En el mundo de las artes marciales, es muy extendida la costumbre de rendir adoración y admiración hacia los diversos fundadores de estilos y escuelas. Siendo natural admirar a dichos personajes y tenerlos como ejemplos, sobre todo en los sistemas que ellos mismos han fundado, en ocasiones caemos en la fe ciega y pleitesía, no admitiendo ni consintiendo que dichos personajes eran, a fin de cuentas, humanos. Personas, como cualquiera de nosotros, con ideas y perspectivas que podían ser erróneas o a día de hoy desfasadas. Y no hay ningún problema en admitir eso. No hay soberbia ni ego en manifestar 'Creo que Ueshiba estaba equivocado en esto' o 'creo que Kano hizo esto mal'. Más aún, creo que no hay absolutamente nada de malo en decir 'realmente no creo que X fuese tan bueno/estuviese hacertado en lo que decía'.
Al afirmar estás cosas, mucha gente en seguida salta a la defensiva, '¿Cómo osas criticar a los ancestrales y sagrados maestros? Ellos eran perfectos y no cometían un solo error de pensamiento, juicio o acción'. En una ocasión, hice un comentario respecto a que tal o cual detalle de un fundador me parecía erróneo. Rápidamente acudió un defensor y fan (esta clase de gente no tiene otra palabra salvo 'fan') del mismo y, con sorna, me dijo '¿Qué pasa? ¿Te crees que sabes más maestros que fundaron su propia escuela como para criticarlo?', como si fundar tu propia escuela fuese, realmente, indicador de algo. Cualquiera funda una escuela. Yo, mañana. Tú, hoy. Tú primo que jamás ha dado una patada puede fundar una. No es indicador de nada, salvo de que la has fundado, punto. No demuestra tu nivel, ni tus conocimientos. De hecho, las personas con peores niveles técnicos, que no llegan a ningún lado en escuelas establecidas, son propensos a crear la suya propia, ponerse un cinturón rojo 10⁰dan e ir de gurús y grandes maestros. Y, otros tantos, efectivamente, han fundado su escuela siendo grandes maestros que han pasado un legado. Pero el hecho de fundar tu escuela, hoy o hace 500 años, es indicador de nada.
Esa conversación que menciono, cuando ese fan me hizo tal pregunta, di una respuesta simple: sí, creo que a día de hoy puedo saber más que X sobre esto'. Puede sonar soberbio, pero ¿Acaso, con el tiempo que ha pasado desde la fundación de las grandes escuelas de karate, con los avances en ciencia deportiva y mecánica corporal, así como en los estudios de la ciencia del combate, no cabe esperar que, efectivamente, hoy seamos capaces de saber más sobre karate, judō, aikidō o kendō que quienes crearon las diferentes escuelas hace 2, 4, 5 siglos? Sinceramente, espero que los practicantes de Kyokushin de hoy sepan más que lo que sabía Ōyama cuando creó el sistema. ¿Acaso no es eso para lo que se creo el sistema kyu-dan? ¿Para sistematizar los niveles y poder afirmar que, efectivamente, dos rokkudan estaban al mismo nivel? Si no somos capaces de aceptar que podemos saber lo mismo, o más, que quienes pusieron nombre a un sistema hace 150 años, estamos admitiendo que somos extremadamente limitados.
Ante esta respuesta, el fan me soltó 'Bueno pues si tan bueno eres y tan mal te parece lo que hizo X, ¿Por qué no te vas y creas tu propia escuela en vez de andar criticando?😂'. Contradictoriamente, lo que antes era indicador de casi divinidad, ahora es motivo de sorna, indicador de ser un bocazas. Antes, no se podía criticar a un fundador simplemente por ser fundador. Ahora, como 'soy un charlatán', que por qué no fundó mi estilo. Debemos aclararnos, porque fundar una escuela no puede ser al mismo tiempo indicador de conocimiento supremo y, a la vez, indicador de ser un charlatán. Más aún, precisamente las críticas y cuestionamientos es lo que hace crecer y mejorar las escuelas. Aizu Kage-ryū derivó en Shinkage-ryū y está en Yagyū Shinkage-ryū. Mediante la crítica y cuestionamiento, Funakoshi Gigo desarrolló el Shōtōkan-ryū a partir del karate okinawense de su padre Gichin. La crítica y cuestionamiento enriquece los sistemas y ayuda a que no quede desfasado. Como digo en otra publicación, un estilo que no cambia, se adapta y es puesto a prueba, es un estilo muerto, y los estilos muertos están condenados a desaparecer.
Debemos superar el hecho de que haber registrado y dicho algo hace 2 siglos no nos convierte en autoridad ad eternum, que se pueden cuestionar las enseñanzas de los grandes maestros, ya sea porque las consideremos inexactas o porque puedan estar desfasadas. Que se puede incluso criticarlos como personas, por hechos o afirmaciones que han tenido. Una cosa es la admiración, otra es la pleitesía. Admiremos a los antiguos maestros, y a los nuevos, sin rendirles pleitesía. Cuestionar y criticar nuestros estilos y a nuestros maestros nos ayuda a convertirnos en mejores budōka, además de ayudarnos a ser honestos con nuestra práctica e incluso a verificar si lo que hacemos funciona o no. No convirtamos las artes marciales en otra religión en la cual la figura divina es incuestionable. Todos eran humanos y lo seguimos siendo.