, proyecciones y luxaciones. En general, es un estilo completo y directo al grano que permite un aprendizaje relativamente rápido. ¿Las pegas? existen muchísimas escuelas de gente flipada, que se cree que vivimos en Oriente Medio o rodeados de cárteles de la droga. También hay gente que afirma enseñar krav maga para luego enseñar secuencias o técnicas irreales, absurdas y simplemente llamativas (aunque esto pasa en muchísimos sitios donde afirman enseñar defensa personal, independientemente del estilo). Incluso en un sistema supuestamente sencillo y directo como el krav maga, es difícil encontrar una escuela donde nos enseñen adecuadamente, con honestidad y realismo.
Estilos que pueden aportarnos elementos extrapolables a la defensa personal:
  • Kick boxing/Thai boxing: El beneficio principal que tienen ambos estilos es que trabajan mucho el sparring/combate, de modo que vamos a tener un control decente de la distancia, de la capacidad de reacción, de la estrategia para encajar técnicas, etc. Independientemente del estilo que practiquemos, practicar kick boxing o thai boxing nos va a dar bastante más soltura en lo que es el combate y nos va a ayudar a acostumbrarnos a encajar golpes y evadirlos, por lo que incluso como complemento viene bastante bien. El thai boxing, además, tiene un trabajo muy rico de clinch, es decir, cuando las dos personas están prácticamente pegadas y agarrándose, desde el cual se aprenden a encajar rodillas, codos, puños e incluso derribos, así como a defenderse de todo esto. Siendo la distancia corta e incluso el agarre lo más habitual cuando nos agreden en la calle, el thai boxing nos ayuda a acostumbrarnos a ese entorno y desenvolvernos mejor en él de manera excelente. Podría ser un complemento bastante bueno para estilos como el judo o el karate, donde o se carece de técnicas de golpeo y entrenamiento contra estas o hay poco entrenamiento en distancia corta.
  • Artes marciales mixtas: Aunque actualmente las MMA se han asentado y establecido casi como un estilo propio, con su forma y sistema de lucha, más que como un método de fundir y juntar varias disciplinas para usarlas en un ring de forma efectiva, es cierto que debido al gran repertorio técnico que se trabajan en estas por lo permisivo de sus competencias ofrece una posibilidad de adquirir destreza en muchos ámbitos. Se permiten codos, rodillas, luxaciones, proyecciones, clinch, sumisión en suelo, golpeo en suelo... Prácticamente de todo, por lo que, aunque sea un sistema enfocado a la lucha en ring, la variedad de situaciones en las que nos podemos ver envueltos y en las que nos enseñan a desenvolvernos hace que nos permita coger soltura y acostumbrarnos a vernos envueltos en casi cualquier contexto. Tiene las carencias evidentes de cualquier deporte de contacto, pero usarlo como complemento de un sistema de defensa para adquirir más rodaje en un sparring casi totalmente permisivo, la lucha de suelo que permita golpes, incluso defendernos cuando estamos espalda a una pared... Eso nos hace desarrollar una serie instintos y capacidad de reacción que, si lo añadimos a lo que aprendemos en un sistema de defensa personal, nuestras capacidades pueden incrementarse o mejorar exponencialmente.
  • Aikido: Aunque es cierto que el aikido ha pasado a ser un estilo muchísimo más enfocado al desarrollo interno de la persona y que raro y casi inexistente es el sitio donde se realicen trabajos realistas para aplicar el aikido como defensa personal, sí es cierto que ofrecen un trabajo de luxaciones y de control del cuerpo y del timing que puede venir bien como complemento. En la mayoría de sitios, por sí mismo seguramente sea insuficiente, pero los atributos que ayuda a desarrollar y entrenar pueden ayudarnos a mejorar en cualquier otro sistema de defensa personal que practiquemos.
Y con esto finalizo el tema de la defensa personal/defensa personal femenina. Como resumen de todo, simplemente recordar que si alguien quiere vendernos que con su curso de un fin de semana o su manual online con vídeos vais a aprended a defenderos de forma efectiva y perfecta, os está engañando. Aprender a defenderse requiere tiempo, entrenamiento e instrucción presencial de un BUEN maestro, e incluso así es posible que no nos sea suficiente por mil y un factores. Y, por encima de todo, la mejor técnica de defensa personal que existe es, por un lado, la prevención. Si podemos evitar lugares propensos a los problemas, evitémoslos, al igual que pasar junto o frente a gente que sepamos o sospechemos pueden causárnoslos, y por otro lado el correr, huir. Resulta casi más útil el ser capaz de correr 1km a plena potencia sin morir en el intento que conocer 34 métodos de defenderte de una agresión. Incluso si sabes defenderte de la agresión, lo más inteligente que puedes hacer en cuanto el agresor esté mínimamente reducido es echar a correr hasta asegurarte de estar bien lejos. ¿El clásico 'patada en los cojones y a correr'? si ves que la patada lo va a dejar 10, 20, 30 segundos mínimo quejándose y que eres capaz de correr rápido durante 40, 50, 60... Hazlo. Si la patada no lo deja tan así, suéltale otra hostia más y, ahora sí, corre. Cuanto más corta sea la confrontación, mejor, y si puede no existir, mejor.