viernes, 25 de octubre de 2024

La adoración a los fundadores

 En el mundo de las artes marciales, es muy extendida la costumbre de rendir adoración y admiración hacia los diversos fundadores de estilos y escuelas. Siendo natural admirar a dichos personajes y tenerlos como ejemplos, sobre todo en los sistemas que ellos mismos han fundado, en ocasiones caemos en la fe ciega y pleitesía, no admitiendo ni consintiendo que dichos personajes eran, a fin de cuentas, humanos. Personas, como cualquiera de nosotros, con ideas y perspectivas que podían ser erróneas o a día de hoy desfasadas. Y no hay ningún problema en admitir eso. No hay soberbia ni ego en manifestar 'Creo que Ueshiba estaba equivocado en esto' o 'creo que Kano hizo esto mal'. Más aún, creo que no hay absolutamente nada de malo en decir 'realmente no creo que X fuese tan bueno/estuviese hacertado en lo que decía'.


Al afirmar estás cosas, mucha gente en seguida salta a la defensiva, '¿Cómo osas criticar a los ancestrales y sagrados maestros? Ellos eran perfectos y no cometían un solo error de pensamiento, juicio o acción'. En una ocasión, hice un comentario respecto a que tal o cual detalle de un fundador me parecía erróneo. Rápidamente acudió un defensor y fan (esta clase de gente no tiene otra palabra salvo 'fan') del mismo y, con sorna, me dijo '¿Qué pasa? ¿Te crees que sabes más maestros que fundaron su propia escuela como para criticarlo?', como si fundar tu propia escuela fuese, realmente, indicador de algo. Cualquiera funda una escuela. Yo, mañana. Tú, hoy. Tú primo que jamás ha dado una patada puede fundar una. No es indicador de nada, salvo de que la has fundado, punto. No demuestra tu nivel, ni tus conocimientos. De hecho, las personas con peores niveles técnicos, que no llegan a ningún lado en escuelas establecidas, son propensos a crear la suya propia, ponerse un cinturón rojo 10⁰dan e ir de gurús y grandes maestros. Y, otros tantos, efectivamente, han fundado su escuela siendo grandes maestros que han pasado un legado. Pero el hecho de fundar tu escuela, hoy o hace 500 años, es indicador de nada.

Esa conversación que menciono, cuando ese fan me hizo tal pregunta, di una respuesta simple: sí, creo que a día de hoy puedo saber más que X sobre esto'. Puede sonar soberbio, pero ¿Acaso, con el tiempo que ha pasado desde la fundación de las grandes escuelas de karate, con los avances en ciencia deportiva y mecánica corporal, así como en los estudios de la ciencia del combate, no cabe esperar que, efectivamente, hoy seamos capaces de saber más sobre karate, judō, aikidō o kendō que quienes crearon las diferentes escuelas hace 2, 4, 5 siglos? Sinceramente, espero que los practicantes de Kyokushin de hoy sepan más que lo que sabía Ōyama cuando creó el sistema. ¿Acaso no es eso para lo que se creo el sistema kyu-dan? ¿Para sistematizar los niveles y poder afirmar que, efectivamente, dos rokkudan estaban al mismo nivel? Si no somos capaces de aceptar que podemos saber lo mismo, o más, que quienes pusieron nombre a un sistema hace 150 años, estamos admitiendo que somos extremadamente limitados.

Ante esta respuesta, el fan me soltó 'Bueno pues si tan bueno eres y tan mal te parece lo que hizo X, ¿Por qué no te vas y creas tu propia escuela en vez de andar criticando?😂'. Contradictoriamente, lo que antes era indicador de casi divinidad, ahora es motivo de sorna, indicador de ser un bocazas. Antes, no se podía criticar a un fundador simplemente por ser fundador. Ahora, como 'soy un charlatán', que por qué no fundó mi estilo. Debemos aclararnos, porque fundar una escuela no puede ser al mismo tiempo indicador de conocimiento supremo y, a la vez, indicador de ser un charlatán. Más aún, precisamente las críticas y cuestionamientos es lo que hace crecer y mejorar las escuelas. Aizu Kage-ryū derivó en Shinkage-ryū y está en Yagyū Shinkage-ryū. Mediante la crítica y cuestionamiento, Funakoshi Gigo desarrolló el Shōtōkan-ryū a partir del karate okinawense de su padre Gichin. La crítica y cuestionamiento enriquece los sistemas y ayuda a que no quede desfasado. Como digo en otra publicación, un estilo que no cambia, se adapta y es puesto a prueba, es un estilo muerto, y los estilos muertos están condenados a desaparecer.

Debemos superar el hecho de que haber registrado y dicho algo hace 2 siglos no nos convierte en autoridad ad eternum, que se pueden cuestionar las enseñanzas de los grandes maestros, ya sea porque las consideremos inexactas o porque puedan estar desfasadas. Que se puede incluso criticarlos como personas, por hechos o afirmaciones que han tenido. Una cosa es la admiración, otra es la pleitesía. Admiremos a los antiguos maestros, y a los nuevos, sin rendirles pleitesía. Cuestionar y criticar nuestros estilos y a nuestros maestros nos ayuda a convertirnos en mejores budōka, además de ayudarnos a ser honestos con nuestra práctica e incluso a verificar si lo que hacemos funciona o no. No convirtamos las artes marciales en otra religión en la cual la figura divina es incuestionable. Todos eran humanos y lo seguimos siendo.

viernes, 18 de octubre de 2024

La falacia de lo tradicional.

En el mundo de las artes marciales existe la tendencia a la adoración a lo tradicional, hasta el punto de elevarlo a un tipo de actuar divino, incuestionable e inmutable. Y en la mayoría de casos, además, se busca o bien relacionar la escuela propia con una mucho más antigua o, en su defecto, aportar pruebas de que la escuela en sí fue fundada hace varios siglos.

Todo esto ocurre por una costumbre a pensar que lo tradicional (AKA lo antiguo) es mejor. Lo antiguo, ha sobrevivido el paso de los años hasta hoy, y si le servía a un señor en un campo de batalla fangoso hace 6 siglos, a mí debe servirme hoy en la jungla de asfalto del siglo XXI. Pero todo este pensamiento es un error. Decir que por ser tradicional es mejor es como decir que saber conducir un coche de caballos, hoy en 2024, es mejor que saber conducir un vehículo a motor. Conducir un coche de caballos puede ser divertido, puede ser interesante y puede ser un reto, pero la realidad es que para prácticamente todo el mundo civilizado hoy día resulta una práctica inútil. No solo nadie se desplaza a caballo por norma general, si no que no está permitida su circulación, a nivel particular, por la mayoría de vías. Por mucho que nos guste el carro de caballos, su aprendizaje y manejo no resulta práctico y útil para hoy día, por muy tradicional y muchos años de existencia que tenga.

Con las artes marciales pasa exactamente lo mismo. Que algo fuese usado hace 6 siglos por un señor en los campos de batalla no lo hace útil, práctico y aplicable al día de hoy. Eso ocurrió con la Kage-ryū de Aizu, fundada en 1490. Está escuela estaba enfocada a la lucha en campos de batalla, pensando en que tanto el practicante como el oponente portaban armadura. Eso definía y modelaba la forma del estilo. Tras acabar la guerra civil en Japón y unificarse bajo el shogunato Tokugawa, las escuelas de espada comenzaron a modificar su forma, pues los espadachines ya no portaban armadura, permitiendo no solo moverse más ágilmente, si no dañar al oponente sin necesidad de cortar con tanta fuerza. Por eso, los movimientos y técnicas comenzaron a ser más fluidos y ágiles.

Tanto las artes marciales como los kata están vivos, son dinámicos y cambian con los tiempos. De ese modo, Kage-ryū kenjutsu derivó en Yagyū Shinkage-ryū, siendo su legado el único resquicio que queda de esta escuela. También la escuela Jigen-ryū, enfocada enteramente al enfrentamiento con armadura, hoy día se practica desde un enfoque de conservación cultural, no desde lo aplicable del sistema. 

Del mismo modo, la sociedad cambia, y con ella los tipos y modos en que se generan los conflictos. No surgen ni se manejan igual que hace 50 años. Por eso los estilos, aunque tengan una base y modelo de entrenamiento tradicional, deben adaptarse y dar al budōka las herramientas para defenderse y manejar el conflicto en los tiempos modernos, no en un modelo de enfrentamiento de hace 400 años. Un estilo fijo e inmutable es un estilo muerto, y los estilos muertos están condenados a desaparecer en beneficio de otros que sí son capaces o bien de adaptarse o bien de suplir las necesidades contemporáneas, sean estilos tradicionales o nuevos, del mismo modo que el judō suplantó a buena parte de las escuelas de jujutsu de la época cuando los estudiantes de Kano vencieron a varias escuelas en la época. Se debe afrontar esto con la mente abierta y asumir que quizá lo que hemos aprendido o lo que enseñamos esté desfasado y requiera o una revisión o incluso una eliminación.

Del mismo modo, las aplicaciones del kata deben analizarse y ser conscientes no solo de cuales son realistas y honestas, si no también si dicho contexto es actual y factible. Igual que muchas aplicaciones originalmente eran defensas contra ataques con espadas o lanzas y hoy día se han modificado para que sean frente ataques a mano vacía, cuchillos o palos cortos.

Eso no significa que se deban abandonar sistemas exclusivamente basados en algo tradicional y desfasado, como pueden ser las artes de espada o de naginata. Está bien practicarlas y amarlas, cultivarlas. Incluso hacerlo desde la perspectiva pragmática, es decir, 'si alguien me atacase con una espada y tuviese que defenderme con una espada, haría esto'. Es completamente válido, pero no debemos engañarnos pensando que aplicaciones de ese tipo, además de ese tipo de escuelas, son algo realísticamente aplicable al contexto histórico-social actual.

Como practicante de iaidō, koryū iaikenpō y karate, soy plenamente consciente y honesto con respecto a la aplicabilidad de lo que practico y qué cosas pueden ser realmente utilizables y cuales no en la sociedad actual.

Todo esto, al final, forma también parte del shōshin (初心 espíritu de principiante), el afrontar y enfocar las cosas siempre como si fuésemos principiantes, como si siempre tuviésemos algo que aprender, como si todo pudiese ser de un modo diferente al que creamos.

miércoles, 2 de octubre de 2024

Waza no maai, el intervalo de la técnica

Waza no Maai (技の間合い Intervalo de la técnica) es un concepto relacionado con la distancia y timing de aplicación de las técnicas. Hace referencia tanto al trayecto de la técnica como la distancia a la que se aplica. Existen tres niveles, ōwaza (大技 técnica amplia), chūwaza (中技 técnica intermedia) y kowaza (小技 técnica corta), ambos aplicables tanto al recorrido como a la distancia de la técnica. Al mismo tiempo, el recorrido y la distancia son combinables entre ellos.

Es un tipo de trabajo importante, ya que es determinante este tipo de manejo de la distancia y recorrido de la técnica para el trabajo de goshin (護身 defensa personal), dado que un oponente real puede encontrarse a cualquier distancia y debemos saber realizar técnicas de ataque o de defensa a diferentes distancias de nuestro cuerpo y con diferentes recorridos.

En este tipo de trabajo cobra gran importancia el uso correcto de la respiración (呼吸法 kokyūhō) y que todos nuestros movimientos provengan del hara (腹 tandem). Los hombros deben estar relajados y la articulación de las técnicas, sobre todo en distancias cortas, debe ser con control en el codo, que no debe sobresalir al lateral, además del control adecuado del jyushin no hantei (重心の半体 buena posición del centro de gravedad). Si alguno de estos elementos falla, perderemos conexión con los músculos dorsales, el hara, las piernas y el suelo y nuestra técnica será ineficaz

En el vídeo a continuación se ven ejemplos con tsuki, donde en cuanto a la distancia se ve aplicado chokutsuki en distancia completa, tatetsuki en distancia media y uratsuki en distancia corta, mientras que en cuanto a la trayectoria, se ve el tsuki a distancia completa lanzado desde tres posiciones, cada una más cercana al cuerpo del oponente y con menos recorrido. Cabe notar que en el recorrido natural del chokutsuki están las 3 formas del golpe (choku, tate y ura) según la distancia a la que necesitemos golpearlo. También se ven ejemplos con shutouchi, sotouke y ageuke.


En este otro vídeo corto, hay algunos otros ejemplos en base a la trayectoria de la técnica.